Facebook Twitter Google +1     Admin

¿Qué está pasando en Rumania? ¡Estallido y victoria!

20170205195013-170205-protest-bucuresti.jpg

Como recordarán mis pacientes lectores, hace unos días escribí sobre la fallida candidatura de Sevil Shhaideh al cargo de Primer Ministro de Rumania. Ante la inesperada posición de Iohannis, el PSD, con el ínclito Liviu Dragnea a la cabeza, optó por proponer un nuevo candidato, Sorin Grindeanu, un Matemático especializado en Informática, antiguo Ministro de Comunicación, que fue rápidamente aceptado por Iohannis e invitado a formar gobierno. Grindeanu es un hombre de partido que, gracias al amparo del líder socialdemócrata, Ilie Sârbu, ascendió desde la organización juvenil del partido en Timiș hasta la presidencia del Consejo Regional. Su asalto al puesto de Primer Ministro no tenía, sin embargo, un mentor tan evidente, aunque sin duda era un hombre del agrado de la élite del PSD, con Dragnea a la cabeza.

Tras pocos días de echar a andar, el Gobierno amagó con una modificación del código penal que, aparentemente, beneficiaría a miembros del PSD acusados o condenados por corrupción. Mucho se habló durante días sobre el tema, la calle se fue calentando y las manifestaciones empezaron a sucederse, con decenas de miles de ciudadanos protestando a pesar de las gélidas temperaturas. A pesar de ello, repentinamente, con alevosía,  nocturnidad y evitando cualquier debate en el Parlamento, la noche del 31 de enero se publicó la Ordenanza de Urgencia 13/2017, que modificaba tanto el Código Penal como el Código de Procedimiento Penal.

protest-urias-piata-victoriei-1-februarie

Con la mirada atónita, clavados ante el televisor mientras cenaban, los rumanos comprobaron cómo el gobierno socialista había promulgado una ordenanza que, de fapto, despenalizaba el nepotismo y los delitos de corrupción con un montante inferior a 44.000 €, reducía drásticamente penas, obligaba al cierre de expedientes abiertos y amnistiaba a una serie de delincuentes ya encarcelados. Por poner un ejemplo y para que mis lectores españoles entiendan bien el alcance del asunto, es como si, tras ganar las elecciones de diciembre, el PP hubiese promulgado velozmente una ley para liberar y exonerar a los implicados en la trama Gürtel.

Y volviendo a Rumania, ¿a quién beneficiaba esta ordenanza de urgencia? No entraré en demasiados detalles, pues entiendo que mis lectores no están familiarizados con la política rumana, pero si uno repasa los nombres que menciono en mi entrada anterior sobre política, algunos personajes favorecidos les sonarán familiares. El primero de todos, Liviu Dragnea, que evitaría un caso de malversación de caudales públicos por valor de unos 25.000 €. Nicuşor Constantinescu, mentor de la rechazada Sevil Shhaideh, quedaría exonerado de un caso de abuso en servicio cuyo perjuicio para el estado se ha evaluado en 2,5 millones de euros. También varios inculpados por la tragedia del incendio del Club Colectiv, con el alcalde del sector a la cabeza, Cristian Popescu Piedone, serían automáticamente perdonados. La lista continua y sus delitos ascienden a decenas de millones de euros, pero no quiero aburrir al lector.

Manifestaţii în Piaţa Victoriei (Foto: arhivă AFP/Daniel Mihăilescu)

Sea como fuere, la indignación corrió como la pólvora por las redes sociales y, gracias a una sociedad civil que cada día tiene más fuerza, se sucedieron las concentraciones en toda Rumania, siendo las de Bucarest las más numerosas, con centenares de miles de personas agolpadas frente de la sede del Gobierno, en la céntrica Piața Victoriei. Durante 4 días, el pulso ha sido intenso pero los manifestantes no se han acobardado, siendo cada día más constantes, numerosos y más originales en sus reclamaciones, incluyendo alusiones a Juego de Tronos o La Guerra de las Galaxias, enormes mensajes proyectados en los edificios circundantes, protestas matutinas protagonizadas por familias con niños o desfiles de peleles de los líderes socialistas ataviados como presos. El momento culminante de la manifestación ocurrió, quizás, el día 3 por la noche cuando, a las 22.00 h en punto, tras un silencio sepulcral, los presentes entonaron al unísono el himno nacional de Rumania. Por su parte, el presidente Iohannis intentó frenar la aplicación de la ordenanza en el Tribunal Constitucional, aunque ya se sabe que los tiempos de la justicia son demasiado lentos, especialmente cuando las pasiones están tan encendidas.

Cinco días después de intensas manifestaciones, Grindeanu apareció nervioso ante las cámaras para anunciar que, junto a sus ministros y miembros del Tribunal Constitucional y del Consejo Superior de la Magistratura, iba a encontrar una solución para evitar que las disposiciones de la polémica ordenanza entrasen en vigor e informar que se iba a reunir con el resto de partidos para tramitar un proyecto de ley con mayor consenso. La Piața Victoriei estalló de júbilo, hubo gritos de alegría, abrazos y algunas lágrimas, aunque pasada la euforia inicial, la mayoría de los allí presentes o de los que los apoyan todavía recelan de las intenciones del Gobierno por lo que, mientras escribo estas líneas, todavía se congregan alerta 150.000 personas frente a la sede del Gobierno.

A pesar de la victoria, las espadas siguen en alto.

05/02/2017 19:50 legiovhispana #. Política No hay comentarios. Comentar.

Sobre el metro de Bucarest

20170105201621-170105-metro-de-bucarest.png

El metro de Bucarest es una infraestructura que, con sus limitaciones, funciona considerablemente bien y, sobre todo, tiene unos precios muy asequibles. Para que se hagan una idea, un billete con 2 viajes – el mínimo que es posible adquirir – cuesta 1,1 € y una tarjeta para 10 desplazamientos, 4,4 €.

Se trata de una red subterránea – excepto en la estación de Berceni - con 4 líneas, llamadas magistrale, que fue inaugurada el 19 de diciembre de 1979 con la M1, entre las estaciones de Semănătoarea y Timpuri Noi. A principios del año 2014, el metro de Bucarest se extendía a lo largo de 69,25 Km y 51 estaciones, con una distancia media entre ellas de 1,5 Km y unos 700.000 viajes individuales diarios, de lunes a viernes.

Ya desde 1900, las autoridades locales de Bucarest mostraron su inquietud sobre la necesidad de disponer de una línea de metro, sin embargo, curiosamente, el estudio de viabilidad que encargaron concluyó que una infraestructura así sólo sería necesaria para la ciudad ¡a finales del siglo XX! A pesar de ello, el joven ingeniero Dimitrie Leonida hizo un primer proyecto, en forma de trabajo de fin de carrera, hacia 1908, pero desgraciadamente no pasó de los papeles.

En 1929 se retomó la idea, aunque fue rápidamente descartada frente al transporte de superficie; más tarde, a finales de los años 30, en un momento de ebullición urbanística de la ciudad, volvió a resurgir pero, a pesar del interés que despertó incluso en el rey Carol II, el estallido de la Segunda Guerra Mundial la dejó de nuevo en el cajón del olvido.

En los años 50 se elaboró un nuevo estudio de viabilidad pero, por influencia de la escuela urbanística soviética, que entendía el metro como una instalación de defensa frente a los bombardeos, se proyectó a una instalación a una profundidad de entre 20 y 40 metros, por lo que se convirtió en una empresa inviable económicamente.  

28 decembrie 1981. Inaugurarea celui de al doilea tronson al primei magistrale a metroului

Ceaușescu participă en la inauguración del tramo Timpuri Noi-Republica (1981)

No fue hasta 1975 cuando empezó la construcción de la red de metro, debido principalmente a las nuevas necesidades de transporte provocadas por la edificación de grandes barrios residenciales, alejados del centro de la ciudad y más próximos a los centros industriales, como Militari, Berceni y Titan Balta-Albă. Para su diseño y construcción se emplearon únicamente ingenieros y materiales rumanos, suponiendo un verdadero desafío técnico por hallarse en un estrato acuífero y en terreno arenoso, que en ocasiones obligó a congelarlo para poder realizar galerías. En los años 80 se construía a una velocidad de 4 Km/año, lo que constituía un récord a nivel mundial. A pesar de todo, la planificación del metro tampoco escapó de los caprichos de la pareja Ceauşescu, que sólo aceptó la construcción de la parada de Piaţa Romană, iniciada en secreto, por presión popular o evitó la llegada del metro hasta Drumul Taberei por considerarlo un barrio burgués que no lo merecía.

Resultado de imagen de metro bucuresti istorie

Durante la época comunista, se sucedieron las inauguraciones en el metro

A diferencia de las redes de metro de otras ciudades de Europa del Este, en Bucarest se priorizó la velocidad de construcción y la modernidad, por lo que muchas estaciones tenían un aspecto muy simple, sin ornamentos, y eran algo oscuras, especialmente por las limitaciones energéticas que sufrió el país en los años 80, problema que actualmente sólo se ha resuelto a medias en algunos casos.

Resultado de imagen de metroul bucuresti

Aspecto actual de una estación del metro de Bucarest

Piata Romana, eliminada inicialmente por capricho de Elena Ceausescu

Antes de la caída del régimen comunista, estaban en funcionamiento 3 líneas de metro y, desafortunadamente, la llegada de la democracia sólo supuso una exasperante ralentización en la extensión de tan necesaria infraestructura. En el año 2000 se inauguraron 4 estaciones de la cuarta línea (M4), un total de 4 Km que tardaron 11 años en alcanzar los 6,62 Km que tiene actualmente. En 2017 se espera inaugurar la M5, cuya construcción está retrasada y, en 2021, las autoridades confían en que el metro llegará al aeropuerto de Otopeni.

Resultado de imagen de magistrala 5

Obras de la M5, en las que trabaja la empresa española FCC

05/01/2017 20:16 legiovhispana #. Bucuresti No hay comentarios. Comentar.

Henrieta Delavrancea Gibory: arquitectura moderna en femenino

20170101195837-170101-henrieta-delavrancea.jpg

Mucho he escrito en este blog sobre los estilos arquitectónicos bucarestinos, con especial énfasis en su riqueza de edificios vanguardistas inspirados en el movimiento De Stijl y en las ideas modernas de Le Corbusier.

En la construcción de este patrimonio único, tuvo una significativa contribución la arquitecta Henrieta Delavrancea Gibory, nacida en Bucarest a finales de 1897. Henrieta vivió su infancia en el seno de una familia de la alta sociedad bucarestina pues su padre, Barbu Ştefănescu Delavrancea, un destacado abogado, escritor y poeta, fue alcalde de la ciudad, diputado y ministro. En casa de los Delavrancea era habitual recibir a los miembros más granados de la sociedad cultural y política rumana, entre los que destacaba el arquitecto Ion Mincu, creador del estilo nacional rumano, quien se convirtió en un temprano mentor de Henrieta.

En 1913, ingresó en la Escuela Superior de Arquitectura, donde compartió estudios con el posteriormente célebre Horia Creangă. Desgraciadamente, la entrada de Rumania en la Primera Guerra Mundial interrumpió temporalmente los estudios de Henrieta, quien no dudó en alistarse en el Ejército como enfermera voluntaria. Allí conoció a su futuro marido, el oficial francés Émile Gibory, con el que se casaría en 1919, en el mismo momento en que Walter Gropius lanzaba su manifiesto y el programa de la Escuela Bauhaus en Weimar. Después de una breve estancia en París, tras la firma del armisticio por el que Rumania salió de la contienda, la familia Gibory regresó a Rumania, trasladándose a vivir a la zona montañosa de Buzău, donde Henrieta entró en contacto por primera vez con la arquitectura tradicional y realizó sus primeros trabajos, dos villas en Eforie Sud, hoy desaparecidas.

En 1924, decidió retomar sus estudios, por lo que se trasladó de nuevo a Bucarest, coincidiendo con la edificación de las primeras obras modernas de la ciudad, diseñadas por el pionero arquitecto Marcel Iancu. A pesar de no haber finalizado todavía sus estudios, en 1925, Henrieta diseñó y comenzó la construcción de su propia villa, en el número 149 de la actual calle Mihai Eminescu, donde viviría el resto de su vida.

Casa de la familia Delavrancea Gibory

Henrieta se graduó en 1927, siendo la cuarta mujer arquitecto de la historia de Rumania, tras Ada Zăgănescu, Virginia Andreescu y Mimi Friedman. Mientras en Suiza, Le Corbusier organizaba el Primer Congreso Internacional de Arquitectura Moderna, los trabajos de Henrieta tras terminar sus estudios estuvieron muy influenciados por el movimiento neo-rumano, como puede todavía comprobarse en el edificio del ayuntamiento de Oraviţa (1927), en la casa Blanche Bernay, (C/Victor Babeş, 10, Bucarest), construida en 1928, o en obras desaparecidas como la casa Alecu Ureche.

Resultado de imagen de casa Blanche Bernay

Casa Blanche Bernay

En 1934, la vila “Vânturile, valurile” (Vientos y olas), construida para el general Gheorghe Rasoviceanu en Balcic – hoy, en territorio Búlgaro -, inicia una serie de 22 casas de vacaciones en la costa del Mar Negro que son, sin duda, su creación más significativa. Entre ellas, destacan también las casas Pilat y Constantiniu, espectacularmente situadas sobre terrazas frente al mar y con un tratamiento de volúmenes ya profundamente moderno, o la casa Popescu, que a la volumetría moderna añade las características ventanas en voladizo, tan típicas de la arquitectura balcánica.

Casa Constantiniu (Balcic), hoy desaparecida

Resultado de imagen de casa popescu balcic

Casa Popescu (Balcic)

En Balcic, Delavrancea no se limitó a idear villas privadas, pues también diseñó el ayuntamiento de la localidad y la residencia de los guardas de fronteras y el salón de té del Palacio Real - hoy tristemente demolido -, una preciosa y ecléctica síntesis entre modernidad y tradición, con elementos celtas, bizantinos, rumanos, balcánicos y orientales, maravillosamente integrada en el paisaje de la conocida como Costa de Plata.

Resultado de imagen de casa granicerilor balcic

Pabellón de los Guardias de Frontera (Palacio de Balcic)

Muchos otros trabajos sobresalen por su moderno diseño y su reinterpretación de formas y motivos tradicionales, como las casas Prager y Cantuniari en Bucarest. Una mención especial merece la Casa Vâlcovici, cuyo cubismo se atenúa por la interferencia de algunos planos curvos y cilíndricos.

Foto: Casa Cantuniar str. pictor Mirea

Casa Cantuniari, actualmente alberga la embajada de Venezuela

Foto: casa Valcovici str Londra

Casa Vâlcovici

No hay duda que sus contactos con la arquitectura vanguardista de los años 30, así como su amistad con Horia Creangă, contribuyó también a su propio concepto de la arquitectura en otros edificios como el Instituto de Higiene y el cinema Capitol en Bucarest, los inmuebles Arapu y Solly Gold o la Residencia Petroşani en Eforie.

Foto: cinematograful Capitol (fatada si holul de acces fara sala)

El lamentable estado actual del Cinema Capitol...

Foto: cinematograful Capitol (fatada si holul de acces fara sala)

... y su proyecto, que vio la luz tal cual a finales de los años 30

Foto: imobilul de locuite  Grig Arapu str. Pictor Iscovescu

Inmueble Arapu, que todavía puede admirarse hoy,

aunque con algunas modificaciones

La Segunda Guerra Mundial interrumpió bruscamente muchos trabajos de Henrieta y su situación empeoró progresivamente, llegando a subsistir gracias a la venta de galletas. Acabada la contienda, en 1948, consiguió emplearse como arquitecta proyectista en el Ministerio de Sanidad y, entre otros trabajos, colaboró en la edificación del Hospital Clínico Fundeni y en el Instituto Oncológico del Hospital Filantropía, hoy abandonado y en un lamentable estado de ruina. Desgraciadamente, en ninguno de estos edificios atisba ni un ápice de la capacidad creativa de Delavrancea.

Dibujo del bloque Macavei, hoy visitable en Bucarest

Tras el terrible terremoto que asoló Bucarest en el año 1977, aprovechado por Ceaușescu para derribar centenares de edificios e imponer su programa de sistematización arquitectónica del que surgió, entre otros, la imponente Casa Poporului, una octogenaria Henrieta se unió a un grupo de intelectuales para frenar, sin éxito, el demoledor plan de la tiranía comunista. Dedicó los últimos años de su vida a restaurar la iglesia de San Jorge El Nuevo de Bucarest, trabajo que dejó inacabado al sorprenderle la muerte en 1987, en la misma casa que ella había diseñado y construido 62 años antes.

Foto: institutul de igiena  fundatia Rockefeler

Instituto de Higiene (Bucarest)

Si Bucarest tiene muchos motivos para ser visitada, descubrir la arquitectura de Henrieta Delavrancea es, sin duda, uno de ellos. Si, además, el visitante puede desplazarse a Balcic, el viaje será completo y habrá valido totalmente la pena.

01/01/2017 19:50 legiovhispana #. Historia Hay 3 comentarios.

¡Feliz 2017!

20170101121329-170101-feliz-ano-nuevo.jpg

Desde estas líneas, quiero desear a mis fieles lectores un muy feliz año nuevo, lleno de alegría y éxitos.

En el primer día del 2017 que estrenamos, no olviden beber un buen vaso de vino tinto pues, según la tradición rumana, renueva la sangre para todo el año.

Para quienes no la conozcan, recomiendo la lectura de mi entrada sobre Creencias y supersticiones rumanas sobre... Año Nuevo. ¡Vale la pena!

De elecciones o el triste destino de la anormalidad política en Rumania

20161228123034-161228-sevil-shhaideh.jpg

Hace pocas semanas Rumania celebró sus últimas elecciones legislativas y, según preveían las encuestas, el Partido Socialdemócrata (PSD) arrasó, quedándose a 12 escaños de la mayoría absoluta. Ante sus promesas de subidas generalizadas de salarios y pensiones, poco importó a los electores que menos de un año antes, el Primer Ministro socialista, Victor Ponta, hubiese dimitido por las irregularidades destapadas tras el incendio del Club Colectiv, en el que murieron 60 personas, y por la presión debida a los numerosos escándalos de corrupción que salpican a ministros y diputados de su partido. Los socialistas vencieron claramente, seguidos a mucha distancia de los liberales, la nueva Unión Salvar Rumanía (USR) y los partidos de las minorías étnicas, encabezados por la agrupación que representa a los  húngaros de Rumania.

Pronto llegaron a un acuerdo para formar gobierno los socialistas y uno de los partidos liberales, ALDE, encabezado por el ex primer ministro, Calin Popescu Tariceanu, sin embargo, según se supo durante toda la campaña electoral, el cabeza de lista socialista, Liviu Dragnea, no podía optar al cargo de primer ministro debido a su condena por fraude electoral en el pasado referéndum revocatorio contra el anterior presidente, Traian Basescu. Dragnea había sido condenado a dos años de cárcel por diseñar un sistema para facilitar el voto múltiple, el turismo electoral que permite votar en más de una mesa a la misma persona o la falsificación de firmas, entre otras lindezas.  

Resultado de imagen de liviu dragnea

Liviu Dragnea

En estas circunstancias, el PSD decidió presentar a otro candidato, sorprendiendo a propios y extraños, al escoger a Sevil Shhaideh - imagen, encabezando esta entrada -, primera mujer candidata al puesto, economista, musulmana y exministra de Desarrollo Regional y Administraciones Públicas.

La elección de Shhaideh, además de asombrosa, hubiese hecho historia en Rumania pero también en la Unión Europea, al convertirse en la primera musulmana en ostentar el cargo de Primer Ministro en un país de la Unión, sin embargo, el Presidente Klaus Iohannis, que debía ratificar el nombramiento de Shhaideh, decidió rechazarla como candidata, en un gesto sin precedentes para el que no dio explicaciones.

Aunque los motivos de Iohannis permanecen en la sombra, varias son las circunstancias que pueden haber influido en su inusual decisión. En primer lugar, tras la nominación de Shhaideh, Liviu Dragnea tuvo la desfachatez de declarar públicamente que, aunque ella fuese Primera Ministra, quien gobernaría sería él, dejando constancia de que la candidata vendría a ser poco más que un pelele en manos de la nomenklatura del PSD. Por otro lado, durante 20 años, Shhaideh trabajó en el Consejo Regional de Constanta, al frente del cual estuvo uno de sus mentores, Nicusor Constantinescu, barón local del PSD recientemente condenado a 15 años de cárcel por malversación de fondos públicos.

Resultado de imagen de nicusor constantinescu

Constantinescu, acosado por los periodistas

Constantinescu, junto a Dragnea, fueron los padrinos de la boda de Shhaideh – si es que puede decir así, en una boda sin padrinos según la tradición musulmana - con el ciudadano sirio Akram Shhaideh, agrónomo que realizó su doctorado en Bucarest y que no esconde sus simpatías por el régimen de Bashar al-Assad. Posiblemente, la afinidad  de Akram con el dictador sirio no habrá sido del gusto de Iohannis, aunque dudo que el rechazo a su esposa esté motivado por ser musulmana, ya que él mismo fue acusado por sus oponentes políticos, e incluso por la mismísima jerarquía eclesiástica del país, de no ser rumano por no profesar la ortodoxia o incluso por no tener hijos.

Sea como fuere, es la primera vez que un Presidente rumano rechaza a un candidato a Primer Ministro, situándose al límite de sus atribuciones constitucionales, y no es aceptable que se niegue a dar explicaciones.

Resultado de imagen de klaus iohannis

Klaus Iohannis

Ante esta situación, socialistas y liberales de ALDE ya han insinuado que pueden poner en marcha el procedimiento de destitución del Presidente Iohannis, que debería ser ratificado después en referéndum. Cabe recordar, sin embargo, que los socialistas ya intentaron un mecanismo semejante con Basescu en 2007 y 2012 y, en ambos casos, los resultados de los referéndums fueron contrarios a sus intereses, por lo que no pudieron culminar la destitución.

Las próximas semanas prometen ser interesantes desde un punto de vista político aunque, desgraciadamente, será el pueblo rumano quien siga pagando estas batallitas con una nefasta parálisis gubernativa y económica que seguirá lastrando el desarrollo del país.

28/12/2016 12:22 legiovhispana #. Política Hay 3 comentarios.

Rumania en la Primera Guerra Mundial (III): Entrada en la guerra y desastre

20161208205017-161208-planul-de-campanie-roman-din-1916.png

Gracias a la intensa movilización de los años precedentes, en 1916, en vísperas de su entrada en la guerra, Rumania tenía un ejército formado por 19.843 oficiales, 813.758 soldados y 281.210 caballos. A pesar de todo, sufría graves carencias en lo que respecta a instrucción y experiencia de las tropas, provisiones y equipamiento, pues la industria nacional apenas podía suministrar dos obuses diarios por cañón y un solo cartucho por fusil, lo que obligaba al gobierno a buscar suministros en el extranjero. Ya desde 1915, Rumania intentó evitar su dependencia militar de los Poderes Centrales acercándose a Francia, sin embargo, las vías de aprovisionamiento, directamente desde Europa Occidental o a través del puerto de Salónica y Serbia, en seguida demostraron sus dificultades. 

La situación del ejército tampoco era halagüeña en lo que respecta a artillería o ametralladoras pesadas, pues cualquier división alemana o austro-húngara multiplicaba por entre 2 y 4 veces la capacidad de las divisiones rumanas, que además carecían de ametralladoras ligeras. Por otro lado, la fuerza aérea rumana apenas contaba con 28 aviones antiguos y lentos y la red ferroviaria era insuficiente y estaba poco dotada para el transporte de tropas.

Regimiento Teleorman nr. 20 (1902)

A nivel político, a lo largo de 1915 y 1916, aumentaron las presiones sobre el gobierno rumano para que el país renunciase a su neutralidad, especialmente por parte de Francia y Rusia. Brătianu era muy consciente de la debilidad de la frontera sur de Rumania tras la entrada de Bulgaria en la guerra a favor de los Poderes Centrales, por lo que puso varias condiciones para su entrada en la guerra a favor de los aliados de la Entente: la garantía de un suministro continuo de provisiones y armas durante todo el conflicto, la organización de una ofensiva general en coincidencia con el ataque de Rumania sobre Austria-Hungría y de sendas ofensivas rusas en Bucovina y en Dobrogea para facilitar, respectivamente, la defensa de los flancos norte y sur de Rumania y, sobre todo, la unión definitiva de Transilvania y Bucovina al territorio rumano una vez terminada la contienda. A pesar de las dudas iniciales de los aliados, que consideraban estas peticiones desproporcionadas, Brătianu y los representantes diplomáticos de Francia, Inglaterra, Rusia e Italia rubricaron la alianza en agosto de 1916, por lo que a finales de mes Alemania, Turquía y Bulgaria declararon la guerra a Rumania.

Propaganda británica sobre la entrada

de Rumania en la guerra

Los planes iniciales del ejército rumano eran tan ambiciosos como poco realistas, tal y como se demostró pronto. Inicialmente, se propuso limpiar Transilvania de tropas austrohúngaras, para lo que se destinaron unos 420.000 hombres, mientras unos 142.000 se enviaron a la frontera sur para repeler un posible ataque germano-búlgaro y asegurar la cobertura del esperado desembarco ruso en Dobrogea. La ofensiva se inició la noche del 27 al 28 de agosto de 1916 y, ante una escasa resistencia, consiguió ocupar ciudades como Brasov, Făgăraș o Mercuriea Ciuc, además de controlar los principales pasos de los Cárpatos. A pesar de todo, el Alto Mando ordenó inesperadamente detener el ataque alarmado por el avance desde el sur de las tropas germano-búlgaras dirigidas por mariscal de campo August von Mackensen.

Tropas rumanas cruzando los Cárpatos (septiembre de 1916)

Se trasladaron entonces gran cantidad de tropas desde Transilvania hacia Dobrogea, con el objetivo de que el popular general Alexandru Averescu dirigiese un contraataque conocido como Operación Flămânda, que incluía un asalto directo en Dobrogea y otro por la retaguardia germano-búlgara, tras cruzar el Danubio. La operación se inició con éxito el 1 de octubre pero sólo tres días después se frenó para devolver las tropas a Transilvania, donde se había desatado una gran contraofensiva.

General Alexandru Averescu

A lo largo de los meses de octubre y noviembre, el ejército rumano trató de detener a los alemanes de Erich von Falkenhayn, comandante del ejército alemán y austro-húngaro en Transilvania. A pesar de la victoria rumana que evitó la invasión de Moldavia, las tropas enemigas consiguieron expulsarlos de Transilvania, empujarlos al otro lado de los Cárpatos y, finalmente, obligarles a retirarse progresivamente por territorio válaco hasta que, el 6 de diciembre, las tropas alemanas entraron en Bucarest.

El general Erich von Falkenhayn en el frente rumano, finales de 1916

A mediados de enero, el frente se estabilizó a lo largo del Danubio y del Siret, en el sur de Moldavia, sin embargo, las pérdidas para Rumania habían sido terribles: casi 250.000 soldados muertos, heridos o prisioneros, buena parte de su equipo perdido y casi la mitad del territorio nacional, donde se encontraban las más importantes regiones agrícolas e industriales, ocupada por el enemigo.

Tropas alemanas entrando en Bucarest (1916)

08/12/2016 20:50 legiovhispana #. Historia No hay comentarios. Comentar.

Bucarest bajo la ocupación alemana (Diciembre de 1916)

Aunque me esté adelantando a la siguiente entrada sobre la participación de Rumanía en la Primera Guerra Mundial, no me puedo resistir a colgar este vídeo del Archivo Federal de Alemania con imágenes sobre la entrada triunfal en Bucarest de las tropas germano-búlgaras, a finales de 1916, de la que en los próximos días se cumplirá el 100 aniversario.

03/12/2016 20:27 legiovhispana #. Historia Hay 1 comentario.


Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris