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Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2011.

Marcel Iancu, pionero del movimiento moderno en Rumanía

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El más grande intérprete de la correlación entre la innovación arquitectónica y las artes plásticas que supuso el movimiento moderno en Rumanía fue, sin lugar a dudas, el pintor y arquitecto Marcel Incu (1895 – 1984). Iancu estudió en Zurich, donde entró en contacto con los primeros movimientos del vanguardismo europeo, contribuyendo poco después a la fundación del movimiento Dada y participando en el Cabaret Voltaire de actuaciones dadaístas junto a Tristan Tzara y Hans Arp. Tras su retorno a Rumanía en 1921, Iancu desarrolló una intensa actividad para la difusión de las ideas modernas y participó en las principales exposiciones del vanguardismo rumano que tuvieron lugar en el Palacio de las Artes de Bucarest.

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A través de sus investigaciones y proyectos que aparecieron en las páginas de la revista de arte Contimporanul (a continuación, imagen de la portada del número 53 de la revista, publicado en 1925) y de los edificios que diseñó y construyó, Iancu estableció los inicios del Movimiento Moderno en Rumanía. Destacó, además, por su desarrollo, con igual intensidad, de sus obras arquitectónicas y pictóricas; de hecho, en casi todos sus trabajos, Iancu ensayó una síntesis con las artes plásticas a través de fachadas policromáticas o mediante originales obras de interiorismo.

Contimporanul

A partir de la segunda mitad de los años 20 y empezando con varios proyectos de residencias unifamiliares, Iancu trazó los primeros trabajos completos del Movimiento Moderno en Bucarest. Entre ellos estaba la Casa de la Calle Trinitatii (1926), la Villa Fuchs (1927) – imagen, a continuación -, la Villa Wexler (1931), la Villa Chihaescu (1931) y la Villa Reich (1936).

Villa Fuchs

Las dos primeras casas fueron el manifiesto de Iancu y la Villa Fuchs, más madura y articulada, formal y funcionalmente, inauguró una serie de cajas blancas fuertemente caracterizadas por el juego de salientes y volúmenes entrantes y por el contraste entre las líneas verticales y horizontales. El grupo sustancial de villas de esas fechas muestra cómo la estética radical de Iancu – basada en el principio de los cinco puntos de Le Corbusier – caló profundamente entre los miembros acomodados de la sociedad bucarestina. En el resultado funcional y estético de los edificios de Iancu de esa época destacan los tejados planos, las ventanas esquineras, los pisos de planta abierta, las terrazas-veranda, las ventanas del tamaño de toda la fachada que dan luz a la escalera interior, los garajes en la planta y, en general, las conexiones íntimas entre los espacios internos y externos.

Estudio volumétrico

Los espacios interiores fueron tratados con el mismo detalle que los exteriores; los elementos más utilizados fueron las puertas correderas, los muros de cristal pavés y los salones de dos plantas. Durante su trabajo en Rumanía, entre 1922 y 1941, Iancu realizó también unos 40 edificios no residenciales (a continuación, ejemplo de villa y cine diseñado en 1925 para un municipio en las montañas Bucegi).

Villa y cine

A principios de los años 40, en un ambiente de violencia fascista contra los judíos, Iancu emigró a Israel, donde renovó su estética y trabajó como profesor; en 1948  creó el la sociedad de creación artística Nuevo Horizonte y en 1967 recibió el Gran Premio Nacional de Israel. A pesar de su exilio, el activismo de Iancu y la ejemplaridad de sus trabajos influyeron enormemente en la siguiente generación de arquitectos rumanos y en su adhesión a los principios de la modernidad.

 

01/05/2011 20:07 legiovhispana #. Bucuresti No hay comentarios. Comentar.

Petrecerea de moţ o sobre cuándo y cómo cortar el pelo a un bebé

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A raíz de una conversación de café en la oficina sobre lo largo que tiene el pelo Pablito y la necesidad de cortárselo antes de que parezca un hippy, nuestras colegas nos han explicado el ritual que rodea en Rumanía al primer corte de pelo.

Al parecer, a los bebes no se les corta el pelo hasta que cumplen un año. En el día de su aniversario, se celebra la llamada petrecerea de moţ durante la cual los padrinos llevan ropa o juguetes a los niños. Por razones de feminidad, las niñas suelen librarse del rapado, sin embargo, los niños son colocados en una silla bajo la que se dispone una jofaina con agua – nadie ha sabido explicarme su significado -, la madrina ata con una cinta el mechón de pelo que va a ser cercenado, pasa la greña por un anillo y finalmente la corta. Se toma entonces la mata, se pega empleando cera de la vela de bautizo a una moneda de plata y se guarda.

Después del corte, se coloca frente al niño o la niña – en esta parte de la ceremonia sí participan ambos – una bandeja con todo tipo de objetos: dinero, las llaves de un coche o una casa, un libro, alguna joya, una calculadora, un bolígrafo, una aguja (sólo si es niña) e incluso un cigarro. El crío escoge entonces el objeto que más le llama la atención y, dependiendo de lo que haya escogido, se prevé su futuro. Así, por ejemplo, si escoge el dinero, las joyas o las llaves, se dice que será rico, si agarra la calculadora, que trabajará de contable, si toma el libro o el bolígrafo, que le gustará estudiar y escribir, si pilla el cigarro será fumador y si toma la aguja, costurera. Cada familia pone los objetos que se le ocurren en la bandeja, así que cada una establece sus propias predicciones.

Como toda fiesta que se precie, el asunto termina con un buen ágape familiar durante el que se celebra el primer año de vida del infante.



Trăiască Regele!

Un 10 de mayo de 1866 llegaba a Bucarest el nuevo príncipe de Rumanía, Carol I de Hohenzollern Sigmaringen, donde según la tradición fue recibido con unas muestras de pan y sal. 11 años después, un 10 de mayo de 1877, Carol I proclamó la independencia de Rumanía y se puso al frente del ejército para luchar contra el Imperio Otomano junto a los rusos.

Cuando en 1880 la comunidad internacional reconoció a Rumanía como un estado independiente, el 10 de mayo fue proclamado como Día Nacional de Rumanía. Tras la caída de la Monarquía, algo después de la Segunda Guerra Mundial, el 10 de mayo se consideró como el Día de la Monarquía Rumana y así sigue.

Los monárquicos hoy saludan con un Trăiască Regele! (o lo que es lo mismo, ¡Viva el Rey!) – así me han saludado hoy al entrar en la oficina – y recuerdan con nostalgia los tiempos en que Rumanía era un reino respetado en Europa (especialmente, bajo los gobiernos de Carol I, Ferdinand I y Mihai I, pues a Carol II prefieren obviarlo).

Entre 1866 y 1947, Trăiască Regele! fue el título del himno del Principado y después del Reino de Rumanía. Su música fue compuesta en 1862 por un capitán del ejército de origen germano llamado Eduard Hübsch y la letra fue obra del poeta rumano Vasile Alecsandri de modo que, a partir de 1881, los rumanos pudieron cantar su himno.

10/05/2011 12:52 legiovhispana #. Historia No hay comentarios. Comentar.

El Edificio ARO, otro triste símbolo del maltrato arquitectónico de Bucarest

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El Edificio ARO, diseñado por el arquitecto Horia Creangă en 1929 en respuesta a un pedido de la sociedad aseguradora Asigurarea Româneasca, fue la primera de una serie de estructuras arquitectónicas modernas que cambiaron la escala de los edificios del centro e influyeron profundamente en el carácter de las construcciones que la seguirían en el eje norte-sur de Bucarest. A continuación, diseño original del edificio ARO.

Proyecto ARO

Con una obra mayor, Horia Creangă encontró una respuesta a los múltiples desafíos que le planteaban un emplazamiento que debía jugar un papel importantísimo en el desarrollo ulterior de la ciudad. Aunque debido al maltrato que ha sufrido el edificio hoy es difícil deducirlo, el edificio ARO ilustra claramente el concepto moderno de desarrollo urbano integrado en el que las funciones de acceso público (pasaje cubierto, esquina cuadrada libre para una sala de cine para 1.200 espectadores, tiendas) conviven con viviendas y oficinas en una solución simplificada exenta de ornamentación.

Edificio ARO 2

La composición general de este edificio combina, en una imagen dinámica, un ala frente al bulevar con siete pisos de altura y líneas continuas de ventanas horizontales y una maciza torre esquinera que actúa como elemento de transición hacia el ala inferior de la construcción, de 4 pisos de altura, en a la calle Verona, donde los edificios vecinos son de menor altura.

Comparado con otros edificios contemporáneos de estilo Art Déco, como el Palacio de Teléfonos o los hoteles de la calle Câmpineanu, construidos en el mismo período, el edificio ARO es una muestra de la aceptación de los empresarios y las clases acomodadas bucarestinas a las nuevas tendencias en el lenguaje arquitectónico que serán las que modelen las construcciones levantadas en el último decenio antebélico.  

ARO y Simu

A modo de curiosidad, frente al edificio ARO se levantaba el museo Simu (imagen anterior, tomada de la excelente página sobre Bucarest, http://art-historia.blogspot.com), un edificio construido en 1910 con forma de templo clásico que albergaba la colección de arte particular - aunque abierta al público - del académico y doctor en Ciencias Políticas Anastase Simu. En 1964, el museo Simu fue demolido pues, según las autoridades comunistas, no armonizaba con los nuevos bloques construidos a su alrededor, aunque algunos dicen que lo derribaron por su relación con la masonería rumana, otro de los caballos de batalla de cualquier totalitarismo europeo de la época.

 

15/05/2011 20:56 legiovhispana #. Bucuresti Hay 1 comentario.

Cielo de Bucarest

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De los antológicos barullos de cables que cuelgan por todo Bucarest, sin duda el de la esquina de Piaţa Victoriei con Nicolae Titulescu es uno de los más espectaculares.

16/05/2011 15:03 legiovhispana #. Bucuresti No hay comentarios. Comentar.

El panorama político de los primeros años de la Rumanía interbélica

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En Rumanía, el período que transcurrió entre la primera y la segunda guerra mundial, denominado interbélico, es considerado como una de las épocas doradas de la historia del país, sin embargo, no es oro todo lo que reluce y vale la pena darle un repaso a la situación política del momento para entender que fue precisamente durante ese período cuando se fraguaron los grandes dramas que asolaron Rumanía en los años 30 y 40.

Tras la Primera Guerra Mundial, Rumanía se engrandeció con Transilvania, Maramureş, Crişana, Bucovina, Besarabia y la mitad oriental del Banato, alcanzando las fronteras étnicas de la Gran Rumanía. A pesar de todo, en el período interbélico los problemas se agudizaron por los defectos estructurales del sistema político y por el reto que supuso inaugurar un Estado multinacional cuyas minorías – húngaros, alemanes, ucranianos, rusos y judíos - no querían someterse a la mayoría rumana. A este problema social se añadió el hecho que, a pesar de la reforma agraria, los campesinos no consiguieron salir de la extrema pobreza, quedando en manos de acreedores y bancos para saldar sus deudas. Paralelamente, la vida política, lastrada por la atomización de los partidos y por la corrupción, se vio convulsionada en la segunda mitad de los años 20 por la irrupción de la derecha radical y el fascismo, cuyo mensaje antiliberal y antisemita obstaculizó el funcionamiento del sistema parlamentario hasta su desaparición en 1938. Finalmente, las rencillas en la familia real acabaron por desprestigiar a la Monarquía, perdiéndose así un importante referente nacional.

La actuación germanófila de la derecha durante la guerra le pasó factura a partir de 1919 y sólo el aliadófilo Partido Conservador Demócrata de Take Ionescu mantuvo alguna influencia en el panorama político. La fuerza hegemónica de la derecha era el Partido Nacional Liberal, representante de la burguesía urbana, cuyo líder Ionel Brătianu fue la primera figura política del país hasta su muerte en 1927. Al acabar la guerra surgió una nueva opción encarnada por el victorioso general Alexandru Averescu a través del Partido del Pueblo, nutrido por excombatientes de origen campesino partidarios de la reforma agraria. Pese a su rápido ascenso, el partido no cumplió con las expectativas regeneracionistas y sus bases acabaron en las filas de la derecha radical representada por el Partido Nacional Demócrata, del historiador Nicolae Iorga, de ideología ultraconservadora y antisemita radical.

A partir de 1921, una generación más joven, decidida a combatir el sistema parlamentario, se organizó alrededor de la Unión Nacional Cristiana, dirigida por el moldavo Alexandru Cuza. Dos años después, la Unión se transformó en la Liga de Defensa Nacional Cristiana e inició una exitosa campaña antisemita en la que destacó Corneliu Zelea Codreanu, un místico que se creía destinado a salvar a la nación de los judíos y que en 1927 se separó de la Liga para crear la Legión de San Miguel Arcángel, un movimiento fascista con fuerte impronta religiosa.

En 1926, el centro político representado por el Partido Campesino de Ion Mihalache y el Partido Nacional Popular de Iuliu Maniu se unió en el nuevo Partido Nacional Campesino. Perjudicado por el populismo de Averescu, no fue hasta 1928 cuando Maniu consiguió llegar a la presidencia del Gobierno comprometido en la lucha contra la corrupción y en el afianzamiento de las instituciones democráticas.

Respecto a la izquierda, el Partido Socialdemócrata se dividió en dos grupos, uno formado por los socialistas del antiguo reino, marxistas y simpatizantes de la URSS, y otro integrado por los socialistas transilvanos, más cercanos a los postulados socialdemócratas moderados. El ala más izquierdista promovió una serie de huelgas sectoriales entre 1919 y 1920 que acabaron en una huelga general revolucionaria, respondida con dureza por el gobierno del general Averescu. Debido a las discrepancias internas, en 1921, el ala izquiedista fundó el Partido Comunista, duramente perseguido por las autoridades. La escisión debilitó a la socialdemocracia, que redujo su presencia parlamentaria y sindical, aunque la ilegalidad del comunismo le permitió recoger el voto obrero.

Los primeros años 20 estuvieron marcados por el reto planteado por la izquierda revolucionaria, respondido con fuerte represión, y por la reforma agraria. Tanto el gobierno de coalición de Alexandru Vaida-Voevod como el del general Averescu pusieron en marcha en 1921 una reforma agraria que afectó a los latifundistas húngaros y alemanes de Transilvania, Maramureş y Crişana y repartió tierra entre los labradores no propietarios.

En parte gracias a su capacidad de fabricar mayorías absolutas y al apoyo del rey Fernando, entre 1922 y 1928, Rumanía fue gobernada por los liberales de Brătianu, quienes se beneficiaron de una coyuntura económica favorable debida a la entrada masiva de capitales extranjeros en la industria petrolífera. En marzo de 1923 se aprobó una nueva Constitución para Rumanía que confirmaba el sufragio universal masculino y establecía un Parlamento bicameral y un modelo económico y administrativo centralizado que provocó las protestas de las minorías.

Por entonces, estalló la cuestión dinástica. El único hijo del rey Fernando, Carol, estaba casado con Helena de Grecia, pero su fama de play-boy y su relación pública con Helena Lupescu lo hacían poco recomendable como heredero. En enero de 1926, Fernando nombró como sucesor a su nieto, Miguel, que en aquel momento sólo tenía cinco años, por lo que tras el fallecimiento del monarca un año después, se formó un Consejo de Regencia. Meses después murió también Brătianu y el Partido Nacional Liberal inició su descomposición. El PNL se mantuvo al frente del gobierno un año más pero las dificultades económicas, la desatada violencia antisemita de la ultraderecha y el descontento de los beneficiarios de la reforma agraria, abrieron paso al Partido Nacional Campesino. En noviembre de 1928, por orden del Consejo de Regencia, Maniu formó gobierno y convocó unas elecciones que ganaría casi con un 78 % de los votos. Gracias a ello, Maniu puso en marcha un ambicioso programa de reformas que incluía la descentralización administrativa, ayudas oficiales para los campesinos endeudados – que evitaban así comprometerse con bancos y acreedores - o la liberalización del suelo sometido a reforma agraria, medida que consiguió consolidar una capa de agricultores medios, base del partido, aunque obligó a proletarizarse a los pequeños propietarios endeudados. Cuando la crisis se agudizó en 1929, estos pequeños campesinos formaron la base de la derecha más radical.

21/05/2011 20:55 legiovhispana #. Historia No hay comentarios. Comentar.

Uno sólo en Bucarest

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Veo en la prensa que en España hay montada una buena y yo tengo el corazón partío respecto a lo que allí ocurre.

Me gusta que la gente salga a la calle a protestar, es sano y demuestra que nuestra Democracia está viva, que todavía tiene energías y ganas para denunciar los michelines del sistema. Comparto con los manifestantes sus deseos de poder votar listas abiertas, de reclamar una verdadera separación de poderes - ya saben, aquello del Legislativo, Ejecutivo y Judicial -, de impedir que las listas electorales se llenen de imputados en escándalos de corrupción, de exigir que el voto de un hombre valga igual en todas partes de España, independientemente de dónde viva, o de reivindicar el fin de la financiación pública de los partidos políticos. En definitiva, me gusta que se exija una verdadera regeneración – o depuración – del sistema democrático y, sobre todo, que se haga sin violencia.

Pero también hay cosas que no me gustan, como por ejemplo que algunos pretendiesen extender la protesta más allá de las plazas y recorrer las calles gritando no se sabe exactamente qué el día de la jornada de reflexión y en durante el día de elecciones (cosa que, al parecer, finalmente no ha ocurrido, aunque ya tenemos un segundo precedente – la jornada de reflexión tras el 11M fue la primera - sobre cómo saltarnos a la torera la necesaria paz propia de la jornada de reflexión). Me huele mal que la indignación haya estallado ahora, en plena recta final de la campaña electoral, y no hace unos meses o quizás en un par de semanas. Me escama la vaguedad de las propuestas de los manifestantes, que a estas alturas de la película no hayan elaborado un manifiesto que aclare qué piden exactamente. Me alucinan ciertos discursos demagógicos, que pretender introducir con calzador posturas claramente políticas e ir mucho más allá del origen de la irritación ciudadana. Finalmente, me apena comprobar que los políticos españoles no han entendido nada y que en las últimas horas de campaña intentasen acaparar el voto de los indignados (¿es que no han escuchado ni una palabra de lo que dicen?).

Por mi parte, atendiendo a unos comentarios en Twiter (#romanianrevolution) y llevado más por la curiosidad que por ansias reivindicativas, me he acercado a las 19 h a la Embajada de España, sin embargo, no había nadie más. La foto que he tomado ha despertado los recelos de la policía, que ha venido a preguntarme qué hacía allí tomando fotos. Para no dar demasiadas explicaciones, el blog me ha servido de exclusa.

Veremos qué ocurre mañana.

22/05/2011 00:57 legiovhispana #. Reflexiones Hay 4 comentarios.

En recuerdo de Khan Mohammad (o sobre por qué debemos quedarnos en Afganistán)

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Khan Mohammad era el director de la escuela de un pueblo perdido en Afganistán llamaro Porak, apenas un conjunto de casas pobres en medio de la nada, a unos 100 km de Kabul. Salía de su casa por la mañana junto a uno de sus hijos y un grupo de talibanes disparó contra él hasta matarlo, hiriendo también al niño. El delito de Mohammad había sido el de no atender a las amenazas de los fanatizados barbudos y obstinarse en educar a las niñas de Porak en su escuela. Las amenazas contra maestros por este motivo son algo habitual en las zonas rurales de Afganistán, a veces incluso arden las escuelas y se asalta a los padres que envían a sus hijas al colegio para que aprendan a leer y escribir. Hay que ser muy valiente para abrir una escuela para niñas en Afganistán.

Mientras los talibanes gobernaron Afganistán, entre 1996 y 2001, se prohibió educar a las niñas, se impidió a las mujeres trabajar, se las escondió tras un burka y se les restringió el acceso a la sanidad. Las mujeres y las niñas afganas quedaron confinadas en sus casas, bajo la atenta mirada de los varones de sus familias. Hoy, menos de un 13 % de las afganas son capaces de leer y escribir  y apenas un 8 % de las niñas asiste con regularidad a clase, aunque teóricamente un 40 % están escolarizadas. El gobierno de Karzai, corrupto donde los haya, al menos ha devuelto a las afganas la capacidad de votar y el derecho a la educación y al trabajo, aunque la sociedad que las envuelve no les permite disfrutar plenamente de estos derechos, especialmente en las zonas rurales.

Recientemente, las potencias occidentales han anunciado que a partir de julio empezarán a retirar sus tropas y que en 2014 ya no quedarán soldados extranjeros en ese país por lo que la cosa pinta mal para las hembras afganas.

Valga este breve post como homenaje a un hombre que tuvo el coraje de enfrentarse a la barbarie para aportar luz en un país de sombras y pagó cara su osadía.

26/05/2011 11:20 legiovhispana #. Reflexiones Hay 2 comentarios.

Un paseo por Lipscani

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Bucarest también tiene un casco viejo al que los bucarestinos llaman, de forma genérica, Lipscani. Toma el nombre de su calle principal, bautizada así porque tiempo atrás los comerciantes que allí trabajaban importaban sus mercancías desde Leipzig (Lipsca). Las tiendas y almacenes de Lipscani, flanqueando calles algo angostas, se situaban en los bajos de edificios altos y estrechos con una puerta lateral y un pasillo que permitía el acceso a las viviendas superiores. Un gran balcón ornamental hermanaba muchos edificios con sus vecinos de modo que toda el área adoptó una particular arquitectura.

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Pero hasta hace unos años – no demasiados -, el barrio era un lugar inhóspito, con casas castigadas por el tiempo y los terremotos, sin aceras o alumbrado público y con las calles enfangadas, llenas de basuras y ratas y víctimas de una reforma detenida por el descubrimiento de los vestigios de viejas posadas medievales (en la imagen, uno de los típicos edificios con tienda de Lipscani, todavía por restaurar, aunque irónicamente el ayuntamiento no ha perdido el tiempo para colgarle el cartel de “monumento histórico”).

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Tras un inacabable litigio entre la empresa responsable de la rehabilitación del centro – española, por cierto – y el ayuntamiento, las obras se reiniciaron, las calles se pavimentaron, aparecieron farolas de alumbrado público, terminaron las rehabilitaciones de algunos edificios y comenzaron a abrirse tiendas, restaurantes y bares de lo más moderno. En verano, para más inri, las terrazas toman las calles peatonales y  se llenan de bucarestinos ansiosos de tomarse una cerveza o una limonada a la sombra de un toldo, hasta el punto de que, a según qué horas, es difícil encontrar mesa libre donde pasar el rato. Pero ayer tuvimos suerte y, tras un largo paseo, nos sentamos en la terraza de un bar de la calle Smardan. Habíamos visto nuevas rehabilitaciones, más calles peatonales, tiendas recién inauguradas y los viejos anticuarios de Hanul cu Tei y de la calle Covaci.

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El trabajo de rehabilitación continúa y Lipscani es, cada día más, el lugar de moda al que ir a echar la tarde, especialmente ahora que el calor empieza a apretar con fuerza.

28/05/2011 17:22 legiovhispana #. Bucuresti Hay 2 comentarios.

Osama en los infiernos

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Mi icono preferido es, sin duda, el de la Anastasis - palabra que en griego hace referencia a la Resurrección de Cristo -, también llamado del Descenso a los Infiernos. El episodio fue descrito con todo lujo de detalles en el Evangelio apócrifo de Nicodemo, Mateo le dedicó un par de escasas líneas (Mateo 27:52-53), Juan Damasceno lo refirió en sus Homilías y Epifanio de Chipre y Eusebio de Cesarea lo mencionaron en sus Sermones sobre el Descenso a los infiernos de Jesucristo.

Sea como fuere, la imagen describe a Jesucristo erguido triunfante sobre las puertas desgoznadas del infierno y, tomando a Adán y Eva de las muñecas, les hace salir del sepulcro como metáfora del perdón del Pecado original. Detrás se sitúan los reyes, los profetas y los justos. A la izquierda, se distingue a David y a Salomón y a la derecha se suele ver a San Juan Bautista y a Noé con su larga barba. El suelo se abre en una sima, una negra cavidad en la que suelen distinguirse demonios varios e incluso al propio Satanás vencido y amarrado con una cadena.

Según la estricta iconografía bizantina, esta representación tiene pocas variaciones según su autor, sin embargo, en la Capilla Militar de Piaţa 700 de Timişoara, decorada en el año 2002, el pintor Ion Bădilă se permitió una curiosa licencia. A primera vista, la escena de la Anastasis es la habitual, sin embargo, si uno se fija en el Infierno, distinguirá la figura de Osama bin Laden que, subido a un Boeing 747 y tridente en mano, señala a las Torres Gemelas que se encuentran en el otro extremo del Infierno.

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Según Bădilă, mientras estaba decorando la iglesia vio en la televisión las terribles imágenes del ataque contra el World Trade Center y en aquel momento comprendió que el responsable de causar el Infierno sobre la Tierra, Osama Bin Laden, debía ser inmortalizado entre los demonios por encarnar “la más pura imagen del mal”. Y así fue condenado Bin Laden al Infierno para toda la eternidad.

29/05/2011 14:55 legiovhispana #. Historia Hay 2 comentarios.

Bucarest: del Principado de Alexandru I. Cuza al final de la Primera Guerra Mundial

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Después de casi un año, retomo aquí la serie dedicada a la historia de nuestra ciudad, Bucarest, en el momento en que el coronel Alexandru I. Cuza ascendía al trono de los unificados Principados de Valaquia y Moldavia (encabezando este post, un grabado de Bucarest en 1880).

Aunque los divanes de ambos Principados escogieron al mismo candidato como príncipe, unificando así de facto ambos territorios, no fue hasta 1861 cuando el sultán, teórico soberano de ambos Principados, admitió la existencia de Rumania como estado, con capital en Bucarest, una Asamblea Nacional y con unidad legal, monetaria, administrativa y militar.

Elevada a la categoría de capital, Bucarest inició un profundo proceso de transformación, especialmente a través de la construcción de la Universidad (1864) – imagen, a continuación - y de Sociedad Académica Rumana (1866) – futura Academia Rumana -, dos prestigiosas instituciones que formarían a los cuadros de la nueva administración y a los mejores profesionales del nuevo estado. La influencia francesa, iniciada decenios antes, se hizo todavía más patente en la política, las costumbres y en la arquitectura de la ciudad, aunque no fue hasta el principado – reinado, a partir de 1881 - de Carol I cuando alcanzó su momento de mayor esplendor.

Universitatea

La segunda mitad del siglo XIX fue un período de gran desarrollo industrial, financiero y comercial para Rumanía, hecho que se reflejó en el crecimiento de Bucarest. De acuerdo con las tradiciones arquitectónicas y urbanísticas la École des Beaux Arts de París, se trazaron amplios bulevares, se urbanizaron los márgenes del Dâmboviţa, se diseñaron bellos parques, se levantaron imponentes edificios públicos – el Ateneo, el Banco Nacional, la Banca Agrícola, el Palacio CEC (imagen, a continuación), el Museo de Historia, la Fundación y el Palacio Real, el Palacio Cotroceni, etc. - y se establecieron nuevos espacios colectivos. Los burgueses y la vieja nobleza no se quedaron atrás y encargaron a artistas franceses el diseño y la decoración de sus villas, contribuyendo a convertir Bucarest en una verdadera metrópolis europea. 

Palatul CEC

La rebelión en Bosnia y Herzegovina de 1876 contra el Imperio Otomano así como el triunfo de los Jóvenes Turcos en Estambul produjeron gran exaltación en Rumanía, pero  cuando la nueva Constitución otomana definió al Principado como “provincia privilegiada”, creció la indignación rumana y el gobierno se aproximó al eterno enemigo de los turcos: Rusia. Los rumanos sólo tuvieron que esperar un año para cobrarse la venganza y, durante la guerra ruso-turca de 1877, sus tropas lucharon junto a las rusas en territorio búlgaro, consiguiendo una gran victoria. Rumanía obtuvo así la independencia gracias al Tratado de Berlín (1878) y se transformó en reino, de modo que el 22 de mayo de 1881, Bucarest asistió a la ceremonia en la que Carol I dejó de ser príncipe para convertirse en rey de Rumanía.

Por esas fechas, como una muestra más de reafirmación del carácter nacional, nació el estilo neo-rumano de manos del arquitecto Ion Mincu y enriqueció el horizonte urbano con edificios como el de Casa Doina o la Casa Lahovary. Otros artistas siguieron su escuela, levantando bellos ejemplos como el Museo del Campesino, la Escuela Mavrogheni, la Iglesia de la Princesa Balasa (imagen, a continuación) o el espectacular edificio del Ayuntamiento, entre muchos otros.

Biserica Balasa

En octubre de 1914 fallecía Carol I y, a falta de descendencia, le sustituía su sobrino Fernando I (1914 – 1927). Iniciada la Primera Guerra Mundial y con Europa dividida entre los aliados de la Entente y los de las Potencias centrales, Rumanía mantuvo su neutralidad un par de años pero, ansiando anexionarse Transilvania, Bucovina y el Banato, el Gobierno rompió su neutralidad y en agosto de 1916 firmó un tratado con la Entente.

Tropas alemanas

Tras una rápida y victoriosa entrada de las tropas rumanas en la Transilvania húngara, los búlgaros y los austro-alemanes pasaron al contraataque y el 6 de diciembre de 1916 entraban en Bucarest, donde permanecieron durante dos años; el Gobierno, el Parlamento y el rey huyeron a Iaşi y los ocupantes impusieron a los bucarestinos una estricta censura sobre su vida social y cultural, además de una Administración militar (imagen anterior, tropas alemanas desfilando por Calea Victoriei). Tras dos años de guerra, en noviembre de 1918 el rey Fernando entró de nuevo triunfante en Bucarest y sólo un mes después se firmaba en Alba Iulia la Gran Unión de Transilvania con Moldavia y Valaquia.

 

31/05/2011 21:50 legiovhispana #. Bucuresti No hay comentarios. Comentar.


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