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Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2016.

Elisabeta Rizea, un ejemplo de resistencia contra la tiranía comunista

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Hace ya tiempo que traté en este blog la participación de Rumania en la Segunda Guerra Mundial y cómo, desde 1944, el país fue progresivamente ocupado por las tropas soviéticas. La presencia rusa sobre territorio rumano provocó muy pronto un movimiento antisoviético de resistencia, que confiaba en el apoyo internacional para conseguir la independencia del país, ignorante de que su destino había quedado sellado ya en la Conferencia de Teherán de 1943, celebrada entre las tres grandes potencias aliadas.

Desde 1944, tras la invasión soviética de Bucovina y Besarabia, la resistencia se fue articulando poco a poco, con diversos grupos formados mayoritariamente por campesinos, aunque también por antiguos militares, funcionarios, estudiantes, trabajadores e incluso algún religioso, siendo todos ellos considerados bandidos y fascistas por las autoridades comunistas. Desde el norte del país, la oposición se extendió a otras zonas, como los montes Apuseni o  Făgăraş, desde donde los guerrilleros lanzaban sus ataques y donde también encontraban refugio. Se calcula que unas 10.000 personas se integraron en casi 1.200 pequeños grupos rebeldes, entre 1948 y 1960. Su reducido tamaño y su dispersión territorial los convirtió en grupos defensivos, más que ofensivos, por lo que, aunque nunca llegaron a amenazar al régimen, siempre fueron considerados un peligro por su valor simbólico.

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Retrato de un pequeño grupo resistente de Besarabia

Muchos campesinos dieron apoyo logístico a la resistencia, a cuyos miembros denominaban partisanos o haiduci, término empleado para denominar a un bandido noble y generoso, algo así como un Robin Hood. En las aldeas, los insurgentes se surtían de víveres e información valiosa, especialmente sobre los movimientos de las unidades de la temida Securitate o de la milicia.

Una de las muchas personas que dio apoyo a la resistencia anticomunista fue Elisabeta Rizea, una aldeana nacida en 1912 en Domnești (Argeș), nieta del líder del Partido Nacional-Campesino, Gheorghe Șuța, asesinado por los comunistas en 1948. Un año antes, ante las amenazas de colectivización, Elisabeta y su esposo, que vivían en Nucşoara, se habían unido a los Haiducii Muscelului, una banda dirigida por el Coronel Gheorghe Arsenescu. Durante unos años, se encargó de provisionar al grupo pero, en 1952, acabó siendo arrestada y, tras una breve juicio, declarada duşman al poporului (enemiga del pueblo) y condenada a pena de muerte, tras negarse a denunciar a otros partisanos.

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Elisabeta junto a su marido, Gheorghe

Finalmente, su condena fue conmutada por siete años en prisión, aunque no fue liberada hasta 1964, gracias a una amnistía. Durante 12 largos años, Elisabeta fue sometida periódicamente a terribles torturas, hasta el punto que cuando salió de prisión era incapaz de caminar y no tenía pelo en la cabeza, pues sus torturadores solían colgarla de un gancho por el pelo y golpearla con una pala hasta hacerle perder el sentido.

Elisabeta Rizea logró sobrevivir al comunismo y ver al tirano ejecutado en el paredón, pero no se convirtió en un personaje popular hasta que su historia fue incluida en el documental titulado El memorial del dolor, emitido por la televisión rumana en 1992.

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Visita de los reyes de Rumania a Elisabeta Rizea (mayo, 2001)

Elisabeta murió en Pitești en el año 2003.

01/11/2016 20:44 legiovhispana #. Historia No hay comentarios. Comentar.

Creencias y supersticiones rumanas sobre… Predicción meteorológica (II): cambios de tiempo

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A principios de este año, empecé una serie de entradas sobre predicciones meteorológicas populares que ahora retomo con las señales que observan los rumanos – especialmente los aldeanos, pues difícilmente se advertirá según qué en el centro de Bucarest - para predecir cambios atmosféricos.

Como ya vimos en su momento, no hay duda que los gatos son bichos muy dados a hacer anuncios climatológicos pues, además de lo ya mencionado, si usted observa que abandonan la comodidad de la cama para echarse en medio del salón o les ve lamerse las patas, le están indicando inequívocamente que se acerca el deshielo. No se quedan cortos los perros en actividades proféticas, ya que cuando se revuelven nerviosos tras una helada o pisotean montañas de nieve en el jardín, anuncian también el fin del invierno. Lo mismo advierte el gallo que canta poco antes de medianoche

También puede ayudar mirar al cielo, pues si el águila planea lenta y majestuosa o las cornejas vuelan en bandada, arriba y abajo, dando giros y vueltas, aparquen el paraguas, no olviden una rebequita o dejen el sombrero junto a la puerta, según esté hoy el día. Por su parte, el dulce canto de la garza – recomiendo la audición en este enlace – anuncia días ventosos, igual que las nubes con forma de cordero durante verano (en invierno, esas mismas nubes presagian nieve).

Pero, sobre todo, si la panceta colgada en la despensa empieza a lagrimar, prepárense para la lluvia o la nieve, según el fresco que haga fuera.

Sea como fuere, no aparten los ojos de su gato.

05/11/2016 20:37 legiovhispana #. Costumbres y tradiciones No hay comentarios. Comentar.

Ciorbă de perişoare (Sopa de albóndigas)

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Hoy nos referiremos a un clásico de la gastronomía rumana, su popular sopa de albóndigas, presente en las mesas de cualquier casa y restaurante que se precie.

Ofreceré una receta sencilla, sin demasiadas pretensiones pero efectiva, aunque pululando por internet hay variantes más complejas y de resultado excelente. Los ingredientes para nuestra sopa serán:

- 2 litros de agua

- 4 cubos de caldo de pollo concentrado

- 2 zanahorias picadas

- ½ pimiento rojo picado

- 1 cebolla pequeña picada

- 250 g de carne de cerdo picada

- 1 huevo

- 2 cucharadas de pan rallado

- 50 g de arroz

- Harina

- 3 cucharadas de perejil picado

- Sal y pimienta

- Aceite

- Crema de leche

Poner el agua a hervir en una cazuela grande. Mientras el agua hierve, sofreír los vegetales y, una vez tiernos, añadirlos al agua.

Preparar las albóndigas mezclando la carne, el huevo, el pan rallado, sal, pimienta y una cucharada de perejil. Hacer bolitas pequeñas, pasarlas por harina y dorarlas.

Añadir las albóndigas al agua con los vegetales, junto al arroz. Tras hervir unos 15 minutos, añadir los cubos de caldo concentrado y seguir hirviendo media hora. Hacia el final de la cocción, añadir el resto del perejil.

Lógicamente, si tenemos más tiempo, podemos hacer un caldo de pollo más nutritivo, añadiendo una carcasa e incluso un cacho de morcillo y huesos de ternera y cerdo, de forma que el caldo base será mucho más sabroso. A este caldo añadiríamos la verdura picada y sofrita y seguiríamos los mismos pasos anteriormente descritos, sin necesidad de añadir los cubitos de caldo concentrado.

La sopa de albóndigas se puede servir con un chorrito de crema de leche y acompañada de una guindilla verde.

27/11/2016 13:40 legiovhispana #. Gastronomía Hay 1 comentario.


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