Impuestos abracadabrísticos

Si hace meses se salvaron de la quema impositiva, desde hace un par de días brujos, nigromantes, adivinadores, videntes, astrólogos y demás trabajadores de lo sobrenatural deberán contribuir a las arcas del Estado mediante el pago de impuestos.
El pasado mes de septiembre, el Parlamento propuso ya una ley que incluía este tipo de actividades entre las susceptibles de recaudar IVA, sin embargo, el Senado tumbó la propuesta, según dicen, por el temor de sus señorías a las tenebrosas consecuencias de tal medida. Pero la crisis económica no da tregua ni en el inframundo, así que el partido en el gobierno ha vuelto a la carga y finalmente ha conseguido aprobar una ley que obliga al lóbrego colectivo a registrarse, aportar al fondo de pensiones, a la seguridad social y a contribuir a las arcas generales con un impuesto sobre sus ingresos.
La reacción no se ha hecho esperar. Una docena de brujas han anunciado que en breve arrojarán mandrágora al Danubio para condenar al presidente y a los políticos que han votado a favor de esta medida. Bratara Buzea, una de las más destacadas brujas del país que ya durante el régimen de Ceauşescu sufrió penas de prisión por su esotérica condición, confirmó que dirigirá un coro de brujas que, a través de ceremonias en las que se emplearán excrementos de gato o cadáveres de perro, lanzarán varios conjuros contra los responsables de su desgracia.
Es justo admitir que acabar una sesión de magia o brujería con una factura en la mano le quita encanto al asunto, sin embargo, el ansia recaudatoria del Estado no entiende de arrebatos y la clase política rumana no teme abrir las puertas del infierno.
Sobre las consecuencias de la medida y de las contramedidas, pronto las veremos.
3 comentarios
AMA Gloria -
Ana, hermana y amiga -
Luis -