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Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2011.

Casa Macca

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Tras el paréntesis vacacional, retomo la serie de arquitectura de Bucarest con uno de los más bellos ejemplos de la ciudad, la Casa Macca, sede actual del Instituto de Arqueología “Vasile Pârvan”.

Esta maravilla bucarestina fue construida en 1891 para la familia del coronel Petre Macca – imagen, a continuación -, un héroe de la Guerra de Independencia herido gravemente en la batalla de Griviţa, que convivía allí con su mujer Elena (hoy es posible contemplar un retrato de los esposos en la Iglesia de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo de Miroşi, en el departamento de Argeş) y sus dos hijos, Ioan y Mihai, ambos licenciados en derecho en la Universidad de París.

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Diseñada por el arquitecto J. Berthet  en un ecléctico estilo con influencias barrocas y Art Nouveau, tiene 4 plantas (sótano, primer y segundo piso y buhardilla) y una fachada profusamente decorada con motivos vegetales y rostros barbados en los frontones sobre las amplias ventanas, con ángeles, cornucopias, caras de mujer y cabezas de león, medallones y elementos heráldicos. La entrada se hace por el lateral, a través de una majestuosa puerta con frontón sobre el que dos enormes atlantes sostienen un imponente balcón. Para embellecer, más si cabe, todo el conjunto, a ambos lados de esta fachada lateral se levantan dos preciosas galerías de hierro forjado de estilo modernista.

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Si el exterior es impresionante, el interior no desmerece. Se accede por un vestíbulo cubierto con una bella pintura alegórica con una mujer rodeada de querubines.

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Una vez en traspasado, se entra en una gran sala a cuyo alrededor las habitaciones se disponen simétricamente en un eje imaginario que la conecta con la buhardilla, a través de un hueco central con forma de elipse, creado en el primer piso, que actúa como balcón y permite el paso de la luz natural que entra por una claraboya.

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Una escalera de mármol, sostenida por otros dos atlantes, permite acceder al primer piso.

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Las paredes están decoradas con estuco y paneles pintados, entre otros, con un sereno paisaje fluvial, con motivos vegetales y escenas de ángeles jugando. Sobre los marcos de las puertas del primer piso hay medallones con los bustos de algunos prohombres romanos.

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A la muerte de Elena Macca, en 1896, la casa pasó a manos públicas y en 1932 se convirtió, gracias al esfuerzo del político e historiador Nicolae Iorga – por aquel entonces, primer ministro de Rumanía -, en el Museo Nacional de Antigüedades. Pocos años después y hasta la actualidad, el edificio ha albergado el Instituto de Arqueología “Vasile Pârvan”, que desde 1924 publica ininterrumpidamente la prestigiosa revista Dacia, sobre Arqueología e Historia Antigua.

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Esta semana hemos entrado en la Casa Macca como Pedro por su casa, sin que ninguno de los residentes que se han cruzado con nosotros nos preguntase ni nuestros nombres. Lo primero que impresiona es su jardín repleto de estelas funerarias y conmemorativas, estatuas, restos de pedimentos y frisos, sarcófagos y columnas, grabados tanto en griego como en latín, producto de las excavaciones arqueológicas en yacimientos repartidos por toda la geografía rumana (suficientes para hacer un museo dignísimo sobre el pasado griego y romano del país). Tanto la fachada como el interior del bellísimo edificio requieren de una rehabilitación urgente, sin embargo, a pesar de la suciedad, las grietas y los desconchados, todavía es posible disfrutar de su antigua opulencia.

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Hemos paseado por la biblioteca - una maravilla de pasillos estrechos y polvorientos repletos de estanterías inalcanzables que albergan miles de tomos sobre Arte e Historia Antigua en Rumanía y sus alrededores -, por el vestíbulo, los salones y las habitaciones, alguna de las cuales mostraba tras descuidadas vitrinas preciosos ejemplos de cerámica de Cucuteni.

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Mención a parte merece nuestra visita a la buhardilla, un increíble espacio abierto y luminoso con un espectacular entramado de tablones que sostiene las cúpulas de la mansión.

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He leído que en los últimos años ha habido muchas promesas de restauración de la Casa Macca por parte del ayuntamiento, sin embargo, hoy languidece en una calle secundaria cerca del centro de la ciudad a la espera de que un nuevo terremoto o la codicia inmobiliaria acaben con su glorioso pasado.

03/09/2011 19:49 legiovhispana #. Bucuresti Hay 2 comentarios.

El pavo real en la simbología de la arquitectura neorumana

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Uno de los motivos más repetidos en la decoración de las villas de estilo neorumano de Bucarest es el pavo real, un ave con una profunda carga simbólica.

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El pavo real es, en casi todas las culturas, un símbolo solar relacionado con la belleza, la gloria, la inmortalidad y la sabiduría. Originario de la India, se trasladó a Occidente junto a su significado simbólico a través de Babilonia, Persia y Asia Menor, alcanzando Grecia en el Período Clásico. Su simbolismo solar está, sin duda, relacionado con su larga cola de colores y sus manchas en forma de ojos que, debido a su forma circular y a su brillo, conectan también con el ciclo vital y eterno de la naturaleza.

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En la Grecia Clásica se relacionó al pavo real con el mito de Hera, esposa de Zeus y la más importante de las diosas del panteón olímpico. Según cuentan, Hera encargó a Argos que vigilase a una de las amantes de su infiel esposo pero, por orden de éste, cayó asesinado por Hermes. Cuando la diosa se enteró de la muerte de Argos, tomó sus cien ojos y los puso en la cola del pavo real, dándole así el aspecto que tiene actualmente. En Roma, Juno tomó el relevo de Hera y las princesas y emperatrices tomaron el pavo real como su símbolo personal. De este modo, el pavo real pasó al simbolismo cristiano fuertemente relacionado con la Gran Diosa por lo que no es difícil comprender su conexión positiva con la Virgen María y las delicias del Paraíso. Por otro lado, según Aristóteles, la carne del pavo real es incorruptible por lo que los cristianos, a través de San Agustín, lo relacionaron la resurrección de Cristo y con la promesa de inmortalidad. Por su parte, en el folclore musulmán el pavo real era el guardián de las puertas del Paraíso.

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Las representaciones de pavos reales bebiendo de un cáliz o de una fuente (Fuente de la Vida) simbolizan un renacimiento espiritual, asociado con los ríos del Paraíso, con el bautismo y con la eternidad del alma.

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En muchas representaciones de estilo neorumano, el pavo real está acompañado de las hojas y los sarmientos de una vid y picotea las uvas que brotan de ella, escena con un profundo simbolismo en el contexto del Evangelio. Jesús empleó la alegoría de la vid para indicar a los creyentes (sarmientos) la necesidad de que permaneciesen unidos al tronco (Jesús) para recibir la sabia que los mantendría vivos: “Yo soy la vid vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, porque sin mí no podéis hacer nada" (Juan 15, 1-8). Finalmente, la elección de la uva para acompañar al pavo real no es tampoco casual pues refleja la importancia de la viticultura en la idiosincrasia de los lugareños desde hace 2.500 años.

 

04/09/2011 17:46 legiovhispana #. Bucuresti Hay 3 comentarios.


El 552 cumpleaños (oficial) de Bucarest

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Hace tres días, Bucarest celebró el 552 aniversario de su primera mención escrita, que no de su nacimiento, según veremos.

En una carta fechada el 20 de septiembre de 1459 (imagen que encabeza esta entrada), firmada por el mítico Príncipe de Valaquia, Vlad III Drăculea o Ţepeş El Empalador, se menciona Bucarest por primera al referirse a su fortificación, aunque la antigüedad de la ciudad parece mucho mayor.

En el texto de 1459, Vlad III se dirige a tres personajes llamados Andrei, Iova y Drag disculpándoles del pago de sus obligaciones (el diezmo y los derechos aduaneros por el comercio con ovejas, cerdos, abejas, grano y vino) con el objetivo de fortalecer su relación y asegurar sus haciendas de Ponor, en Oltenia. En el texto del documento, escrito sobre pergamino en lengua eslava – oficial en la cancillería del Principado de Valaquia –, se menciona que fue “escrito el 20 de septiembre en la fortaleza de Bucarest en el año de 6968” (1459), lo que confirmaría la existencia de la ciudad.

El 13 de junio de 1458, desde las orillas del río Damboviţa (iuxta fluvium aque Domboviche), Vlad III se dirigió en otra misiva a los ciudadanos de Braşov sin mencionar castillo alguno, sin embargo, sólo dos años más tarde, en 1460, escribió de nuevo “desde el campamento cercano al río Damboviţa”, lo que nos permite suponer que la fortificación fue levantada entre los años 1458 y 1459 – quizás sobre las ruinas de otra construida medio siglo antes por el abuelo de Vlad III, Mircea El Viejo - con la intención de dificultar un posible ataque de las tropas turcas por el camino hacia Târgovişte, sede de la corte principesca.

23/09/2011 09:50 legiovhispana #. Bucuresti No hay comentarios. Comentar.


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