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Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2012.

La leyenda de las atormentadas almas de la iglesia de San Antón

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Los turistas que pasean por el bullicioso centro de Bucarest y, posiblemente, una buena parte de los lugareños, ignoran el origen de una cruz sobre un pedestal, rodeada de un muro bajo de ladrillo, que se alza en la Plaza de Sfântul Anton, muy cerca de la Iglesia Principesca de la Corte Vieja y de Hanul lui Manuc.

En 1735, en el lugar delimitado hoy por la pared, se levantó la Iglesia de Sfântul Anton sobre las ruinas de un antiguo templo destruido por los turcos de Sinan Paşa en 1595. La iglesia era de dimensiones reducidas y, con el paso del tiempo, se la acabó conociendo como Iglesia de la Cárcel, por levantarse junto a los muros de un viejo arsenal reconvertido en prisión por el príncipe Constantin Brâncoveanu (a modo de curiosidad, en un documento de 1770, se denomina a este edificio "Puşcărie Domnească", es decir, Cárcel Principesca, siendo el primer texto en lengua rumana en el que aparece la palabra puşcărie).

El 23 de marzo de 1847, día de Pascua, se declaró un terrible fuego en Bucarest que devastó todo el centro, destruyó centenares de edificios, tiendas, posadas y varias iglesias. La Iglesia de Sfântul Antón tampoco se salvó de la quema. El incendio avanzó tan rápido que pilló desprevenidos a los fieles que asistían al servicio religioso. Las llamas rodearon el templo, pronto alcanzaron el techo y éste acabó derrumbándose sobre el grupo de desdichados. Cuando el fuego se extinguió y pudieron retirarse los escombros, salieron a la luz decenas de cuerpos carbonizados que fueron enterrados en una fosa común en el mismo lugar que los vio morir.

Tras la catástrofe, pronto empezaron a extenderse historias entre los vecinos sobre apariciones espectrales, gemidos fúnebres y espíritus afligidos que vagaban entre las sombras de la plaza. El miedo fue progresivamente en aumento, las visiones se sucedían y el pánico asomó entre la población del Centro Viejo por lo que, en 1860, las autoridades permitieron que se levantase la cruz que hoy todavía puede verse en la plaza de Sfântul Anton para “proteger al lugar de cualquier impureza”. 

Hace exactamente un año, el periódico Ring recogía las declaraciones de Constantin Ghepeca, un anciano vecino de la cercana calle Covaci, que afirmaba que había visto merodear a unos perros vagabundos por la desventurada plaza y abandonar el lugar con huesos humanos en sus fauces.

La leyenda de las atormentadas almas de la iglesia de San Anton continúa.

Imagen tomada del periódico digital, Libertatea.

07/10/2012 18:48 legiovhispana #. Bucuresti No hay comentarios. Comentar.

La calle Covaci

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En mi última entrada hice referencia a un vecino de la calle Covaci, muy cercana a la tétrica cruz levantada sobre los restos de la Iglesia de San Antón. El nombre de la calle es el tributo de la ciudad a las habilidades del gremio de herreros, que antaño desarrollaba sus actividades en esta vieja vía. La palabra rumana covaci es una reminiscencia de la palabra eslava kovaci (herrero).

La calle Covaci, aunque breve, tiene una historia egregia. El poeta rumano por excelencia, Mihai Eminescu, trabajó como redactor-jefe en la sede del periódico Timpul, situado en el número 14 de la calle, junto al Viejo Café. Sumido en el ambiente crápula y despreocupado del centro de Bucarest, escribió por esos años sus famosas Cartas, mientras en el número 15 nacía el escritor vanguardista, Ion Minulescu, que con sus obras poéticas revolucionaría el género cultivado por Eminescu.

El número 3 de la calle Covaci debiera ser un lugar de obligada peregrinación para todo rumano de buen yantar pues allí abrió sus puertas el restaurante “La Iordache”, de cuyas cocinas salieron las legendarias mititei, un clásico de la gastronomía rumana.

Los depravados príncipes de la Vieja Corte, de Matieu Caragiale, pasaron sus noches etílicas y de desenfreno en la calle Covaci, mientras contemplaban cómo su mundo se desmoronaba a su alrededor al tiempo que entraban en una de las páginas más gloriosas de la literatura.

Grandes artistas del panorama cultural rumano de finales del siglo XIX y principios del XX se reunían en los restaurantes y los cafés de la calle Covaci. Escritores como Ion Luca Caragiale o George Raneti o músicos como George Enescu disfrutaban del ambiente disoluto de la taberna de Elefterie Ionescu, en el número 11, o se abastecían en el pequeño colmado del griego Papadopoliu. Cuando el bolsillo lo permitía, los bohemios se juntaban en el popular restaurante de Nicolae Rădulescu, abierto en el número 20, que atraía a los paseantes con el olor de su barbacoa, siempre encendida, y los acordes de la música tradicional rumana. En la esquina de la calle Covaci con la Plaza de San Antón, entonces Plaza de las Flores, se levantaba desde 1781 el Viejo Café, emblemático lugar de reunión de muchos bucarestinos, donde disfrutaban de un café humeante y una pipa de agua mientras comentaban las últimas noticias y discutían sobre política.

Después de años de abandono y olvido, hoy la calle Covaci ha recuperado parte de su viejo encanto gracias a curiosos bares como el Atelierul Mecanic, a pinacotecas como el Bruno Wine Bar y a modernos establecimientos como el Absinteria Sextina, que con el reclamo de la bebida bohemia por excelencia, trata de devolverle también aquel entrañable toque tarambana de principios de siglo.

09/10/2012 20:24 legiovhispana #. Bucuresti Hay 2 comentarios.

Conferencia: Momentos compartidos de la historia de España y Rumanía

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En el marco de las actividades del Bono Cervantes, organizadas en la nueva sede del Instituto Cervantes de Bucarest (Blvr. Regina Elisabeta, 38), el próximo viernes, 2 de noviembre, entre las 18 h y las 20 h, realizaré la conferencia titulada:

Momentos compartidos de la historia de España y Rumanía

Desde que Trajano puso sus pies en la Dacia de Decébalo hasta que Santiago Carrillo o el príncipe Juan Carlos se reunieron con Ceausescu para facilitar la Transición, Rumanía y España han compartido muchos momentos de su Historia y su Cultura que permanecen más o menos ocultos tanto para el público español como para el rumano. En este curso haremos un repaso por la Historia y la Cultura de ambas naciones, conoceremos cómo los legionarios hispanos de la legión VII Claudia se asentaron en tierras rumanas, sabremos por qué los visigodos dejaron la tierra rumana para establecerse en España, explicaremos cómo una herejía oriental caló profundamente en tierras catalanas, nos adentraremos en la historia de la última defensa de Constantinopla, en la que participaron tropas castellanas, a través de los frescos del monasterio de Moldovita, veremos cómo los autores del Siglo de Oro español reflejaron las hazañas de Iancu de Hunedoara en sus obras de teatro, conoceremos a los soldados rumanos de la Guerra Civil española y muchos otros episodios curiosos que iremos desvelando a lo largo de la sesión.

Para inscribirse, sólo hay que consultar la página web del Instituto Cervantes (http://bucarest.cervantes.es)

31/10/2012 16:11 legiovhispana #. Historia Hay 1 comentario.


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