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Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2010.

La que ha caído

Cuando parecía que la nieve iba en retroceso, sobran las palabras...

En casa...

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Nuestra calle...

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Llegando a la oficina...

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Yendo a comer...

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09/02/2010 13:08 legiovhispana #. Bucuresti Hay 2 comentarios.

Bucarest: The Melting City

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Por fin han comenzado a subir las temperaturas en Bucarest y las montañas de nieve van en franca retirada, sin embargo, lo que aparentemente es una buena noticia, ha convertido la ciudad en un lugar impracticable.

 

Los desagües siguen bajo el hielo por lo que la nieve, al deshacerse, no tiene por donde escurrirse y forma grandes lagos sucios por todas partes. Los inconvenientes son principalmente dos: en primer lugar, al caminar sueles calcular mal su profundidad y meter el pie hasta el colodrillo, especialmente cuando vas maqueado para alguna reunión importante, y mientras maldices en arameo, aparece el segundo inconveniente, un coche se arrima demasiado a la acera a una velocidad excesiva y te ducha de barro ya hasta la coronilla, para no dejar sobre tu ropa ni un espacio libre de agua y porquería.

 

Si la mala suerte te acompaña, es posible que algún carámbano de los que cuelgan de las cornisas de todos los edificios de Bucarest se desprenda en ese preciso instante y te rompa la crisma. No tengo estadísticas de muertos en la ciudad por esta causa, pero estoy convencido que debe haber un verdadero holocausto anual de sufridos ciudadanos debido a la lluvia de hielo punzante que se acaba de iniciar.

 

Para empeorar las cosas – si cabe – la inmundicia vuelve a aflorar entre la nieve, así que pronto volveremos a gozar en plenitud de las vistas que ofrece la deficiente recogida de basura y el inexistente servicio de limpieza de calles de Bucarest.

 

En estas circunstancias, es normal que los centros comerciales estén abarrotados de gente que desea pasear tranquila y sin miedo a morir o simplemente a ensuciarse.

 

La cosa se ha puesto fea y parece que todavía durará unos días más. Paciencia.

 

 

14/02/2010 17:50 legiovhispana #. Bucuresti No hay comentarios. Comentar.

Ingenio gerontológico

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Veía el otro día por la televisión que la pensión más baja de Rumania asciende a la impresionante suma de 3 lei, es decir, unos 75 céntimos de euro. Tan lamentable marca correspondía a la señora Ioana Rosca de Rozavlea (Maramures), aunque indica perfectamente el nivel de renta de algunos abuelos rumanos y, sobre todo, el maltrato al que los somete el Estado.

 

En estas circunstancias, es de imaginar que muchos jubilados se ven incapaces de comprarse el calzado más adecuado para cada temporada, sobre todo ahora que unos zapatos con suela de piel implican un elevado riesgo de resbalón mortal a cada paso.

 

Como las privaciones aumentan el ingenio, ya he visto a muchos venerables ancianos colocarse unos esparadrapos en las suelas para evitar los traspiés y parece que la idea  funciona pues los veo caminar con mayor soltura que otros mucho más jóvenes y aparentemente mejor calzados.

14/02/2010 18:14 legiovhispana #. Bucuresti Hay 2 comentarios.

En el banco

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Hoy estreno oficina bancaria, así que entro con los pies de plomo, al fin y al cabo, no me conocen. En principio, no sé donde debo colocarme para hacer un cambio de moneda y pagar un par de facturas, así que me coloco en la cola más cercana a la puerta y a distancia prudencial del último usuario. Mi primer error es evidente: más y más clientes llegan al banco y, como si fuera invisible, se colocan delante de mí, amontonándose entre un servidor y la persona que estaba frente a mí. Paciente – no quiero montar el numerito el primer día – espero a mi turno. Finalmente, le explico a una empleada aburrida y con el pelo brillante debido a la falta de champú mis intenciones y rápidamente farfulla que debo ir a las mesas del fondo de la oficina.

Llegado al lugar, todas las mesas están ocupadas, así que inauguro una cola. Pronto se me arriman desconocidos que insisten en preguntarme si allí es dónde pe paga no sé qué o donde se cobra no sé cuántos. ¡Me toca!, sin embargo, antes de dar un paso una mujer entrada en años y en carnes me adelanta al grito de “Será sólo un minuto”. Pongo cara de fastidio pero, insisto, no quiero montar un espectáculo el primer día, así que espero paciente. El minuto se convierte en muchos pero por fin llega mi momento. Urmator! Me siento frente a la nueva empleada, le explico lo que quiero mientras voy sacando papeles y tras resoplar, ¡me envía a hablar con la señora que se sienta justo al lado de la que me ha enviado aquí – sí, sí, la del pelo brillante -! Ya estoy nervioso.

Vuelvo sobre mis pasos y compruebo que durante los minutos perdidos se ha formado una cola impresionante. La nueva empleada que debe atenderme grita malhumorada a los clientes, les lanza formularios a la cara mientras les ordena que se sienten, o que guarden cola, o que se vayan a otra oficina. Atemorizado, espero de nuevo mi turno. Cuando consigo llegar hasta ella han pasado 40 minutos desde que entré en el banco.

Amablemente le pongo mi mejor sonrisa y le explico qué operaciones deseo realizar. Pero, ¿quién es usted? ¡La Virgen!, pienso, ¿tanto tengo que explicarle? Poco a poco voy dándole todas la explicaciones que necesita, aunque temo el momento en que me pida algún documento identificativo. Estoy en su sistema, tienen mi firma, mi sello, lo saben todo sobre mi, pero cuando debo entregarle mi DNI y mi CNP (documento nacional de identidad rumano) sólo obtengo un resoplido por respuesta. Todos me miran. Ella fija su mirada en la pantalla, comprueba el ejemplar que tiene de mi firma (¿Esta es su firma? Pues sí, ya lo ve en la pantalla). Resopla. Cierra la pantalla. Se pasea por varios programas bancarios que le ofrece su ordenador. Vuelve a mi firma. Vuelve a preguntar lo mismo (¿Esta es su firma?). Resopla. Pregunta a sus compañeros. Uno tras otro acuden a mirar mi firma. Comentan la jugada. Varios resoplan.

Sé que me voy a ir sin cambiar moneda y sin pagar las facturas (que, por cierto, en Rumania no se pueden domiciliar en todos los bancos), sin embargo, algo imperceptible ocurre. No sé qué es. Debería pensar como un malhumorado empleado de banco para entenderlo, pero la mujer finalmente acepta mis credenciales y realiza todas las operaciones. Bueno, no todas, pues algún número falla en una de las facturas y decide no pagarla. Yo se lo agradezco de nuevo con una sonrisa y ella me dice que ya nos iremos conociendo (¿a qué se refiere?).

Cambiar moneda y pagar una factura: 83 minutos de mi vida.

Un precio muy alto.

 

18/02/2010 22:14 legiovhispana #. Bucuresti No hay comentarios. Comentar.

Ciudadanos de honor

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Mircia Gutău, exalcalde de Râmnicu Vâlcea, tiene el honor de encabezar uno de los pocos expedientes por corrupción que se han cerrado con una condena en Rumania, sin embargo, esta no es la única distinción que disfruta tan egregio personaje: también es el primer condenado por recibir sobornos, actualmente en la prisión de Colibaşi, que recibe el título de Ciudadano de Honor de su ciudad, la misma que él esquilmó.

 

La historia de Mircia Gutău no es nada original: lo trincaron cuando recibía 50.000 € de manos de un empresario para recalificar unos terrenos. Con el objetivo de otorgarle semejante título, el Consejo Local ha cambiado incluso los criterios de atribución para que el sufrido exfuncionario pueda recibir este reconocimiento aún estando entre rejas. 20.000 ciudadanos a los que les gusta que les roben han apoyado con su firma esta noble iniciativa.

 

Más cachondo es el exconsejero de Biled, Lucian Torj (en la foto, desencajado llegando al tribunal), condenado por proxenetismo y blanqueo de dinero, que lloriqueó hace unos días ante el tribunal para que lo liberasen de la prisión de Timisoara porque su celda no tiene ventilación y el pobre hombre sufre de asma. No pidió que lo cambiasen a una celda mejor acondicionada, ¡no!, pidió directamente que lo liberasen.

 

 

24/02/2010 16:04 legiovhispana #. Política Hay 4 comentarios.

Autobuses

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La red de autobuses de Bucarest no está nada mal, lo cierto es que puedes llegar hasta al último rincón de la ciudad si conoces qué autobús debes coger y dónde cogerlo. Desgraciadamente, la mayoría de las paradas de autobús pasan bastante desapercibidas, aunque últimamente están instando bonitas marquesinas que indican donde esperar y qué autobuses pasan por ahí. En ningún lugar existe indicación alguna sobre la ruta que sigue cada coche, eso debe saberlo de antemano el usuario.

 

Sobre el coste del transporte, al igual que el metro es francamente barato. Puedes comprar un solo billete, una tarjeta con varios viajes, un abono mensual ilimitado para una línea de autobús, un abono para varias líneas e incluso un abono combinado con el metro. La última opción, al más cara, cuesta 74 lei (18 €). Ayer me compré un abono mensual para una sóla línea de autobús – que me deja casi frente a mi oficina partiendo de muy cerca de mi casa – por 30 lei (7,3 €).

 

Los autobuses suelen pasar con regularidad (algunos con más regularidad que otros) y, aunque normalmente van bastante llenos, sueles viajar cómodamente. En el viaje de regreso a casa de ayer tuvimos una sorpresa pues un chucho vagabundo viajó algunas paradas con nosotros. Imagino que estaba demasiado cansado para caminar así que decidió tomar el autobús. No sé que abono tenía el animal pero una chica bastante malhumorada acabó sacándolo a patadas. El bicho se lo tomó con malas pulgas aunque con resignación.

 

24/02/2010 16:19 legiovhispana #. Bucuresti Hay 2 comentarios.

Billete sencillo

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Continuando con el tema de los autobuses, aquí adjunto un billete sencillo con dos viajes de preciosa estética retro. Bucarest tendrá cosas que mejorar pero nunca el diseño de sus billetes sencillos de autobús, trolebús y tranvía.

 

Como se comprueba en la imagen, el precio de cada viaje es de 1,30 lei, es decir, 0,32 € por trayecto, lo que los sitúa en el rango de los más baratos transportes públicos de Europa.

 

Para adquirir estos billetes, junto a tarjetas multiviaje y abonos, deberéis localizar un kiosko con las siglas RATB (tarea no siempre sencilla, aunque suelen estar cercanos a las principales paradas) donde podréis hacer todas las gestiones necesarias. Desgraciadamente no pueden comprarse los billetes una vez subido al autobús y, para los que piensan en colarse, lo cierto es que suele haber revisores mucho menos flexibles que los de Barcelona.

 

Para consultar los trayectos que mejor se ajusten a las necesidades de cada uno, la página web de la Regia Autonoma de Transport Bucuresti (www.ratb.ro) ofrece una herramienta de esas que te permite seleccionar dónde estás y a dónde vas, ofreciéndote una gama de resultados para trasladarte.

25/02/2010 10:18 legiovhispana #. Bucuresti No hay comentarios. Comentar.


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