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Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2010.

Excursión al Museo Nacional Militar

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Hace 11 años, cuando llegamos a Bucarest por primera vez como despistados turistas, KLM había perdido nuestras maletas y con ellas la guía de viajes, así que erramos por la ciudad sin destino aparente mientras esperábamos a que nos avisasen desde el aeropuerto de que nuestras cosas estaban en suelo rumano. 

Mucho tuvimos que vagar por la ciudad para topar con el Museo Nacional Militar pues no está precisamente céntrico, sin embargo, ese justamente fue el primer museo que visitamos en Rumania a falta de algo mejor que hacer. Aunque estaba un poco perjudicado debido al abandono y a la falta de visitantes, fue una grata sorpresa pasear por sus salas y especialmente por su patio trasero, un verdadero cementerio de curiosísimos cacharros soviéticos (aviones de combate, tanques de la Segunda Guerra Mundial, misiles, helicópteros, vehículos de transporte, camiones destartalados…).

Tantos años después, las profesoras de la guardería de nuestros enanos les han permitido seguir nuestros pasos y han visitado el museo renovado, aunque han vuelto a casa algo confusos pues, según ellos, se trataba de un museo de piratas.

El Museo Nacional Militar (http://www.defense.ro/muzeumilitar/index.html) es una institución creada en 1923 por el rey Fernando I para explicar la historia de los ejércitos rumanos. El museo ha contado desde siempre con la protección de la Casa Real Rumana, sin embargo, ha contado también con excelsos padrinos como Radu Rosetti,  Vasile Pârvano o Nicolae Iorga, entre otros.

La exposición está principalmente dedicada al arte militar, aunque no exclusivamente. En el edificio se muestran objetos desde el Neolítico hasta la Rumania integrada en la OTAN, según una secuencia cronológica que lo convierte en un verdadero museo de la historia de Rumania (sobre todo considerando la ignominia de que el verdadero Museo Nacional de Historia de Rumania lleve cerrado al público varios años por falta de presupuesto).

Las distintas salas muestran todo tipo de armamento, dioramas históricos, uniformes, cuadros explicativos, mapas y un sinfín de cachivaches de lo más interesantes. Como no podía ser de otro modo, también hay un espacio dedicado a la Revolución de 1989, con interesantes fotos y documentos, que pueden ayudar a comprender un poco mejor la explosión de rabia contra el régimen anterior.

Aunque los museos militares suelan dar una cierta grima al público general, recomiendo sinceramente la visita a este lugar pues permite hacerse una idea bastante precisa de la historia de Rumania a través de sus guerreros pasando, además, un buen rato.

10/07/2010 23:31 legiovhispana #. Bucuresti Hay 2 comentarios.

Semana de los Museos

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La semana pasada fue la Semana de los Museos en la guardería de los enanos, así que además del Museo Nacional Militar, visitaron el Museo de la Técnica y el Museo de Geología.

El Museo de la Técnica (Str. Candiano Popescu nr. 2, cerca del Parque Carol) fue fundado en 1909 por el ingeniero Dimitrie Leónida (1883 – 1965) a imagen y semejanza del Museo de la Técnica de Munich, institución que Leonida había visitado durante su estancia en la Universidad Politécnica de Charlottenburg, cerca de Berlin.

A pesar de su antigüedad, el museo está pensado didácticamente para que los visitantes puedan accionar mecanismos, comprobar el funcionamiento de la electricidad y ver los efectos del magnetismo. Entre las 5.000 piezas del museo hay motores a vapor,  motores sónicos, esquemas e imágenes de las primeras instalaciones de alumbrado público de Bucarest – que alumbraban las cercanías del Palacio Real, el Teatro Nacional, el Parque Cismigiu y el Palacio Cotroceni -, motores a reacción, vetustos generadores de la época de Thomas Alba Edison, automóviles, aviones y muchos más artilugios que seguro hicieron las delicias de Claudio, pues las enanas ni hicieron mención del asunto.

Otra historia fue la visita al Museo de Geología, de donde los tres volvieron diciendo que habían visto “dinosaurios malos”. El Museo Nacional de Geología se sitúa en la calle Kiseleff nº 2 y está emplazado en un precioso edificio de estilo neobrancovan del arquitecto Victor Stefanescu. A principios de siglo, el Instituto Geológico de Rumania, fundado por el rey Carol I, desarrolló aquí sus actividades y se convirtió en una institución de gran importancia debido al descubrimiento de yacimientos de petróleo y gas natural que facilitaron el gran progreso de Rumania que desembocó en el añorado Periodo Interbélico.

El museo tiene un patrimonio de casi 80.000 piezas en salas dedicadas a la mineralogía, la dinámica interna y externa de la Tierra, la paleobotánica, la paleontología, la estratigrafía, la hidrogeología, la tectónica de los metales, el petróleo, los minerales fluorescentes, etc. Llamadme freak pero a mi me apasiona el asunto, aunque todavía me pregunto qué vieron los churumbeles allí para volver tan impresionados por los monstruos.

12/07/2010 16:44 legiovhispana #. Bucuresti Hay 2 comentarios.

Escatología a la rumana

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Cristian Capatanescu era el hombre más gordo de Rumania. El buen señor había superado los 400 kilos de peso, algo así como un Miura pero en plan despanzurrado. Capatanescu pasaba los días en un hospital de Bucarest a la espera de una milagrosa operación de estómago que lo redujese a un tamaño más práctico, sin embargo, la Parca lo alcanzó antes de entrar en quirófano.

Hasta aquí todo dentro de una normalidad relativa pero, ¡ay, qué su señora fue a iniciar los trámites del sepelio cuando la obligaron a contratar el servicio con ataúd reforzado y de talla XXXXL! A la mujer le hicieron los ojos chiribitas cuando vio el precio de la caja, así que hizo sus números y ha decidido hacerle una liposucción al cadáver del marido para que se ajuste a un féretro de tamaño normal.

Lo ha pensado todo la mujer e incluso ha declarado a la prensa – pues los periodistas la persiguen debido al deceso de su magnífico esposo – que piensa dar ortodoxa sepultura a su pareja adelgazada e incinerar lo sobrante en la intimidad. Otros parientes, más prácticos pero con poca visión espacial, proponen cortarlo en pedazos para que quepa en la caja.

Dispuesto a decir barbaridades, por mi parte, propongo que hagan una gran  barbacoa, que inviten a los vecinos y que los huesos los repartan entre los chuchos vagabundos de la zona. La familia se ahorrará un dineral y quedarán como unos señores.

18/07/2010 15:05 legiovhispana #. sin tema Hay 2 comentarios.

Escatología a la rumana (2)

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Hoy todas las televisiones de Rumania han retransmitido en directo la exhumación de los cadáveres del matrimonio Ceauşescu.

La versión oficial dice que, tras el juicio y la ejecución sumarios al que sometieron a la pareja dirigente rumana inmediatamente después de la Revolución de 1989, ésta fue rápidamente enterrada en el cementerio militar de Ghencea. Aunque el hastío hacia el sistema totalitario comunista se había hecho patente en las calles de las principales ciudades rumanas en aquellos días, el gobierno del FSN (Frente de Salvación Nacional), integrado principalmente por comunistas de segunda fila y repudiados debido a su actitud aperturista de corte gorbachovista, prefirió un entierro discreto para evitar aglomeraciones de nostálgicos en un acto público que podía resultarles incómodo y, sobre todo, contraproducente. Los cadáveres salieron de escena rápidamente y los dirigentes del FSN respiraron tranquilos.

En el año 2005, la hija de los Ceauşescu inició una batalla legal contra las autoridades  rumanas para comprobar si los restos de sus padres estaban en la tumba de Ghencea, sin embargo, murió en el intento. El relevo lo recogió su hermano, Valentín, y su marido, quienes han conseguido que la justicia dé la orden de exhumación.

A media mañana, todas las cadenas de televisión mostraban la tumba abierta, sesudos contertulios hablaban sobre si son galgos o podencos, los nostálgicos se indignaban a las puertas del cementerio y el yerno lloriqueaba públicamente, algunos afirmaban que habían visto huesos y restos de ropa con agujeros de bala, las imágenes de la Epoca de Aur y del juicio en Technicolor se sucedían, aparecían encuestas sobre lo bien o mal que se vivía entonces y ahora (por cierto, muy igualadas) y se lanzaban rocambolescas hipótesis sobre qué ocurrirá si los restos que han encontrado no son los de los tiranos (estoy seguro que, en ese caso, empezará una inacabable teoría de la conspiración y que la familia Ceauşescu aprovechará para ampliar su capital a base de solicitar daños y perjuicios al estado rumano).

Sea como fuere, yo me pregunto, ¿a quién demonios le importa dónde está enterrada semejante pareja de carcamales con la que está cayendo?

Pan y circo, aunque cada vez más de lo segundo y menos de lo primero.

21/07/2010 17:31 legiovhispana #. Política Hay 1 comentario.

¿Qué fue de los monumentos comunistas?

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Ya mencioné en un antiguo post el triste destino de la estatua de Lenin que, en tiempos del comunismo, se levantaba frente a la Casa Scânteii (A vueltas con Lenin, 13/11/2009). Muchos me preguntan por los monumentos que se erigieron en aquella época, normalmente de impresionante factura, y cuya ausencia en Rumania salta a la vista (por paradógico que parezca).

Mientras países como Hungría prefirieron juntar todas las estatuas en el Parque de las Estatutas de Budapest (lugar que, por cierto, recibe cientos de miles de visitas anuales), Rumania procuró eliminar toda señal de aquel régimen en tiempo récord, así que hoy resulta un interesante ejercicio para frikies como un servidor encontrar recuerdos en ferias de viejo, paredes desconchadas de antiguos edificios oficiales o kombinats en estado de descomposición (Kombinat, 15/01/2009).

Casa Poporului, el mamotreto de los Ceauşescu que hoy alberga el Parlamento Rumano, es uno de los monumentos más visitados del país, sin embargo, poco más queda que nos recuerde a la tiranía. Especialmente interesante es la estatua del dramaturgo y escritor Ion Luca Caragiale que se levanta hoy en la Plaza Maria Rosetti. En el año 1953, el escultor Constantin Baranschi presentó a concurso una estatua de Lenin poco ortodoxa pues, a diferencia de lo habitual, esta no tenía el dedo acusador extendido, sino una mano en el bolsillo y otra agarrándose la solapa de la chaqueta. Las autoridades comunistas no entendieron a ese Lenin tan campechano, así que Baranschi plantó la estatua en su jardín durante años y, finalmente, decididó decapitarla sustituyendo la cabeza de Lenin por la de Caragiale, cuyo carácter iba más con la pose del cuerpo. Tras años de moverse aquí y allá, hoy la estatua puede verse cerca de la casa donde vivió el homenajeado en Bucarest.

En Iaşi, la gran capital moldava, el monumento a los soldados soviéticos se fundió transformándose en el caballo de Miguel el Valiente, el efímero rey de la Rumania unida de principios del siglo XVII. En el Parque Carol de Bucarest, el "Momuento a los héroes de la lucha para la libertad del pueblo y de la patria, por el socialismo" ha sido vaciado de los esqueletos de los líderes del régimen, despojado de todo símbolo comunista y, sobre todo, de un nombre tan rimbombante para llamarse, simplemente, "Memorial de los Héroes de la Patria", y quedar a salvo de la piqueta. En el extremo opuesto, la Iglesia de la Santa Cruz de Oradea se levantó sobre unos cimientos hechos con los restos de todos los monumentos comunistas de la ciudad.

Mucho queda por descubrir, así que seguiremos informando.

21/07/2010 19:29 legiovhispana #. Historia Hay 1 comentario.

Descubriendo a Hummel

El blog de un buen amigo me ha hecho recordar que un día le hablé de mi afición por escarbar en las enciclopedias de la música para encontrar a todos aquéllos que, como el Salieri de Amadeus, quedaron sepultados bajo la grandiosidad de Mozart, Beethoven y otros magníficos y más mediáticos compositores.

Fueron muchos los sacrificados por la gloria de sus contemporáneos y el nivel de sus obras sólo ha empezado a resurgir cuando intérpretes como Howard Shelley lo han reivindicado en sus conciertos.

Recomiendo a los lectores que, antes de acercarse a la tienda de CDs más cercana (y lo harán, a buen seguro que lo harán), escriban en el buscador de Youtube los nombres de Johann Nepomuk Hummel, alumno de Mozart y amigo de Beethoven, Giovanni Paissiello, el preferido por Catalina la Grande Rusia y por Napoleón Bonaparte, Friedrich Kalkbrenner, temido por Liszt y Chopin, Clara Schumann, la amantísima esposa del egregio Robert Schumann, Ignaz Moscheles, el profesor de música de Mendelssohn, o John Field, el irlandés que recorrió Europa con su piano a cuestas.

Escuchen, por favor, lo que Youtube les ofrece y después, con los bolsillos llenos, tomen al asalto la sección de música clásica de la tienda de CDs que más les plazca.

23/07/2010 15:21 legiovhispana #. Reflexiones Hay 2 comentarios.

Del famoso sombrerero de Bucarest, Adolf Hittler

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Adolf Hittler nació en 1832 en el seno de una familia judía de Bucovina, región que entonces pertenecía al Imperio Austro-Húngaro. Por aquel entonces, Rumanía todavía no existía como un estado independiente y la hoy capital del país era sólo una ciudad de Valaquia bajo la administración rusa del general Kiseleff. Un año antes del nacimiento de Hittler, se había promulgado el Estatuto Orgánico a partir del cual se mejoraron las vías de la ciudad, se construyeron modernos edificios y se mejoró la higiene pública gracias a un nuevo sistema de canalización de agua, con lo que la calidad de vida de los bucarestinos era un valor en alza.

En algún momento indeterminado de su vida, Adolf Hittler se trasladó a Bucarest y abrió una tienda de sombreros y un taller de reparación en la calle Real, una lujosa travesía perpendicular a la prestigiosa Calea Victoriei que en unos años vería pasear a lo más granado de la burguesía bucarestina. Poco más se sabe de la vida de Hittler, excepto que está enterrado en el cementerio hebreo Filantropia (Bd. Ion Mihalache, nr. 91-93, sector 1).

La tumba de Hittler también tiene su propia historia. El sepulcro ha sido redescubierto por el historiador Marius Mircu, especializado en la judería rumana y autor del libro Filantropía, un cementerio lleno de vida. Mircu escribe que en los años 40, en pleno régimen filonazi del Mariscal Antonescu, un empleado del cementerio descubrió la inscripción con el nombre de Aldolf Hittler y, asustado por las consecuencias de tal hallazgo, decidió borrar el texto en rumano, dejando sólo el texto hebreo.

En 1987, el rabino Moses Rozen ordenó la reconstrucción de la lápida, en la que trabajaron artesanos judíos según una foto que se conservaba del original. El texto dice: “Aici se odihnesc remasitele mortuare ale raposatului Adolf Hittler incetat din viata la 26 octombrie 1892 in etate de 60 de ani. Rugati-va pentru dansul” (“Aquí descansan los restos mortales del difunto Adolf Hittler que dejó esta vida el 26 de octubre de 1892 a la edad de 60 años. Rueguen por su alma”).

25/07/2010 17:18 legiovhispana #. Bucuresti Hay 2 comentarios.

Buscando a Hittler

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Esta mañana he tenido una de esas reuniones pesadas y algo tensas de las que uno sale con la cabeza como un bombo y con ganas de morder a alguien. Cuando he puesto un pie en la calle, he recordado que muy cerca de allí estaba el Cementerio Filantropia, así que he caminado un poco para despejarme y me he dispuesto a visitar el recinto.

¿Puede haber mejor lugar para despejar la cabeza pausadamente que un cementerio?

En el Cementerio Filantropia se encuentran enterrados miles de judíos askenazís, cuyos antepasados se asentaron en la Europa Central y Oriental en el siglo X. Los que hoy reposan en Filantropia hablaban el yídish, una lengua surgida de la combinación de los dialectos germanos de la región con influencias eslavas y hebreas.

La primera mención documental de los judíos de Bucarest está fechada en 1550, durante el reinado de Mircea V El Pastor, momento en que se constata la presencia de 8 judíos en la ciudad. La población judía fue creciendo a lo largo de los siglos, aunque especialmente durante el siglo XIX cuando muchos judíos de Galizia (evidentemente no la del pulpo a feira y el Alvariño, sino la ucraniana) se trasladaban periódicamente a Moldavia y Valaquia para participar en las ferias.

El primer y más antiguo cementerio hebreo de la ciudad, inaugurado en el siglo XVII, se situaba en la calle Sebastopol pero fue desmantelado durante la Segunda Guerra Mundial (hoy sólo quedan para el recuerdo algunos dibujos del pintor Lazar Zin).

Durante la primera mitad de los años 40 del siglo XX, la política de rumanización llevada a cabo por el Mariscal Antonescu empujó a la clandestinidad a los judíos de la ciudad  y entre 1942 y 1944 fueron expropiados 1042 inmuebles comunitarios tales como templos, sinagogas, escuelas, hospitales, asilos, orfanatos, baños e incluso cementerios, que empezaron a ser desalojados. Hasta tal punto llegó el antisemitismo de las autoridades que iniciaron labores de exhumación de cuerpos sospechosos de ser judíos que reposaban en cementerios cristianos. Por otro lado, para evitar nuevos enterramientos por el rito judío, el Ministerio del Interior obligó a que todos los cadáveres de hebreos fuesen incinerados. A pesar de los esfuerzos de los fascistas, el Cementerio Filantropia se ha mantenido como firme recuerdo de una sociedad bucarestina, rica y variada, en la que cabían todas las creencias.

Pasear entre las tumbas es una lección de historia de Rumania. Aquí y allá encuentras, entre muchos otros, el sepulcro de un coronel que fue secretario personal de la reina Elisabetta, el del vicepresidente del Banco Nacional de Rumania, el del escritor Mihail Sebastian (ver Mihail Sebastian, post del 12/11/2009) o los de los soldados hebreos que dieron su vida por Rumania en la Primera Guerra Mundial. También, como curiosidad, puede verse la tumba del sombrerero Adolf Hittler, aunque recomiendo preguntar por ella a los cuidadores del cementerio, quienes por una módica suma os llevarán directamente hasta ella ya que no es fácil encontrarla.

En Bucarest existe también un cementerio sefardí en la salida de la ciudad, en dirección a Giurgiu, junto al City Mall, en el que se han colocado algunas de las lápidas recuperadas del viejo cementerio de la calle Sebastopol.

Como ocurre en tantas otras ciudades europeas, la visita al Cementerio Filantropia es una experiencia sobrecogedora que recomiendo vivamente a mi amable lector.

27/07/2010 16:10 legiovhispana #. Bucuresti Hay 2 comentarios.

Filantropia (I)

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27/07/2010 16:14 legiovhispana #. Bucuresti No hay comentarios. Comentar.

Filantropia (II)

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27/07/2010 16:15 legiovhispana #. Bucuresti No hay comentarios. Comentar.

Filantropia (y III)

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27/07/2010 16:16 legiovhispana #. Bucuresti No hay comentarios. Comentar.

Tauromaquia

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La tauromaquia es un arte documentado en Europa desde la Edad de Bronce. Existen bellos frescos en los propileos del Palacio de Cnossos, fechados hacia el 1.500 a.C., donde ya se muestran escenas de taurokathapsia. Roma también empleó los toros – más bien los uros – en espectáculos donde lo más granado de la sociedad patricia demostraba sus dotes cinegéticas frente a un público entregado. Ya en España, una crónica de 1128 confirma que en las celebraciones de la boda de Alfonso VII con Doña Berenguela la Chica, hija del Conde de Barcelona Ramón Berenguer III, “hubo también fiestas de toros”.

La evolución del pensamiento europeo desde la Edad de Bronce hasta hoy ha permitido la introducción del tan incorrecto como bienintencionado concepto de los derechos de los animales. Por mucho que les pese a los abolicionistas, los animales no tienen derechos porque no tienen obligaciones, ahora bien, el hombre sí tiene el deber de respetar a los animales.

La obligación de respetar a los animales es compatible con el arte del toreo mediante la introducción de cambios legislativos que permitan un mejor trato al toro de lidia, evitando así la prohibición de un arte secular y, por tanto, el consiguiente empobrecimiento de la cultura europea. Un ejemplo de ello lo tenemos en Portugal, donde matar al toro es una práctica prohibida desde 1928 (excepto en la localidad de Barrancos, situada en el Alentejo).

La prohibición de la lidia que votó ayer el Parlament de Catalunya constituye un paso más en el proceso de ingeniería social iniciado allí hace unos años, mediante el cual las autoridades conforman a golpe de decreto una realidad ideal mientras cierran los ojos ante un pasado incómodo y tozudo: a principios del siglo XX, debido al elevado número de aficionados, Barcelona tenía tres plazas de toros (El Torín, Las Arenas y La Monumental), siendo la única ciudad del mundo con tres recintos para practicar el toreo.

29/07/2010 09:49 legiovhispana #. Reflexiones Hay 2 comentarios.


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