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El misterioso bosque de Hoia Baciuc

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Debo confesar que siento cierta debilidad por los temas paranormales. No necesariamente porque crea en lo paranormal, sino porque me gusta pensar que, más allá de nuestras rutinas, existe un mundo nebuloso que, aunque oculto al ojo profano, enriquece la anodina existencia del hombre moderno con seres legendarios, sombrías supersticiones y lugares arcanos todavía por descubrir.

En el bosque de Hoia Baciuc, llaman la atención las caprichosas formas de algunos árboles

En las inmediaciones de Cluj-Napoca, capital de Transilvania, muy cerca de la sección al aire libre del Museo de Etnografía de la ciudad, se encuentra el bosque de Hoia Baciuc, famoso por atesorar gran cantidad historias sobre fenómenos inexplicables, desde bioformas, fantasmas errantes y susurros espectrales a zonas de aterrizaje OVNI. Tales misterios han convertido el lugar en un imán tanto para curiosos como para sesudos estudiosos del más allá, todos en busca de alguna revelación.

Una "bioforma" aparece inesperadamente en la fotografía de este paseante

Los visitantes más entusiastas, quizás sugestionados por la acumulación de enigmas, cuentan que  durante sus paseos sufren mareos, malestar generalizado e incluso arañazos y quemaduras inexplicables, como si el bosque quisiese mantenerlos alejados. Alguno incluso ha perdido la noción del tiempo, creyendo haber estado allí por unas horas cuando, en realidad, ha vagado durante días.

Un imprevisto prado circular en Hoia Baciu cuenta una vieja historia sobre el asesinato en masa de unos campesinos. A pesar de ello, tiendo a pensar en un claro sagrado de los dacios, tan propensos a los espacios místicos naturales

Tantas historias se contaban sobre Hoia Baciuc que, en los años cincuenta, el biólogo Alexandru Sift (1936 – 1993) empezó un estudio científico sobre los fenómenos luminosos, magnéticos y radiológicos que tenían lugar en la zona. A lo largo de los años, Sift tomó centenares de fotografías, que llamaron la atención a otros grupos de investigación, tanto rumanos como extranjeros. De este modo, en agosto de 1968 se atestiguó fotográficamente un objeto no identificado que volaba deslizándose sobre las copas de los árboles. Repentinamente, el objeto empezó a moverse a gran velocidad para subir en línea recta hacia el cielo, donde se le perdió de vista. Sift acumuló una gran cantidad de material de investigación, que fue enigmáticamente robado unos días después de su muerte, para desaparecer definitivamente; solo se salvaron algunas imágenes que lograron ser rescatadas y publicadas en un libro, en 1995, por un amigo de Sift, Adrian Pătruț, profesor de Química de la Universidad Babeș-Bolyai de Cluj-Napoca.

Una de las pocas imágenes rescatadas del archivo de Alexandru Sift (1968)

Sea usted creyente o escéptico, el bosque de Hoia Baciuc es un lugar que invita a un paseo tras visitar la bella ciudad de Cluj y, quién sabe, quizás le ofrezca alguno de sus misterios y consiga atisbar, aunque sea por un momento, el universo escurridizo de lo paranormal.

Hoia Baciu también tiene una cara amable para el paseante

31/05/2020 18:51 legiovhispana #. De viaje No hay comentarios. Comentar.

Castillos y fortificaciones de Rumanía: siglos V al VII (I)

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Uno de lugares más comunes en el imaginario colectivo sobre Rumanía es su condición de tierra poblada de castillos misteriosos que albergan tétricas leyendas, propias de la literatura decimonónica. Como tierra de paso migratorio primero y frontera entre imperios después, Rumanía dispone de una buena panoplia de castillos, aunque menos de los que tendemos a suponer – su número total no alcanza la centena -, especialmente si lo comparamos con los construidos en España, país cuyo turbulento medievo pobló muestro territorio con unos 2.500 castillos.

Los castillos son construcciones que reflejan una jerarquización social del medievo muy determinada, constituyendo centros castrenses pero también residencias fortificadas de la nobleza y los monarcas. La construcción de castillos está así directamente relacionada con el feudalismo y con el inicio desarrollo de los reinos medievales que, posteriormente, constituirían el embrión de las naciones europeas. El retraso en la formación de los Principados rumanos, en comparación con reinos homólogos en Europa occidental, provocó que la mayoría de castillos se construyesen aquí tardíamente, a partir del siglo XII y, principalmente, del XIII, y declinasen como en el resto de Europa, a lo largo del siglo XV, con la aparición de la artillería con pólvora y proyectiles metálicos. Mientras en España se construyeron castillos durante casi 8 siglos, en Rumania solo se construyeron castillos durante unos 3 siglos. Nótese que no hablo de fortalezas – de las que Rumania cuenta con muy buenos y bien conservados ejemplos a los que, posiblemente, dedique futuras entradas -, evolución moderna de los castillos, dotadas de baluartes y adaptadas a las nuevas técnicas de guerra, que aparecieron hacia el siglo XVI.

Tras esta introducción, me dispongo a dedicar una serie de entradas a distintos castillos de Rumanía, distribuidos a lo largo y ancho del país, algunos en muy buen estado e incluso bellamente restaurados y otros en un triste estado de abandono. Sea como fuere, todos tienen su historia y creo que vale la pena contarla para conocer un poco mejor el desarrollo de los Principados rumanos durante la Edad Media.

El siglo V presenció a la caída del Imperio Romano de Occidente. El tramo final del Danubio, la zona de Dobruja (Dobrogea) – antigua provincia de Escitia Menor -, quedó bajo el control de la parte oriental del Imperio y sus ciudades tuvieron que enfrentarse al asedio constante de godos y hunos, con ejércitos trasladados por Constantinopla para enfrentarse a ellos, apoyados por campesinos locales que colaboraban gracias a la promesa de verse dispensados del pago de impuestos.

Reconstrucción de la fortificación de Troesmis

Durante ese período, no se construyeron nuevos castillos, sino que se repararon fortificaciones romanas ya existentes. Una de ellas fue Troesmis (localizada hoy en Tulcea), mencionada ya por Ovidio, antigua fortaleza de legiones como la Legio V Macedónica o la Legio II Herculia, que fue reforzada y ampliada en el siglo V. Troesmis estaba defendida por sólidos muros con torres y albergaba edificios, un gran canal, dos acueductos y un templo dedicado a la diosa Mitra. En la misma Tulcea, la fortaleza de Argamum, ciudad fundada en el siglo VII a.C. por colonos griegos de Mileto en un golfo del Mar Negro, fue refortificada en el siglo V, tras la caída del Imperio, pero no consiguió resistir los ataques marítimos de godos y ávaros, por lo que fue finalmente abandonada.

 Reconstrucción de la fortificación de Argamum

La fortaleza de Ulmetum, situada en el actual departamento de Constanța, en la zona central de Dobruja, fue construida en el siglo IV, durante el reinado del emperador Teodosio (379-395) y abandonada a finales del siglo V debido a los continuos ataques de los hunos. Según Procopio de Cesarea, Justiniano (527-565) la recuperó en el siglo VI para reforzar las fronteras bizantinas. Sus murallas tenían multitud de torres y contenían diversos edificios, como las viviendas de los agricultores que trabajaban sus inmediaciones, cuarteles e incluso una basílica. 

Imagen aérea de la fortificación de Ulmetum

Reconstrucción de la fortificación de Ulmetum

La fortaleza de Capidava - cuya fotografía aérea encabeza esta entrada -, localizada en Constanța, sirvió también como punto de defensa ante los ataques bárbaros. Con planta de cuadrilátero y muros gruesos, tenía imponentes torres, una gran puerta de entrada y un puerto construido sobre terrazas en el Danubio. En su interior había viviendas, unos baños con diversas piscinas, un centro de mando, barracones, almacenes y, a finales del siglo IV, se construyó una basílica, pues Capidava fue sede episcopal de la provincia de Escitia Menor y centro de difusión del cristianismo. En el siglo II, aquí se estacionaron la cohorte I Ubiorum y, más tarde, la cohorte I Germanorum.

 

Reconstrucción de la fortificación de Capidava

Desde finales del siglo III, Capidava sufrió ataques de los godos hasta el punto de que, en el siglo V, tuvo que ser reconstruida en dos ocasiones, empleando materiales como estatuas, relieves funerarios, capiteles o arquitrabes, lo que demuestra la urgencia de las reparaciones. 

 

Fotografía de las excavaciones dirigidas por Grigore Florescu en 1924

En el siglo VI, tras un incendio provocado por los hunos, se redujo su superficie por falta de fondos para reconstruirla completamente y, finalmente, en el siglo VII fue destruida y abandonada después de un devastador ataque de ávaros y eslavos. No fue hasta la reorganización de las fronteras del Imperio Bizantino tras el renacimiento macedónico, en el siglo X, cuando se reconstruyó como fortaleza de stratiotai, guardias de frontera campesinos, que pudieron defenderla hasta finales del siglo XII, cuando fue definitivamente destruida por los búlgaros.

Otra escena de las excavaciones realizadas en 1924

Capidava fue excepcionalmente longeva, pues la mayor parte de las fortificaciones de Escitia Menor, reconstruidas de época romana, fueron arrasadas en el siglo VII. En general, a partir de ese momento, no se realizaron nuevas fortificaciones ni en el territorio de la vieja Escitia Menor, ni en las zonas ocupadas por gépidos o ávaros, localizadas en otros territorios de la actual Rumanía.

13/05/2020 09:22 legiovhispana #. Historia Hay 5 comentarios.


La sonrisa del rey

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Frente a las imágenes circunspectas de Carol I de Rumania, no he podido resistirme a compartir con mis lectores esta inusual imagen coloreada del rey sonriendo, gesto tan poco habitual en los retratos de la época.

29/04/2020 15:09 legiovhispana #. Historia Hay 2 comentarios.

Voi rezista! (¡Resistiré!)

El Dúo Dinámico y su ya mítico Resistiré, himno de reacción contra la pandemia del coronavirus, han llegado también a Rumania.

En España, Cadena 100 y Warner Music realizaron una popular versión de la canción con artistas actuales, entre los que se encontraban cantantes como Alex Ubago, David Bisbal, Rosana, Mikel Erentxun, Amaral o David Summers, entre muchos otros. Con el mismo propósito y, especialmente, en apoyo al personal de primera línea frente a la Covid-19, artistas folclóricos rumanos como Mădălina Mureșan o Suzana y Daciana Vlad, Cosmin Vocean, Teodora Suciu o Mihai Posteanu, junto a otros, han adaptado la letra para animar a sus compatriotas en estos días de confinamiento.

De nuevo, Rumania y España más cerca de lo que pensamos.

 

29/04/2020 11:11 legiovhispana #. Actualidad No hay comentarios. Comentar.

Bucarest y su mítico laberinto subterráneo (I)

Cualquier bucarestino que se precie ha escuchado decenas de historias alrededor de los túneles secretos que perforan el terreno sobre el que se asienta la ciudad, un misterioso laberinto con múltiples utilidades, pero principalmente diseñado para permitir escapar a las autoridades comunistas en caso necesario. Sin duda, hay mucha leyenda sobre estas galerías, pero existen también algunas certezas.

Es una realidad incontestable que Bucarest tiene un subsuelo muy perforado, como atestiguan restos bien conservados como la gran bodega del han Șerban Vodă (1685-1883), visible gracias a un cristal que lo protege, en la calle Lipscani, frente al Banco Nacional Rumano.


Restos del han Șerban Vodă, en la calle Lipscani

Antiguamente, Bucarest era una ciudad extensa que combinaba viviendas más o menos ostentosas, según su propietario, iglesias y monasterios, mercados y hosterías con bosques y terrenos de cultivo. Los boyardos, nobles propietarios de mansiones y haciendas, poseían enormes cavas donde solían almacenar alimentos y, sobre todo, barriles y botellas con el vino que producían sus vides. Entre los siglos XVI y XVIII, Bucarest no era el lugar seguro que es hoy y tanto la guerra como los asaltos eran una constante amenaza en el horizonte, por lo que muchas de estas bodegas tenían túneles que permitían a sus dueños, en caso saqueo o asedio, alejarse de su vivienda por el subsuelo, cientos de metros, huyendo así de sus atacantes, según afirma el historiador Dan Falcan.

Uno de estos túneles, probablemente el más antiguo de la ciudad, se localiza en la zona de Piata Unirii, bajo la calle Negru Voda. Se trata de una galería excavada a 10 metros de profundidad, con una longitud de 350 metros y una anchura de 1,5 metros, construida con ladrillo, que conecta bajo la tierra la Curtea Veche, la cercana Iglesia Real y Hanul lui Manuc. Siglos después, la monarquía seguía sintiendo el gusto por los discretos desplazamientos subterráneos, pues otro de los túneles permitía a Fernando I y su familia trasladarse desde la sala de las calderas del Palacio Real (actualmente, Museo Nacional de Arte) hasta el Palacio Știrbei (hoy, sede de la UNESCO), junto al parque Cişmigiu. El túnel fue remodelado y electrificado en 1981, pero fue posteriormente clausurado por orden de Ceaușescu al considerarlo “poco práctico”.

Una de las galerías más importantes de la ciudad iniciaba su recorrido en la Torre Colţei (demolida en el año 1888, tras los desperfectos sufridos en un terremoto) y se ramificaba hacia los viñedos del Barón Barbu Bellu, bajo la iglesia de San Juan el Nuevo y el río Dâmbovița, a lo largo de todo el actual Bulevar Ion C. Brătianu. Piața Unirii e incluso más allá.


Imagen de la Torre Colţei, de 1888, que se alzaba frente al actual Hospital Colțea

Hay también galerías subterráneas en el área de Cotroceni y en la zona del Monasterio Antim, donde se localizó un túnel ramificado, conservado en parte, que unía el monasterio con la escuela secundaria Gheorghe Sincai y en el área del Centro Cívico. El norte de Bucarest alberga otras construcciones de este tipo, pues hay túneles que conectan el Monasterio Plumbuita con el Palacio Ghica, bajo el río Colentina Otras galerías unían los monasterios de Sărindar y Dâmbovița – hoy desaparecidos – o la Casa Dudescului y Zăvoaiele Cioplea, ubicadas cerca de Dudești. Más céntrico, bajo el famoso Magazin Victoria, un túnel se ramifica hacia la colina donde hoy se levanta el mastodóntico Parlamento, hacia el Palacio de Teléfonos y hacia la iglesia de Sfântul Gheorghe. Los cronistas del tiempo del fanariota Ioan Caragea contaban que el voivoda se trasladaba en un carruaje de cuatro caballos, desde su palacio en Cotroceni hasta la corte situada en la colina de Spirii, por una gran galería subterránea. Durante las revoluciones de 1821 y 1848, muchas de estas galerías sirvieron a los patriotas rumanos y a sociedades secretas como Eteria para esconder armas, municiones y provisiones que emplearían contra el invasor.

 

Del desaparecido monasterio de Sărindar partía un túnel secreto al monasterio Dâmbovița

A pesar de todo, la única galería subterránea de la capital, catalogada como monumento histórico, es el túnel de la mansión Golescu-Grant, situada en la calle Tibleș en el margen izquierdo del Dâmbovița, levantada a finales del siglo XVIII. Originalmente construida para poder huir en caso necesario - y posiblemente empleada por Tudor Vladimirescu en 1821 -, tenía varios kilómetros de longitud, pues enlazaba la casa con el monasterio Chiajna y el Palacio Cotroceni. Tras ser parcialmente destruida durante los bombardeos que sufrió Bucarest en 1944, actualmente está en estado de abandono, repleta de desechos y tierra, y solo son parcialmente accesibles 25 metros del recorrido total.

Imágenes de un tramo del túnel de la mansión Golescu-Grant, en estado de abandono

Repasadas las principales galerías bucarestinas de las que existe constancia, en una próxima entrada hablaré sobre los túneles secretos de Ceaușescu y la leyenda que existe a su alrededor.

19/04/2020 11:06 legiovhispana #. Bucuresti Hay 4 comentarios.

Hristos a inviat!

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“Adevărat, a inviat!”, responden los rumanos, en estas fechas pascuales, al saludo que da título a esta entrada.

 “¡Cristo ha resucitado!”, “¡Verdaderamente, ha resucitado!”

La Semana Santa en Rumania es, probablemente, la fiesta religiosa más importante, incluso más que la Navidad. Este año, estaba previsto que guiase un segundo grupo a Rumania, organizado por la agencia de la estupenda librería Altaïr, especializada en viajes, sin embargo, el coronavirus nos ha dejado a todos en tierra y encerrados en casa.

A pesar de ello, no quiero dejar de felicitar la Pascua a todos los lectores del blog y, especialmente, a las cuatro aventureras incansables que me acompañaron en mi último viaje a Rumania, Mercè, Agustina, Ángeles y Dolors, con las que pasé unos días fantásticos recorriendo Bucarest y Transilvania.

Sajones de Transilvania (II)

En la segunda mitad del siglo XIV, las ciudades sajonas conocieron un período de desarrollo económico y comercial gracias a los privilegios otorgados por Luís I el Grande de Hungría (1342 – 1382). Los comerciantes sajones desplegaron una red comercial que se extendía desde los vecinos Principados rumanos a los estados de la Liga Hanseática del Mar Báltico o a las ciudades costeras del Adriático. Ciudades como Sibiu o Braşov vieron cómo los mercaderes construían admirables edificios y embellecían la ciudad.


Reconstrucción de la ciudad de Braşov 

A pesar de ello, a finales de siglo, los turcos se convirtieron en los dominadores de los Balcanes y obligaron a Valaquia a pagar tributo, por lo que el peligro otomano alcanzó la frontera transilvana, que a partir de entonces fue constantemente hostigada. El primer ataque del ejército turco se produjo en 1420 y devastó la próspera región de Braşov, incluyendo varios pueblos y la propia ciudad, cuya población fue convertida en esclava. A pesar de los esfuerzos del emperador Segismundo de Hungría y el voivoda de Valaquia, Dan II, de recolocar el frente en el Danubio, los turcos siguieron presionando y, a partir de 1438, el sultán Murad II inició una destructiva campaña que logró someter Sebeş, Mediaş y Alba Iulia, aunque fue detenida a las puertas de Sibiu.


El sultán Murad II

En este turbulento escenario, en 1437, estalló en Transilvania una revuelta de campesinos húngaros y rumanos, que se oponían a la servidumbre, los elevados impuestos y los privilegios señoriales. La respuesta fue el establecimiento de la Unio Trium Nationum ("Unión de las Tres Naciones"), un pacto de ayuda mutua, sellado en 1438 por los tres estamentos más poderosos de Transilvania, es decir, la nobleza (mayoritariamente) húngara, los burgueses sajones y los székelys, cuyo objetivo era mantener al campesinado fuera de la vida política y social del principado.​ ​

En 1440, las esperanzas antiotomanas se renovaron con el ascenso del trono de Transilvania de Iancu de Hunedoara (Juan Hunyadi), que logró rechazar a los trucos hasta el otro lado de los Cárpatos. Los sajones aprovecharon este período de relativa paz para reforzar sus defensas y, aunque en 1457 Sibiu sufrió un nuevo asedio, consiguió no ser capturada. Se estableció entonces un sistema de comunicaciones entre sajones y szekelys, que empleaban cornetas, tambores y grandes fogatas para advertirse a largas distancias. También se establecieron alianzas entre los sajones y los príncipes de Valaquia y Moldavia, especialmente con Esteban el Grande. La colaboración entre todos los grupos étnicos en Transilvania consiguió derrotar a los turcos en la Batalla del Campo de Pan de 1479.


Acceso a la ciudad sajona de Sighişoara

Los sajones recibieron del rey húngaro, Matías Corvino, hijo de Iancu de Hunedoara, el privilegio de la Universitas Saxonum, una autoridad administrativa y judicial propia que podía recaudar impuestos y tomar decisiones en importantes cuestiones públicas. Desafortunadamente, la derrota húngara en la batalla de Mohács (1526), en la que murió el propio rey Luis II, marcó el final del estado feudal húngaro, aunque animó a los transilvanos a unirse en la defensa de su tierra.

Los otomanos no conquistaron Transilvania, permitiendo el normal devenir de las comunidades sajonas, sin embargo, a principios del siglo XVI, la población había descendido notablemente y algunas ciudades habían sido abandonadas, tras la destrucción provocada por las guerras, y repobladas con campesinos rumanos. La guerra desencadenada en 1527, tras la muerte de Luis II de Hungría, entre los candidatos al trono, el archiduque Fernando de Habsburgo y el voivoda de Transilvania, Juan Zápolya, causó nuevos tormentos a la población sajona. En 1541, gracias a un acuerdo entre las partes forzado por la intervención otomana, Juan Segismundo Zápolya, hijo de Juan, obtuvo el trono del principado de  Transilvania, que se convertiría en una monarquía electiva entre la nobleza húngara hasta que, en 1699, Leopoldo I de Habsburgo reunificó el reino húngaro.

Juan Segismundo Zápolya, voivoda de Transilvania

28/06/2019 17:42 legiovhispana #. Historia No hay comentarios. Comentar.


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