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Sajones de Transilvania (II)

En la segunda mitad del siglo XIV, las ciudades sajonas conocieron un período de desarrollo económico y comercial gracias a los privilegios otorgados por Luís I el Grande de Hungría (1342 – 1382). Los comerciantes sajones desplegaron una red comercial que se extendía desde los vecinos Principados rumanos a los estados de la Liga Hanseática del Mar Báltico o a las ciudades costeras del Adriático. Ciudades como Sibiu o Braşov vieron cómo los mercaderes construían admirables edificios y embellecían la ciudad.


Reconstrucción de la ciudad de Braşov 

A pesar de ello, a finales de siglo, los turcos se convirtieron en los dominadores de los Balcanes y obligaron a Valaquia a pagar tributo, por lo que el peligro otomano alcanzó la frontera transilvana, que a partir de entonces fue constantemente hostigada. El primer ataque del ejército turco se produjo en 1420 y devastó la próspera región de Braşov, incluyendo varios pueblos y la propia ciudad, cuya población fue convertida en esclava. A pesar de los esfuerzos del emperador Segismundo de Hungría y el voivoda de Valaquia, Dan II, de recolocar el frente en el Danubio, los turcos siguieron presionando y, a partir de 1438, el sultán Murad II inició una destructiva campaña que logró someter Sebeş, Mediaş y Alba Iulia, aunque fue detenida a las puertas de Sibiu.


El sultán Murad II

En este turbulento escenario, en 1437, estalló en Transilvania una revuelta de campesinos húngaros y rumanos, que se oponían a la servidumbre, los elevados impuestos y los privilegios señoriales. La respuesta fue el establecimiento de la Unio Trium Nationum ("Unión de las Tres Naciones"), un pacto de ayuda mutua, sellado en 1438 por los tres estamentos más poderosos de Transilvania, es decir, la nobleza (mayoritariamente) húngara, los burgueses sajones y los székelys, cuyo objetivo era mantener al campesinado fuera de la vida política y social del principado.​ ​

En 1440, las esperanzas antiotomanas se renovaron con el ascenso del trono de Transilvania de Iancu de Hunedoara (Juan Hunyadi), que logró rechazar a los trucos hasta el otro lado de los Cárpatos. Los sajones aprovecharon este período de relativa paz para reforzar sus defensas y, aunque en 1457 Sibiu sufrió un nuevo asedio, consiguió no ser capturada. Se estableció entonces un sistema de comunicaciones entre sajones y szekelys, que empleaban cornetas, tambores y grandes fogatas para advertirse a largas distancias. También se establecieron alianzas entre los sajones y los príncipes de Valaquia y Moldavia, especialmente con Esteban el Grande. La colaboración entre todos los grupos étnicos en Transilvania consiguió derrotar a los turcos en la Batalla del Campo de Pan de 1479.


Acceso a la ciudad sajona de Sighişoara

Los sajones recibieron del rey húngaro, Matías Corvino, hijo de Iancu de Hunedoara, el privilegio de la Universitas Saxonum, una autoridad administrativa y judicial propia que podía recaudar impuestos y tomar decisiones en importantes cuestiones públicas. Desafortunadamente, la derrota húngara en la batalla de Mohács (1526), en la que murió el propio rey Luis II, marcó el final del estado feudal húngaro, aunque animó a los transilvanos a unirse en la defensa de su tierra.

Los otomanos no conquistaron Transilvania, permitiendo el normal devenir de las comunidades sajonas, sin embargo, a principios del siglo XVI, la población había descendido notablemente y algunas ciudades habían sido abandonadas, tras la destrucción provocada por las guerras, y repobladas con campesinos rumanos. La guerra desencadenada en 1527, tras la muerte de Luis II de Hungría, entre los candidatos al trono, el archiduque Fernando de Habsburgo y el voivoda de Transilvania, Juan Zápolya, causó nuevos tormentos a la población sajona. En 1541, gracias a un acuerdo entre las partes forzado por la intervención otomana, Juan Segismundo Zápolya, hijo de Juan, obtuvo el trono del principado de  Transilvania, que se convertiría en una monarquía electiva entre la nobleza húngara hasta que, en 1699, Leopoldo I de Habsburgo reunificó el reino húngaro.

Juan Segismundo Zápolya, voivoda de Transilvania

28/06/2019 17:42 legiovhispana #. Historia No hay comentarios. Comentar.

Sajones de Transilvania (I)

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Transilvania (palabra derivada del latín, “la tierra más allá del bosque”)-, también conocida como Siebenbürgen (del alemán, “siete fortalezas”) por la minoría alemana del país y Ardeal por los rumanos, es una enorme llanura rodeada por los Cárpatos y los Montes Apuseni que ha sufrido múltiples invasiones desde que los dacios fueron derrotados por los romanos entre el 101 y el 106 d.C. hasta la llegada de los húngaros a finales del siglo IX. En el siglo X, allí se instalaron entonces los székelys (sículos), un grupo de habla húngara pero origen desconocido, cuya misión era la defensa de la frontera húngara frente a la presión de pechenegos y cumanos.

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Géza II de Hungría (Chronica Hungarorum, siglo XV)

Con el mismo objetivo y por sus conocidas habilidades mineras, en el siglo XII, el rey Géza II de Hungría (1141-1162) favoreció la inmigración a Transilvania de colonos germanos procedentes de las regiones del Rin-Mosela y de Flandes, siendo definidos por la cancillería húngara como sajones. El centro de gravedad inicial de la colonización fue Sibiu (Hermannstadt), ciudad fundada entre 1188 y 1191. En una segunda fase, colonos de Turingia, Baviera e incluso del norte de Francia se establecieron alrededor de la ciudad de Nösen, posteriormente rebautizada como Bistritz (Bistriţa), mientras que otros se asentaron en la ciudad de Mühlbach (Sebeş) y de Mediasch (Mediaş).

En el año 1211, el rey Andrés II de Hungría invitó a los Caballeros Teutónicos a su reino para que se asentaran y defendieran el Burzenland, una zona del sudeste de Transilvania, controlando los pasos montañosos de los montes Cárpatos y evitando las incursiones de los cumanos. Los caballeros construyeron numerosas fortalezas, como la de Rasnov, y ciudades, incluyendo la gran ciudad de Kronstadt (Braşov). Sin embargo, alarmado por el creciente poder de los caballeros, en el año 1225 Andrés II expulsó a la Orden Teutónica de su reino, aunque permitió que los campesinos étnicamente alemanes, establecidos allí por la Orden, permanecieran en la región con una cierta autonomía administrativa y religiosa, si bien sometidos directamente al rey.

Caballeros teutónicos

Las invasiones mongolas (tártaros) que tuvieron lugar entre 1241 y 1242 devastaron Hungría y, por supuesto, también Transilvania. Tras la retirada, dejaron muchas ciudades sajonas destruidas, comunidades arrasadas, hambre y enfermedades. En estas circunstancias, el rey Bela IV impulsó una nueva colonización y nuevos privilegios económicos y comerciales que favorecieron su desarrollo. Este florecimiento provocó que en el siglo XIV se empezasen a construir bellas iglesias fortificadas en estilo románico y se levantasen murallas en sus siete principales ciudades:

-          Bistritz (Bistriţa, Beszterce)

-          Hermannstadt (Sibiu, Nagyszeben)

-          Klausenburg (Cluj-Napoca, Kolozsvár)

-          Kronstadt (Braşov, Brassó)

-          Mediasch (Mediaş, Medgyes)

-          Mühlbach (Sebeş, Szászsebes)

-          Schässburg (Sighişoara, Segesvár)

En estas circunstancias, tras las derrotas cristianas en Kosovo (1389) y Nicópolis (1396), el peligro turco empezó a asomar desde la otra orilla del Danubio.

24/06/2019 21:38 legiovhispana #. Historia No hay comentarios. Comentar.


Sobre Bram Stoker y el nacimiento de Drácula

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Es indiscutible que la figura popular más universal de Rumania es Drácula, protagonista de la famosa novela del mismo nombre, escrita por el irlandés Abraham (Bram) Stoker y publicada en Londres en 1897.

Stoker no viajó nunca a Transilvania, en aquellas fechas una región más del Imperio Austrohúngaro, sin embargo, llevado por su atracción por las ciencias ocultas y el vampirismo, se empapó de cuanta literatura al respecto encontró en la biblioteca del British Museum. Su relación con los vampiros empezó cuando todavía estaba en Irlanda y mientras trabajaba como crítico de teatro en el Dublin Evening Mail, propiedad del escritor Sheridan Le Fanu, que había publicado la novela vampírica titulada Carmila (1872), que le influyó notablemente. Ya en Londres, Stoker devoró el relato de viajes de una escritora escocesa casada con un soldado de caballería húngaro, Emily Gerard, titulada La tierra más allá del bosque (1888) – literalmente, del latín, Transilvania -, que mencionaba las leyendas sobre vampiros que existían en aquella remota región de Europa o la existencia de la Scholomance (en rumano, Şolomanţă), una escuela de magia negra situada en las montañas al sur de Sibiu y dirigida por el mismísimo Diablo. El estudio antropológico sobre magia y religión de James Frazer, La rama dorada (1890), llevó de nuevo a Stoker a recoger más material sobre vampiros en Transilvania, sin embargo, el germen definitivo para la concepción de la idea de Drácula fue su encuentro con el orientalista húngaro Arminius Vambery, un aventurero que había viajado por el Imperio Otomano hasta Asia Central, quien le habló de la historia de su país y le mencionó por primera vez la figura de Vlad III Țepeș, voivoda de Valaquia.  No era la primera vez que oía hablar de aquel personaje pues el libro Gerard incluía a Vlad entre los alumnos de la Scholomance.

A partir de esas conversaciones y lecturas, Stoker se encerró en la librería del British Museum para documentar su narración, centrada en un personaje inspirado en Vlad III de Valaquia, apodado El Empalador por su costumbre de empalar a sus enemigos. Producto de esta labor es la conversación que Drácula y Jonathan Harker mantienen durante la noche de 11 de mayo, en la que el transilvano describe las glorias de sus antepasados, los Drácula. A pesar de todo, la descripción es algo confusa pues relaciona al personaje tanto con el propio Atila, como con la misteriosa minoría székely, de origen desconocido aunque de habla húngara, con Vlad III de Valaquia o incluso con Miguel El Valiente (Mihai Viteazul).


Insignia de la Orden del Dragón de Segismundo de Hungría (1408)

¿Por qué Drácula? El padre de Vlad III El Empalador, Vlad II, formó parte de la Orden de caballería del Dragón, fundada por el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Segismundo de Luxemburgo, en 1408, por la que se ganó el sobrenombre de Vlad II Dracul. En realidad, la palabra dracul fue el resultado de una mala interpretación de las fuentes válacas de la palabra latina draco (dragón), pues en rumano dragón es baluar o zmeu. De hecho, de acuerdo con el excelente diccionario rumano-español de Calciu y Samharadze, originalmente drac significa diablo, demonio, maligno, etc. y solo popularmente tiene el significado de dragón. De este modo, Vlad III fue llamado Drăculea porque se trata del genitivo en su forma eslava de Dracul, es decir, hijo de Dracul.

Respecto a la apariencia del personaje, desde 1878 Bram Stoker trabajaba como representante del actor Henry Irving, a quien admiraba hasta la idolatría y cuya presencia sirvió al irlandés como inspiración para la figura del noble transilvano de su novela.

Henry Irving

Henry Irving

Finalmente, en referencia al castillo de Drácula, Stoker lo situó en el desfiladero del Borgo, también llamado paso de Tihuța, un puerto de montaña localizado en los Cárpatos orientales que comunica las ciudades de Bistriţa y Vatra Dornei, sin embargo, en ese lugar nunca ha habido ninguna fortaleza. Para describir la morada del vampiro y levantarla mentalmente en ese sugerente lugar, posiblemente Stoker se inspiró en una ilustración del castillo de Bran (Törzburg), aparecida en 1865 en un libro de viajes por Transilvania de Charles Boner, o en sus lecturas de Un castillo de los Cárpatos (1892), de Julio Verne, de Los misterios de Udolfo (1794), de Ann Radcliffe, o de Viaje alrededor de los Cárpatos (1875), de Andrew F. Crosse, donde el castillo aparece detalladamente descrito.


Imagen del castillo de Bran de Boner (1865)

25/05/2019 19:31 legiovhispana #. Libros Hay 1 comentario.

Barroco válaco: el estilo brancovan

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El estilo brancovan, ligado al apellido del que fue príncipe de Valaquia entre 1688 y 1714, Constantin Brâncoveanu, es el resultado de los trabajos de distintos artistas, de las circunstancias económicas, políticas y culturales del momento y, en último lugar, de la determinación de la familia Cantacuzino, de la que descendía Brâncoveanu, quien comprendió la importancia del arte como herramienta de soporte de sus aspiraciones políticas e impulsó la fusión de la memoria del arte bizantino imperial, del decorativismo propio del arte oriental y de la retórica barroca.

Constantin Brâncoveanu

Desde su ascensión al trono, Brâncoveanu mantuvo una complicada política de equilibrio entre las tres potencias que rodeaban su principado: Austria, Rusia y Turquía. Primero se amparó en los turcos para frenar a los austriacos y cuando Pedro el Grande de Rusia entró en guerra con los otomanos (1710), le ofreció el apoyo de Valaquia. Esta jugada acabó costándole la vida pues en 1714 los turcos lo expulsaron del trono, lo detuvieron y lo trasladaron a Estambul.

Torturado por sus captores, fue conminado durante días a abandonar su fe y convertirse al Islam. El 15 de agosto de 1714, en presencia del Sultán, el Gran Visir, algunos pashas y embajadores, Brâncoveanu tuvo que asistir a la decapitación de todos sus hijos. Antes de ser asesinado, su hijo Matei le rogó que apostatase para salvar su vida pero, según la leyenda, Brâncoveanu respondió: “Es mejor morir cien veces que renunciar a tu fe”. Los dos fueron finalmente ejecutados.

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Águila bicéfala, emblema de los Cantacuzino

Dos son los edificios emblemáticos del estilo brancovan, en los que podemos identificar sus principales características: el palacio de Mogoşoaia, residencia principesca y el monasterio de Horezu, proyectado como panteón familiar.

La construcción del monasterio de Horezu - en la imagen, encabezando esta entrada - empezó en 1690 y, en 1693, el Metropolitano Teodosio consagró la iglesia en presencia del voivoda y su familia; el resto de edificios monásticos fueron terminados en 1695. El monasterio consiste en un gran recinto rectangular de dos plantas, comunicadas exteriormente por escaleras monumentales de barandillas talladas con motivos animales y florales así como con el águila bicéfala de los Cantacuzino, con varias torres, celdas, un refectorio, enfermería, una capilla y una preciosa galería porticada, con arcos de medio punto sostenidos con columnas de fuste corto y sobrios capiteles, en cuyo patio central se alza la iglesia dedicada a los Emperadores Santos Constantino y Helena.

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La iglesia, construida según el plano de la iglesia episcopal de Curtea de Argeş, está formada por un pronaos y una nave alargada, con dos absidiolos laterales (ofertorio y sacristía), cerrada con uno mayor. Las fachadas están divididas por un cordón decorado en relieve, encuadrado en dos filas dentadas de ladrillos. La parte superior está decorada con paneles terminados en semicírculos y la inferior con paneles rectangulares interrumpidos por cinco estrechas ventanas con marcos ricamente esculpidos con motivos vegetales variados.

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El pórtico abierto, tan característico de la arquitectura brancovan, está sostenido por diez columnas rematadas con capiteles decorados con hojas de acanto y unidas por arcos de medio punto bellamente pintados. El interior de la iglesia también está ricamente decorado con murales realizados según la temática clásica y el estilo manierista que definió la última evolución de la pintura bizantina, aunque con un claro acento local. En la pronaos podemos contemplar el retrato de toda la familia de Constantin Brâncoveanu e incluso parte de su genealogía, emparentada con los Cantacuzino y los Basarab.

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Detalles de los frescos interiores de la iglesia del monasterio de Horezu

El palacio de Mogoşoaia es la mejor conservada de las construcciones civiles en estilo brancovan. Rodeado de jardines y situada junto a un pequeño lago, recuerda a las viajas kulas válacas, con tiene un plano sencillo rectangular y consta de subsuelo, planta baja y primer piso. Todo el conjunto está construido con ladrillo visto y al primer piso se accede exclusivamente por una escalera de piedra tallada exterior, bellamente decorada en un estilo semejante al de las escaleras del monasterio de Horezu, que termina en una torre cuadrada adosada a la fachada y con ocho columnas que sostienen arcos lobulados, que da acceso a las cámaras de los príncipes.

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Fachada norte del palacio de Mogoşoaia

En la fachada sur, podemos observar una preciosa galería de inspiración veneciana sostenida por seis columnas neocorintias con arcos trilobulares y cuyas basas se apoyan sobre una barandilla ricamente tallada; a ambos lados asoman dos balcones columnados y rematados por un arco de medio punto de ladrillo. Ambas fachadas están divididas por un sencillísimo cordón y mientras que en la inferior apenas se abren algunas ventanas cuadradas, en la superior hay grandes ventanales lobulados, arquillos lombardos y canecillos que simulan sostener el voladizo.

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Fachada sur del palacio de Mogoşoaia

El estilo brancovan se convirtió así en el punto de partida del desarrollo del arte y la arquitectura de Muntenia hasta la penetración masiva, en el siglo XVIII, del neoclasicismo y el neogótico de corte oriental, sin conexiones con la tradición local.

 

30/01/2018 15:44 legiovhispana #. Historia Hay 1 comentario.

Constantino XI Paleólogo Dragases

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Hoy hace 569 años que Constantino XI Paleólogo Dragases fue coronado emperador de Bizancio, el último de los gobernantes de un imperio con 1000 años de historia.

Desde Bucarestinos, quiero rendir mi particular homenaje al emperador mártir que, 4 años más tarde, cayó heroicamente defendiendo la ciudad frente a las tropas turcas del sultán Mehmed II Fatih.

06/01/2018 12:31 legiovhispana #. Historia Hay 2 comentarios.

Más ataques a la separación de poderes en Rumania

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En febrero del año pasado escribí sobre el estallido social que supuso la aprobación de la Ordenanza de Urgencia 13/2017, que modificaba tanto el Código Penal como el Código de Procedimiento Penal, para dificultar la persecución de delitos como el nepotismo o el soborno y facilitar la amnistía de algunos condenados por delitos de corrupción. Tras semanas de protestas en las calles, el Primer Ministro, el socialista Sorin Grindeanu, anunció balbuceante que la ordenanza no entraría en vigor y que se buscarían nuevas soluciones en la lucha contra esta lacra.

Pues bien, tras un año de ímprobos esfuerzos, hace unos días, socialistas y liberales aprobaron en el Senado una nueva reforma legal que reduce la independencia judicial – sometida al poder político - y dificulta la labor de la reputada Fiscalía anticorrupción, la DNA, que desde 2006 ha enviado a juicio a 72 parlamentarios y ha sido el azote del inefable Liviu Dragnea - líder socialdemócrata imputado por malversación de fondos – y del liberal Calin Popescu Tariceanu, presidente del Senado.

De nada han servido las advertencias de la Comisión Europea, que periódicamente controla la implementación de las reformas necesarias en la economía y la justicia rumanas, o del Departamento de Estado de Estados Unidos, que ha manifestado su temor por el ataque perpetrado contra la independencia de los jueces.

En este sentido, cabe recordar que de unos 500 diputados y senadores, 120 tienen serios problemas legales. Aunque la lista es larga, creo que es interesante reproducirla por partidos:

Partido Socialdemócrata (PSD):

Victor Ponta, diputado - demandado

Constantin Adascalita, diputado enviado a juicio

Ecaterina Andronescu, senador - procesada

Radu Babus, diputado - procesado

Niculae Bădălău, senador - procesado

Daniel Bărbulescu, diputado - procesado

Eugen Bejinariu, diputado - denunciante

Dan Bordeianu, diputado - demandado

Florin Constantinescu, senador - procesado

Alexandru Cordos, senador - procesado

Vlad Cosma, diputado - demandado

Liviu Dragnea, diputado - condenado en primera instancia

Mircea Drăghici, diputado - procesado

Sonia Draghici, diputada - demandada

Marian Ghiveciu, diputado - condenado en primera instancia

Vasile Gliga, diputado - condenado con suspensión

Iulian Iancu, diputado - procesado

Ovidiu Isailla, senador - demandado

Sorin Lazar, senador - condenado con suspensión, procesado

Marius Manolache, diputado - procesado

Eduard Martin, diputado - procesado

Alexandru Mazare, senador - procesado

Adrian Mocanu, diputado – su padre ha sido demandado por nepotismo

Victor Mocanu, senador - demandado

Mircia Muntean, diputado- condenado con suspensión

Gabriel Mutu, senador - procesado

Marian Neacsu, diputado – condenado

Florin Pâslaru - condenado

Cătălin Rădulescu, diputado - enviado a juicio

Neculai Răţoi, diputado - procesado

Cornel Resmeriţă, diputado - su padre ha sido demandado por nepotismo

Ilie Sarbu, senador - procesado

Adrián Simionescu, diputado - procesado

Ion Stan, diputado - demandado

Anghel Stanciu, diputado - condenado en primera instancia

Dan Sova, senador - demandado

Lucian Şova, diputado - procesado

Gabriel Vlase, diputado - investigado

 

Partido Nacional Liberal (PNL):

Ion Ariton, senador - procesado

Gigi Chiru, senador - condenado en primera instancia

Tudor Chiuariu, senador - condenado con suspensión

Gheorghe Costin, diputado - enviado a juicio

Grigore Crăciunescu, diputado - condenado en primera instancia

Víctor Paul Dobre, subprocurador - procesamiento criminal bloqueado

Corneliu Dobriţoiu, senador - condenado en primera instancia

Verginel Giread, diputado - condenado con suspensión

Mircea Man, diputado - procesado

Dan Motreanu, diputado - demandado

Corneliu Popescu, senador - investigación criminal

Dian Popescu, senador - condenado en primera instancia

Alin Popoviciu, diputado - procesado

Mircea Rosca, diputado - demandado

Cornel Sămărtinean, diputado - demandado

Raluca Surdu, diputada - su marido está procesado por nepotismo

Cătălin Teodorescu, diputado - procesado

Hubert Thuma, diputado - condenado con suspensión

Ionut Zisu, senador - demandado

 

Unión Nacional para el Progreso de Rumania (UNPR):

Ionel Agrigoroaei, senador - demandado

Marin Anton, diputado - procesado

Marin Burlea, senador – su hijo está demandado por nepotismo

Mario Caloianu, diputado - procesado

Titi Holban, diputado - demandado

Lucian Iliescu, senador - procesado

Ruxandra Jipa, senadora – su esposo está procesado por nepotismo

Şerban Mihăilescu, senador - procesado

Valerian Vreme, diputado - procesado

 

Alianza de liberales y Demócratas (ALDE):

Mircea Banias, senador - demandado

Daniel Chiţoiu, subcomisario de la fiscalía - bloqueado

Bogdan Ciucă, diputado - procesado

Eugen Durbaca, senador - procesado

Ovidiu Silaghi, fiscal adjunto - procesamiento criminal bloqueado

Dorinel Ursărescu, diputado - demandado

Varujan Vosganian, senador - procesamiento penal bloqueado

 

Alianza Democrática de los Húngaros de Rumania (UDMR)

Borbely Laszlo, diputado - acusación penal bloqueada

Kerekes Karoly, diputado - condenado con suspensión

Mate András Levente, diputado - condenado con suspensión

Tanczos Barna, senador - procesado

 

Partidos de las minorías étnicas

Ghervazen Longher, diputado - convicto con suspensión

Adrian Merka, diputado - condenado con suspensión

Nicolae Mircovici, diputado - condenado con suspensión

 

Diputados no afiliados

Sebastian Ghita, diputado - demandado

Florin Popescu, diputado - demandado

Elena Udrea, diputada - demandada

 

Se comprenden así mejor los motivos de la clase política para aprobar esta nueva reforma legal y que la calle siga tomada por los manifestantes contrarios a las medidas de impunidad.

06/01/2018 10:16 legiovhispana #. Política No hay comentarios. Comentar.

Rumania en la Primera Guerra Mundial (V): Esperanzas y amenazas del contagio ruso. El nacimiento de Moldavia

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Tras la victoria de Mărășești, una desconcertante nube apareció en el horizonte rumano. A finales de verano de 1917, el fracaso de la revolución socialista en Rusia contra el gobierno liberal del príncipe Lvov (julio de 1917), creado tras la abdicación del zar Nicolás II, y el intento de golpe de Estado antibolchevique del general Kornilov (septiembre de 1917) provocaron la inestabilidad del frente moldavo y amenazaron el equilibrio político y social de la región, pues los soldados rusos presentes en la zona se manifestaron públicamente a favor de la firma de un tratado de paz y de la democracia y, en varias localidades, incluso se crearon soviets según el modelo de Petrogrado, lo que sin duda llamó la atención de la población rumana.

Este sentimiento de esperanza provocó también el renacimiento del movimiento social-demócrata rumano, cuyo foco se encontraba en la ciudad de Iași, donde se realizaron diversas manifestaciones exigiendo la paz y elogiando los méritos de la revolución rusa. En la ciudad, Cristian Rakovski, un dirigente de origen búlgaro del Partido Social Demócrata de Rumania aprovechó las circunstancias para revitalizar el movimiento y organizar en el país una revolución al estilo ruso que acabase con el “zarismo rumano”, democratizase el país e impusiese una reforma agraria, aunque sin reclamar una revolución socialista. El grupo de Rakovski fue hostigado por la policía del gobierno y, finalmente, optó por exiliarse a Odessa en verano de 1917.

Cristian Rakovski junto a Trotski en 1920

Paralelamente, la situación más allá del Prut, en Besarabia – por entonces, en territorio ruso -, se había complicado también debido a las manifestaciones de aldeanos y soldados rumanos que exigían la autonomía política de la región e incluso la formación de unidades separadas del ejército ruso, las cohortes moldavas, para el mantenimiento del orden público. Mientras, en Chișinău, un congreso de profesores rumanos de Besarabia exigía la rumanización de la enseñanza y la sustitución del alfabeto cirílico por el latino en los manuales escolares. Por su parte, intelectuales liberales y antiguos boyardos conservadores fundaron el Partido Nacional Moldavo, que reclamaba la creación de una Besarabia rumana y autónoma. Entre la primavera y el verano, se celebraron varios congresos campesinos y se empezaron a ocupar las tierras de los grandes propietarios, formando comités para repartirlas, lo que provocó graves desórdenes en las zonas rurales.

En noviembre, un congreso de oficiales y soldados proclamaron por mayoría la autonomía de la provincia y convocaron un Consejo de País (Sfatul Țării) que debía ratificar su acción. A pesar de las turbulencias socio-políticas, se consiguió formar una asamblea de 138 miembros, representante de un largo espectro de intereses económicos y sociales, así como de las minorías étnicas (el 70 % eran rumanos y el resto rusos, búlgaros, alemanes y hebreos). El Consejo de País de reunió el 4 de diciembre y, tras intensos debates, dominados por la mayoría rumana, el 15 de diciembre se proclamó la República Federal Democrática Moldava, establecida entre los ríos Prut y Dniester.

Palacio Sfatul Țării de Chișinău, postal de 1920.

En respuesta a este movimiento político, fuerzas bolcheviques ocuparon Chişinău a mediados de enero de 1918, disolviendo el Consejo de País, sin embargo, el gobierno rumano decidió enviar una división de infantería que consiguió expulsarlas a finales de mes y reponer el Consejo, que el 6 de febrero de 1918 proclamó la independencia de la República de Moldavia, como preludio a su unión con Rumania.

02/01/2018 20:52 legiovhispana #. Historia No hay comentarios. Comentar.


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