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Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2011.

¡De la que se han librado algunos!

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Aunque sea políticamente incorrecto afirmarlo, estoy convencido de que algunos descerebrados no deberían tener hijos. Gracias a Dios, la ley pone cada vez más complicaciones a sus fechorías.

El artículo 84 del nuevo Código Civil de Rumanía ha establecido que para nombrar a los recién nacidos no podrán emplearse “nombres indecentes, ridículos y otros que afecten al orden público, las buenas costumbres o los intereses del niño”.

En 2010 existían en Rumanía 611 desgraciados llamados Toronegro (Bounegru), 581 Muerto (Mortu), tres Cojón (Coi), un Tonto (Prostu), varios Culo (Curu) e incluso algún Agrio (Acru). Padres institucionalizados llamaron a sus hijos Justicia (Justitia), Policía (Politia), Gendarmería (Jandarmeria), Bombero (Pompierul) y a alguna pobre niña, Ambulancia (Ambulanta). Esperando ser proféticos y que el chaval sacase a la familia de pobre, hay quien ha bautizado a su churumbel como Presidente o Ministro.

El fútbol también causa estragos por estos lares, de modo que la cantera de futbolistas ricos y famosos es también otra fuente de inspiración, destacando los Beckham, Figo y Zidane. Los más generalistas han empleado con sus vástagos el bonito nombre de Joaca-Bine (Juega bien).

Algunos rocambolescos nombres tienen incluso justificación y, de este modo, un pariente reconocía ante la prensa hace unos días: “Querían ponerle Ion pero, al verle vestido de blanco nada más nacer, pensaron que le sentaba muy bien el color y decidieron ponerle Doctor”.

Otros nombres que empleados en Rumanía y de los que deja constancia el Anuario Estadístico del país para el año 2010 son Hitler, Basura, Pezón, Paracetamol, Vitrina y Semáforo.

Curiosamente, la limitación del uso de ciertos nombres ha generado críticas entre algunos padres, que todavía guardan la esperanza de poder dar rienda suelta a su originalidad – o a su mala leche – tras escuchar a un miembro del Consejo Superior de la Magistratura afirmar que, en caso de duda, escucharán a los afectados ya que el Código Civil “no define qué significa indecente o ridículo”.

Confío en que la nueva norma limitará este despropósito y pondrá coto a padres tan extravagantes.

Rumanía durante la Segunda Guerra Mundial (II)

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Como habíamos visto en la primera entrada dedicada a la historia de Rumanía durante la Segunda Guerra Mundial, la consolidación del régimen de Antonescu supuso el total alineamiento de Rumanía con las fuerzas del Eje. En la imagen, parada militar en honor a Antonescu, realizada en la Piața Universității de Bucarest en 1941.

Cuando en junio de 1941, la Wehrmacht atacó a la URSS en el marco de la famosa Operación Barbarroja, el Ejército rumano tomó parte activa en la ofensiva junto a los alemanes. 473.000 soldados rumanos participaron en el ataque, encuadrados en el 3º y 4º Ejércitos rumanos. En un asalto fugaz, las tropas rumanas atravesaron el río Prut, recuperaron la Besarabia cedida a los rusos, conquistaron Odesa y alcanzaron incluso Sebastopol.

Entre 1941 y 1942, las 26 divisiones de los ejércitos rumanos se fueron adentrando cada vez más profundamente en el territorio de la URSS hasta que el Ejército rumano, que ocupaba los flancos de Stalingrado y protegía al VI Ejército alemán, fue objeto directo de la ofensiva del Ejército Rojo. El envite soviético logró desbaratar la resistencia de los ejércitos rumanos y, a finales de noviembre de 1942, consiguió rodear al VI Ejército alemán que sitiaba la ciudad. Los rusos conocían el deficiente armamento de los ejércitos rumanos y contaban, además, con una superioridad de tres a uno en material, tanques y armamento. El centro del III Ejército, al mando del general Lascar, logró resistir varios días la acometida soviética, perdiendo más de un 90% de sus efectivos antes de ser derrotado.

Antonescu trató de refutar las quejas germanas sobre el desempeño de las tropas rumanas en la batalla apelando al inadecuado armamento de su Ejército, a la longitud excesiva del frente a su cargo y a la falta de las necesarias reservas que hubiesen podido permitir un repliegue o un contraataque, pero la realidad era que sus tropas adolecían de falta de instrucción, particularmente entre los suboficiales, y sufrían los efectos de un deficiente cuerpo de oficiales. Finalmente, en febrero de 1943, debido a la rendición en Stalingrado del VI Ejército alemán de Friedrich Paulus y a las graves pérdidas sufridas en los distintos ataques del Ejército Rojo, el Ejército rumano quedó diezmado y las tropas restantes iniciaron la retirada.

Mientras, en el interior de Rumanía, la resistencia rumana – formada básicamente por miembros del débil Partido Comunista-  apenas pudo realizar algunas acciones aisladas y sabotajes contra el régimen fascista de Antonescu. Cuando, en la primavera de 1944, las vanguardias del Ejército Rojo alcanzaron las fronteras rumanas, el rey Miguel, temeroso de que el país cayese en la órbita soviética, propuso algunas iniciativas de paz por separado a los anglo-americanos, sin embargo, acabaron cayendo en saco roto por los acuerdos alcanzados en las conferencias interaliadas de Teherán y Moscú. Por su parte, la oposición se organizó en el Frente Democrático Nacional, formado por los liberales de Gheorghe Brătianu, los nacional-campesinos de Iuliu Maniu, los socialistas de Titel Petrescu y los comunistas de Lucretiu Patrascanu.

 

03/11/2011 16:06 legiovhispana #. Historia Hay 3 comentarios.

Dovleci felinare

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Hace un par de días, recibí el mensaje de un amable lector, Constantin Luiceanu, a raíz de mi breve entrada sobre Halloween. Con su permiso, lo copio aquí mismo pues es una  muestra de cómo la tradición de esculpir calabazas (dovleci sculptati ) no es únicamente anglosajona y un emocionante testimonio de un recuerdo de juventud en un pueblo de Muntenia.

“Yo también tengo dos hijos.

Daniel va cumplir esta semana 17 años y mi hija Ana cumplió 11 la semana pasada.

Hace unas semanas que Ana insistía en conseguir una calabaza (dovleac) para esculpirla.

Tengo 44 años y recuerdo que desde siempre he hecho lo mismo que hacen hoy en día los niños. En la casa de mis abuelos, nos traían del huerto calabazas y cada nieto hacía su obra de arte. Con la ayuda de los abuelos o con nuestra imaginación, salían caras de terror o de alegría. Al acabarlas, poníamos unas velas dentro y todas las calabazas se colgaban esperando la noche. La casa de mis abuelos, como todas las casas de los pueblos de Muntenia, tenía un porche alrededor, todo hecho de madera. Por allí andábamos descalzos, vestidos con camisetas de lino que nos llegaba hasta los talones. Era el vestido de noche para dormir, como el pijama actual.

A medida que se acercaba la noche, se encendían las velas de las calabazas, una a una, iluminando en lo alto de los porches o en las ventanas. Pasábamos por debajo todos los enanos, asustados por las proyecciones que la luz hacía en el suelo o en las paredes. ¡Qué alegría y que gritos los de los 12 nietos que llenaban la casa de unos pobres paisanos!

Más tarde, marchábamos por la calle para ver las otras casas y las caras de las calabazas de los vecinos. Hasta muy tarde, corríamos, bailábamos y gritábamos con las cabezas iluminadas. Todo un espectáculo alrededor de un gran fuego vigilado por los adultos.

Son costumbres que se perdieron en el tiempo y que sin duda nos dejaron más pobres de espiritu (…).

Duele que celebremos Halloween y San Valentín olvidándonos de nuestras fiestas, “Dovleci sculptati” y “Dragobete” que, al fin y al cabo, significan lo mismo (…)

 Un abrazo y todo mi respeto para vosotros”

Nota: en la imagen, una casa tradicional de Muntenia.

09/11/2011 09:35 legiovhispana #. Costumbres y tradiciones No hay comentarios. Comentar.

Los voluntarios rumanos de Franco

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Cuando estalló la guerra civil en España, en Rumanía gobernaba Gheorghe Tatarescu bajo la atenta mirada del rey Carol II. Desde el asesinato del primer ministro, Ion Duca, el régimen había intensificado el acoso contra los legionarios de Corneliu Zelea Codreanu quienes, desde la semiclandestinidad, seguían haciendo gala de un fanatismo político y una actitud violenta sin precedentes. A pesar de todo, durante esos años Rumanía fue abandonando progresivamente su actitud francófila para acercarse a los regímenes totalitarios de Roma y Berlín. Muchos financieros y empresarios se mostraron cada vez más proclives al fascismo, por lo que algunos dirigentes de la extrema derecha y del Parido Nacional-campesino se mostraron abiertos a colaborar con la proscrita Guardia de Hierro.

En estas circunstancias, impresionados por la resistencia numantina del general Moscardó en el Alcázar de Toledo, un grupo de legionarios solicitó a Codreanu formar una delegación que viajase a España para regalar un sable de honor al militar español. Codreanu aceptó la propuesta e invitó al general Cantacuzino-Grănicerul a conducir el equipo quien, emocionado, ofreció como regalo su propio sable, providencialmente hecho con acero toledano. Se formó así una delegación de 8 personas, incluyendo al general, un cura y el príncipe Alexandru Cantacuzino. En la despedida que el Capitán – apodo que los legionarios usaban para referirse a Codreanu –ofreció a los viajeros en Gara de Nord el 24 de noviembre de 1936, les invitó a unirse a la lucha “por la fe y por la Cruz” y les regaló un fardito con tierra rumana y un pequeño icono del Arcángel Miguel.

Ya en Lisboa, el embajador español recibió con todos los honores a la comisión rumana y, antes de partir hacia Salamanca, los invitó a una comida donde se escucharon discursos patrióticos y de hermandad, cargados de emoción y testosterona. En la capital salmantina, los legionarios fueron recibidos por un nutrido grupo de representantes del gobierno de Franco encabezados por el Secretario de Relaciones Exteriores, Francisco Serrat y Bonastre. Como todo no iba a ser lucha y sacrificio, el pequeño grupo de rumanos dedicó también un tiempo para el turismo en Salamanca, donde visitaron la catedral y la universidad antes de partir en coche hacia Soria, ciudad en la que se encontraba el general Moscardó.

El recibimiento soriano fue espectacular. Paisanos curiosos salieron a las calles a recibir a los recién llegados, rodeados de banderas rumanas y españolas que decoraban el camino hacia el Palacio del gobernador provincial. Allí, una guardia de honor los recibió mientras el general Moscardó y su estado mayor los esperaba al pie de las escaleras Sonó estruendosa una banda de música militar, políticos, militares, periodistas, miembros de asociaciones culturales e incluso un grupo de la Asociación de Mujeres Españolas se regocijaron con la llegada de sus invitados. Con la emoción del momento, sable en mano, el general Cantacuzino-Grănicerul se regaló con un discurso a Moscardó en el que, entre otras lindezas, dijo:

"(…) He traído este sable que no es un juguete. Es un sable de verdad que me acompañó en la Gran Guerra y con el que, gracias a su acero de Toledo, podéis atravesar a miles de comunistas. Lo he traído para que os traiga suerte en la lucha para derrotar al comunismo y para que os ayude a levantar, todavía más alto, la cruz de Cristo y a eliminar a los destructores de su Iglesia. Os presento a 7 jóvenes, todos ellos oficiales del Ejército rumano. Todos héroes. Han venido a luchar y a morir por la España nacional (…)”

La perorata terminó con un viva España. Moscardó agradeció el gesto, se abrazó al general rumano, lo tomó del brazo y, tras un vinito de la tierra para calentar el espíritu - más si cabe -, salieron al balcón, donde la multitud los ovacionó. En la comida posterior se llegó a la fase de exaltación de la amistad, se brindó de lo lindó y se gritaron vivas a España, a Rumanía, a Moscardó, a Codreanu e incluso, ignorante de la situación política rumana, el general español aulló un viva al rey Carol II, cosa que hizo torcer el gesto a más de uno en la delegación balcánica. Después, hubo también tiempo para el turismo y todos juntos visitaron la catedral, el Museo de Antigüedades de Soria - donde Moscardó firmó un autógrafo para Codreanu en el folleto informativo de la institución – y se tomaron otro vino en la sede de los jóvenes falangistas de la ciudad. Por la noche, los 8 rumanos se fueron a la cama henchidos de orgullo y emoción.

Al día siguiente marcharon todos a visitar las ruinas del Alcázar de Toledo, sin duda el momento más emblemático del viaje y, desde allí, partieron a Talavera de la Reina, donde se integraron en la 21 Compañía del Tercio del coronel Yagüe. Tras diez días de instrucción - que no sé para qué necesitaban si todos eran oficiales y héroes -, partieron hacia el frente de Madrid.

El 19 de diciembre de 1936, los 8 rumanos recibieron el bautismo de fuego en Boadilla del Monte y, unos días después, participaron en el ataque a Las Rozas. ¡Pero, ¡ay!, la guerra es muy mala y no entiende de visitas de cortesía!, así que el 13 de enero de 1937, en Majadahonda, un obús acabó con el turismo de guerra, los brindis, los gritos patrióticos y la testosterona de los legionarios Ion Moţa y Vasile Marin. Los cuerpos fueron trasladados, con todos los honores, a la Capilla del Hospital Militar de Toledo a la espera de su repatriación pero, ante las trágicas noticias, Codreanu escribió al general Cantacuzino para que volviesen todos juntos, vivos y muertos, de modo que con un automovil y una camioneta viajaron hasta la frontera francesa donde, a finales de enero de 1937, abandonaron España tras una guerra que apenas había durado un mes y medio.

Lo curioso de esta lamentable historia es que todavía hoy se levanta en Majadahonda un enorme monumento, coronado por una cruz, en recuerdo de Ion Moţa y Vasile Marin, los legionarios rumanos que cayeron, según reza, por Dios, España y Rumanía el 13 de enero de 1937. Anualmente, grupos de nostálgicos rumanos y españoles – con el incombustible Blas Piñar a la cabeza – se reúnen allí para homenajearlos y soltar sus habituales matracas. 

11/11/2011 11:20 legiovhispana #. Historia Hay 3 comentarios.

La gira de Franz Liszt por los Principados rumanos

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Este año se cumple el 200 aniversario del nacimiento del pianista y compositor, Franz Liszt (1811 – 1886), y el 165 aniversario de la exitosa gira que realizó por los territorios que unos años después conformarían Rumanía. En todos los conciertos que realizó interpretó un programa similar, con algunas variaciones dependiendo de la sala, incluyendo arreglos para piano de obras de Donizetti, Rossini o Bellini, obras de piano de Beethoven, Chopin, Karl Maria von Weber o Schubert y piezas compuestas por él mismo como la Marcha Rákóczy o la Fantasía húngara.

El primer concierto que ofreció Liszt para el público rumano tuvo lugar en Timişoara, el 2 de noviembre de 1846, por aquel entonces una ciudad más del Imperio de los Habsburgo. Dos días después realizó un nuevo concierto y el éxito que cosechó fue también rotundo. El público lo abordó con numerosos ramos de flores, una corona de laurel y varias poesías escritas ad hoc. Repitió su éxito en Lugoj, sin embargo, la aclamación que le esperaba en Arad fue todavía mayor. Ya a unos kilómetros de la entrada en Arad, cientos de personas esperaban su carruaje para recibirlo entre aplausos. Al entrar en la urbe, recibió el diploma de honor de la ciudad, pasó por debajo de un arco del triunfo levantado para la ocasión y fue honrado con un gran coro que interpretó varios himnos.

En Arad realizó dos conciertos, cosechando un triunfo tal que cada día fue recibido en la sala de conciertos por una orquesta militar y un coro que cantaba himnos en su honor. Incluso a la puerta del lugar donde se alojaba, lo esperaba cada día otra orquesta que interpretaba para él varias piezas de música popular. Lo cierto es que Liszt quedó muy impresionado por la música popular rumana, hasta el punto que durante aquellos días y los que siguieron compuso la Rapsodia rumana, una pieza basada en las doinas (canción popular, propia de los campesinos rumanos, aunque original de Oriente Medio), baladas y cantos de fiesta y duelo que escuchó durante su gira. La rapsodia fue encontrada por el compositor Bela Bartok 85 años después de ser compuesta y fue estrenada en el Ateneo de Bucarest en 1931, con Aurelia Cionca al piano.

Volvió después a Timişoara, donde realizó un concierto benéfico cuya recaudación permitió repartir 400 florines entre los pobres de la ciudad, 200 florines para la Asociación de músicos de la ciudad y dedicar 100 florines más para la construcción de una nueva escuela.

A finales de noviembre, Liszt entró en el Gran Principado de Transilvania, territorio que entonces formaba parte del reino húngaro. Ofreció conciertos en Sibiu y Cluj, donde según la prensa el músico fue acompañado a casa "por una multitud presa del delirio (sic), con velas encendidas y que prorrumpía frecuentemente en aplausos". También allí Liszt realizó un concierto benéfico gracias al cual se repartió dinero entre los pobres del lugar, el Conservatorio de Música de Cluj y una guardería.

Desde allí se trasladó a principios de diciembre a Aiud, donde también lo esperaba una multitud a las afueras de la ciudad, encabezada por una delegación de notables e intelectuales. Tras el concierto, se celebró un gran banquete durante el cual un coro de niños interpretó una canción compuesta especialmente para Liszt. Del dinero que recaudó, Liszt regaló 100 florines a una escuela.

Desde Aiud, Liszt tomó junto con dos amigos húngaros un carruaje tirado por ocho caballos hacia Bucarest, capital del Principado de Valaquia. Su intención era llegar lo antes posible pero el viaje duró 8 largos días. En el camino, en cada uno de los albergues donde se alojó, pudo escuchar la música popular que, sin duda, le inspiró en su composición de la Rapsodia rumana. Ya en Bucarest, Liszt se alojó en el palacio del Príncipe Mihail Ghica y interpretó tres conciertos, en el último de los cuales incluso se atrevió a tocar una pieza compuesta durante el viaje y que causó una profunda admiración entre el público de la ciudad, incluidos personajes ilustres como C.A. Rosetti, con quien conversó apasionadamente sobre sus ideas liberales.

Ya en enero de 1847, Liszt se trasladó a Iaşi, en el Principado de Moldavia, para terminar su gira con el mismo éxito con el que la había empezado. Poco después de abandonar los Principados rumanos, a finales de mes, Liszt escribió: “Ni en sueño me esperaba un éxito así. He sido elogiado como ningún artista podría llegar a soñar”.

12/11/2011 15:06 legiovhispana #. Historia Hay 1 comentario.

De elecciones, incompetentes y malintencionados

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Como bien sabrán mis lectores, el próximo domingo se celebran en España elecciones generales. Como también es de dominio público, esta lid electoral se produce en un momento de profunda crisis no sólo económica, sino también política y social, por tanto, depositar el voto en la correspondiente urna se convierte casi en una obligación para cualquier ciudadano responsable.

En estas circunstancias, gracias a las noticias de TVE que casualmente pude ver en la televisión de un hotel de Sofía, poco antes de tomar el vuelo de regreso a Bucarest, me he enterado que ni María ni yo podremos ejercer nuestro derecho al voto en estas decisivas elecciones.

Al parecer, el pasado enero, el gobierno socialista publicó con alevosía una nueva normativa electoral según la cual, todos los expatriados debíamos solicitar explícitamente y por escrito a la Junta Electoral Central (es decir, a una institución situada ¡en España!) nuestra intención de votar en las elecciones.

Hasta ahora, ante cualquier convocatoria electoral, recibíamos en casa una carta con las papeletas, el sobre donde colocar la escogida y unas instrucciones sobre dónde y cuándo votar. Era muy simple porque, una vez inscritos como residentes en Rumanía, el censo electoral se modifica automáticamente y ya no constamos en el de España (es decir, no es posible realizar un segundo voto fraudulento). Ahora, de acuerdo con el nuevo procedimiento, tras realizar la solicitud expresa de voto, deben seguirse una serie de pasos burocráticos complicadísimos que, según la prensa, no siempre han terminado de manera exitosa pues la Junta Electoral Central ha denegado algunas solicitudes y Correos ha hecho el resto al retrasar los envíos de la documentación a los solicitantes. La consecuencia es que la participación en las elecciones de 2011 disminuirá un 65 % respecto al 30 % que hubo en 2008.

La embajada de España en Bucarest, pródiga en envíos sobre saraos patrios y festivales de cine español, no ha dicho ni mu a la comunidad de residentes sobre un cambio tan importante y, por tanto, son pocos los que han cumplido con los requerimientos para  poder votar.

Curiosamente, las noticias han dicho también que muchos de los 136.000 inscritos para poder votar en todo el mundo, son "nuevos españoles" (cito textualmente) que han obtenido su nacionalidad gracias a la Ley de Memoria Histórica, es decir, hijos y nietos de exiliados republicanos españoles que, informados puntualmente por las organizaciones que han facilitado su obtención del pasaporte español, han realizado todos los trámites para votar y ahora, lógicamente agradecidos, apoyarán a quienes les han dado la oportunidad de participar en estas elecciones.

18/11/2011 13:34 legiovhispana #. Política No hay comentarios. Comentar.

La controvertida historia de Nicolae Paulescu, descubridor de la insulina

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Nicolae Paulescu nació en Bucarest el 30 de octubre de1869 y, ya desde muy pequeño, destacó en la escuela por sus habilidades. Muy pronto aprendió francés, latín y griego clásico, idiomas que hablaba de forma fluida junto con el rumano, su lengua materna. Era un gran pintor e incluso se atrevió a componer algunas piezas musicales, además se sentir una inclinación natural hacia las ciencias naturales, especialmente hacia la física y la química.

Tras graduarse en la Escuela Mihai Viteazul, en 1888 marchó a París para iniciar sus estudios de medicina. En 1897 alcanzó el grado de Doctor en Medicina y en seguida entró a trabajar como ayudante de cirugía en el Hospital de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro de la capital francesa. Tres años después, regresó a Rumanía, donde trabajó como Director del Departamento de Fisiología de la Universidad de Medicina de Bucarest.

En 1916, Paulescu consiguió desarrollar un extracto acuoso pancreático que, inyectado en un perro diabético, consiguió normalizar los niveles de azúcar en la sangre, es decir, puso la primera piedra en sus investigaciones para sintetizar la insulina. La Primera Guerra Mundial le alejó del laboratorio y lo llevó al frente, sin embargo, a su regreso a la actividad científica logró aislar lo que él bautizó como pancreína – conocida después como insulina -, una hormona pancreática antidibética. Su investigación fue publicada en 1921, en varios artículos en la sección rumana de la Sociedad de Biología de París y, el 10 de abril de 1922, Paulescu patentó en el Ministerio rumano de Industria y Comercio su método de fabricación de la pancreína .

Hasta aquí la historia es simplemente asombrosa, sin embargo, también tiene su parte oscura. Ocho meses después de la publicación de los resultados de las investigaciones de Paulescu, los canadienses Frederick Grant Banting, Charles Best, James Collip, y J.J.R. Macleod, de la Universidad de Toronto, en un trabajo en el que citaban incorrectamente a Paulescu, hicieron público su descubrimiento de la insulina.

Por las mismas fechas, Paulescu desarrolló una intensa actividad política en una Rumanía presa de las turbulencias de la época. En 1922, junto a Alexandru Cuza, fundó la Unión Nacional Cristiana, partido que tuvo el dudoso honor de ser el primero en Europa en incluir la esvástica como su símbolo oficial, que situaban sobre la bandera tricolor rumana. Paulescu y Cuza escribieron incendiarios artículos contra los judíos rumanos, que hicieron las delicias de los miembros de la fascista Guardia de Hierro y de los sectores más antisemitas del país. Paulescu fue mentor de Corneliu Zelea Codreanu e incluso sirvió de testigo de la defensa durante el juicio contra Codreanu, celebrado en marzo de 1924, y durante el cual realizó un exaltado alegato contra las “fuerzas ocultas”, dirigidas por hebreos, que pretendían gobernar el mundo.

Tan radical candidato al Premio Nobel debió, sin duda, incomodar al tribunal que otorgaba los premios, por lo que no es difícil entender la razón por la que, en 1923, Banting y Macleod recibieron por sus estudios el Premio Nobel de Fisiología o Medicina.

Sea como fuere, al Ministerio de Desarrollo Regional y Turismo rumano no se le han caído los anillos al utilizar la figura de Paulescu para promocionar Rumanía por el mundo, de modo que recientemente ha publicado un anuncio en la prensa internacional – anuncio que encabeza esta entrada – en el que afirma: “Diariamente, un rumano salva 180 millones de vidas en todo el mundo.

 

22/11/2011 10:32 legiovhispana #. Historia Hay 3 comentarios.

¿Nuevo holocausto perruno?

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Tras varios meses de discusiones y aplazamientos – gracias a las presiones de los grupos animalistas y de algunos ciudadanos –, el parlamento rumano aprobó ayer una ley que, ¡por fin!, legaliza la eutanasia de los miles de perros callejeros que viven en ciudades de todo el país y que, sin duda, constituyen un gravísimo problema de salud pública y seguridad ciudadana.

A pesar de todo, la nueva ley no supone un inmediato holocausto perruno en el país. De acuerdo con el texto aprobado, las autoridades locales deberán capturar primero a los perros callejeros, alojarlos en la perrera municipal, esperar un plazo de 30 días por si son reclamados por sus hipotéticos dueños y, finalmente, en caso de no ser requeridos por nadie, aplicarles una inyección letal. Es importante destacar que la eutanasia canina sólo tendrá lugar en caso de que los habitantes de cada ciudad aprueben, mediante referéndum, tan categórica solución. En caso de que los ciudadanos no la aprueben, los perros podrán permanecer en las perreras o ser devueltos a las calles, previa esterilización.

En 2001, durante el mandato de Basescu como alcalde de Bucarest, se eliminaron 50.000 perros sólo en las calles de la capital, aproximadamente el mismo número que vagabundea hoy en día por las calles de la ciudad. Según la prensa, sólo entre 2009 y 2010, 24.000 personas fueron atendidas en hospitales de la capital por mordeduras de perros callejeros.

Ante la nueva posibilidad que se abre gracias a esta ley, tengo curiosidad por saber si Brigitte Bardot volverá a Bucarest para defender a la jauría que amenaza diariamente a los bucarestinos.

23/11/2011 14:32 legiovhispana #. Bucuresti No hay comentarios. Comentar.

Opera bufa en el Senado rumano

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Desde que, en un tan ajustado como discutido resultado,  Mircea Geoană perdiese las elecciones frente al inefable Traian Basescu, su posición en el Partido Socialdemócrata rumano (PSD)  había quedado en entredicho. Tampoco ayudó a su futuro político su denuncia sobre unos supuestos ataques paranormales lanzados,  durante el debate electoral, por misteriosos personajes cercanos al reelegido presidente Basescu . Desde entonces, el todopoderoso expresidente de Rumanía y presidente de honor del PSD, Ion Iliescu, lo había puesto en su punto de mira y esta semana, por fin, se ha cobrado su silenciosa venganza tras la derrota de 2009.

Después de su fracaso en las elecciones presidenciales, Geoană tuvo que conformarse con ocupar la posición de líder del Senado rumano. A medida que Victor Ponta, nuevo líder del PSD, ascendía en el seno del partido – bajo la sombra alargada de Iliescu, que prefería un líder blandito y maleable -, Geoană iba perdiendo apoyos hasta que, tras largas noches de cuchillos largos y fratricidas, el PSD decidió expulsarlo de sus filas y, por consiguiente, apartarlo del cargo de Presidente del Senado.

El pasado miércoles, su propio partido presentó a la Oficina Permanente del Senado una moción para cesar al Sr. Geoană. Pero, ¡ay!, el Sr. Geoană era quien debía convocar de urgencia a la Oficina Permanente del Senado y, como era de esperar, se negó a hacerlo, acusando a los senadores de seguir un procedimiento no incluido en el reglamento de la cámara.

En estas circunstancias, Geoană tomó de nuevo asiento y apremió a los senadores para que se pusiesen inmediatamente a trabajar, debido a lo apretado de la agenda. Perplejos, muchos de los presentes se levantaron de sus poltronas, mirándose entre ellos sin saber qué hacer. Pronto algunos empezaron a postularse, en voz alta, como nuevos presidentes del Senado. Primero un nacionalista húngaro - por lo del río revuelto, imagino -, después un miembro del PDL de Basescu. Atónito, el Presidente del Partido Nacional Liberal dijo a voz en grito:

-          ¿Por qué no llama alguien al teléfono de emergencias para que desalojen al Sr. Geoană?

Tras un buen rato de incertidumbre y discusiones y, a pesar de las protestas del todavía presidente del Senado, finalmente los miembros de la Oficina Permanente del Senado votaron a favor de la destitución, seguidos del Senado en pleno que, como era de esperar, votó por  mayoría abrumadora a favor del cese. Geoană optó por ausentarse de la sala mascullando maldiciones (a la espera, supongo, de que tuviesen el mismo efecto sobre sus enemigos políticos que el que tuvo sobre él durante el famoso debate de 2009).

Nada ha podido hacer Geoană para mantener su cargo y ha dejado el PSD amenazando con formar un nuevo partido que, según él, a principios de 2012 estará en posición de arrebatar el poder al resto de partidos políticos.

Dios nos pille confesados.

26/11/2011 22:19 legiovhispana #. Política Hay 2 comentarios.


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