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Bucarestinos

Desenterrando una historia incómoda

Desenterrando una historia incómoda

Antes de la Segunda Guerra Mundial en Rumania vivían unos 750.00 judíos. En Moldavia y especialmente en Bucovina, había localidades donde, en ocasiones, los judíos eran mayoritarios y hasta la ascensión del fascismo rumano de la mano de la Legión del Arcángel Miguel, convivieron y colaboraron en armonía con sus vecinos. Todos eran rumanos y en las relaciones personales la religión tenía poca importancia, según recuerdan todavía hoy muchos de los que convivieron con ellos.

Hoy en Rumania apenas quedan 10.000 judíos.

Desde junio de 1941, la masacre de judíos que realizaron conjuntamente los legionarios de Codreanu y Sima, la gendarmería y el ejército del mariscal Antonescu, miembros del Einsatzgruppe D alemán y muchos civiles entregados al antisemitismo más radical, terminó con una parte importantísima de población y de la cultura rumana. En poco tiempo, unos 150.000 rumanos fueron asesinados o deportados en las peores condiciones a Transnistria (en la actual Moldavia) donde acabaron diezmados por el hambre y las enfermedades (en la imagen, deportación de la población judía de Briceva, en Besarabia, 1941). La persecución no terminó hasta que los legionarios fueron eliminados por sus antiguos aliados y el régimen de Antonescu comprendió que la guerra estaba perdida.

La subida al poder de los comunistas no implicó el reconocimiento público de las masacres pues, al fin y al cabo, habían contado con la entusiasta colaboración de parte de la población rumana y era una herida demasiado reciente para ser confesada. La Revolución de 1989 tuvo ya demasiados problemas como para abrir viejas heridas. No fue hasta el año 2003 cuando el Ejecutivo rumano admitió el papel del Estado en la exterminación de judíos.

Gracias a las investigaciones y al trabajo del Instituto Elie Wiesel, esta semana se ha descubierto cerca del pueblo de Popricani, en el norte de Rumanía, una fosa común con los cuerpos de unos 100 judíos asesinados por las tropas rumanas, según un testigo que también estuvo a punto de ser fusilado al ser identificado como judío.

Como España, Rumanía también se enfrenta con incomodidad a su propia memoria histórica y es que en todas partes se han cocido habas.

 

Misterio resuelto

Misterio resuelto

¡Acerté!

 El pedestal que se construía frente a la Fundación Rey Carol I sostiene desde finales de la semana pasada una enorme estatua ecuestre del rey. Pocos días antes de alzarla, la estatua estuvo colocada junto al pedestal y algunos operarios hacían labores de soldadura. Ya colocada en su lugar, un andamio tan cutre como inseguro sigue facilitando el trabajo de los soldadores (así que esperaré unos días para fotografiarla como es debido).

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No ha habido ceremonia alguna de inauguración, todo se ha hecho con nocturnidad.

Según he descubierto recientemente, la estatua ya fue colocada en el año 2008 pero, al no contar con los permisos municipales adecuados, fue retirada y el pedestal demolido. Algunos se preguntarán cómo es posible que se construya un monumento de este calibre en una de las plazas más importantes de la ciudad sin permiso de obras. Yo también me lo pregunto.

Sea como fuere, aquí está de nuevo Carol I sobre su caballo, frente al Palacio Real, esperando ver pasar tiempos mejores para su país.

¡Era él!

¡Era él!

El pasado julio se desató una pequeña tormenta política – como la mayoría de las tormentas políticas de este país – cuando, a petición del yerno y del hijo del matrimonio Ceauşescu, se exhumó los cadáveres enterrados en la correspondiente tumba del cementerio militar de Ghencea para comprobar su identidad (ver Escatología a la rumana (2) de 21 de julio de 2010).

Después de meses de investigaciones, el Director General del Instituto Nacional de Medicina Legal de Bucarest, Dan Dermengiu, acaba de confirmar que el varón enterrado en Ghencea es Nicolae Ceauşescu pues el ADN coincide con las muestras tomadas a su hijo Valentín, el único de los tres hijos de los tiranos que todavía vive.

Lo curioso es que el Sr. Dermengiu ha dicho que no es posible confirmar que el cuerpo de la mujer que acompaña bajo tierra a Nicolae sea el de Elena Ceauşescu, pues “no existen suficientes elementos de comparación” para asegurarlo. Es decir, que quizás la Ceauşesca, como se la llamaba en la época, escapó de la ejecución sumaria y ahora vive junto a Elvis en un paraíso tropical.

Los amantes de la teoría de la conspiración tienen el terreno abonado para sus paranoias.

La pasión del general Chiţac

La pasión del general Chiţac

Entender la historia reciente de Rumanía no siempre es tarea fácil y ayer el país perdió otra pieza clave para comprender el proceso revolucionario de 1989.

Tras las protestas contra el comunismo que se desataron en Timişoara el 16 de diciembre de 1989 y que fueron la mecha de la revolución posterior, el general Mihai Chiţac – junto al también general Victor Athanasie Stanculescu, del que hablaré otro día -  fue enviado a la ciudad por Ceauşescu para reprimir la revuelta. Cuando la situación se desbordó, el ejército y la Securitate – la temida policía secreta  del régimen - abrieron fuego contra los manifestantes, con un saldo de 72 muertos (entre ellos, una mujer aplastada por el tanque que la perseguía) y 253 heridos.

En el río revuelto que supuso la revolución en sus primeros días, Mihai Chiţac acabó siendo nombrado Ministro de Interior del gobierno posrevolucionario encabezado por Petre Roman e Ion Iliescu. Probablemente animado por la impunidad de la que había gozado tras la caída del comunismo, volvió a emplear sus expeditivos métodos de represión contra los estudiantes que se manifestaron en verano de 1990 contra el gobierno que había sustituido a la tiranía, sin embargo, el escándalo internacional por su actuación acabó costándole el puesto de ministro.

A partir de entonces se inició la imparable decadencia del general Chiţac. Tras un largo proceso judicial, en el año 1999 fue condenado a 15 años de cárcel por su responsabilidad en las muertes de manifestantes en Timişoara. Saltando de tribunal a tribunal durante años y proclamando su inocencia, en el año 2008 la Corte Suprema confirmó la sentencia. Entre octubre de 2008 y el día de ayer, Chiţac entró y salió de la cárcel de Jilava en varias ocasiones por motivos de salud. Aquejado de una afección cardíaca y de varios tumores cerebrales, murió ayer a la edad de 82 años.

Chiţac se ha llevado a la tumba la explicación de su increíble salto desde las alcantarillas de la tiranía al altar de los salvadores de la patria – altar cada vez más cuestionado - y con ella, muchos detalles sobre cómo se gestó la revolución de 1989, de la que todavía siguen surgiendo dudas.

... y no hubo nada

... y no hubo nada

Y luego, incontinente,

caló el chapeo, requirió la espada,

miró al soslayo, fuese, y no hubo nada.

Recordará el lector los versos cervantinos que tan bellamente describen aquello que pudo ser una gran bronca y terminó en una espantada. Eso es lo que hoy ha ocurrido en Bucarest.

El día ha empezado guerrero, miles de personas – al final, muchas menos de las esperadas – se manifestaban por las calles. En el Parlamento, los señores diputados y senadores clamaban a favor o en contra del gobierno, enfrentaban sus diagnósticos sobre la crisis y recetaban soluciones más o menos imaginativas. En la calle, rodeando la Casa Poporului, aquellos miles han esperado expectantes el resultado del debate. Algunos han perdido los nervios, se han enfrentado a la policía y han acabado entre rejas.

Más tarde, en el interior, los diputados han pasado frente a las urnas, depositando sus votos, algunos entre aspavientos y gestos a la galería. Los miembros de la coalición de gobierno (PDL y nacionalistas húngaros) no se han dignado ni a votar en contra de la moción. Socialistas y liberales se han quedado a 17 votos de los necesarios para tumbar al gobierno.

A las 17.40 h un titular: Boc se queda. Inmediatamente, diputados del PSD han llevado hasta la tribuna los 2,5 millones de firmas que pedían la dimisión de Boc. Éste las ha mirado con una sonrisa a medio camino entra la burla y la condescendencia y algunos miembros de su partido han lanzado los dossiers contra la oposición. No ha habido víctimas.

Los manifestantes se han ido retirando poco a poco de la Plaza de la Constitución. Ya de noche, en la televisión, la oposición anuncia con pocas ganas una nueva moción de censura. Nada nuevo bajo el sol.

 

Manifestación

Manifestación

Ha llegado el día D (¿de dimisión?).

A primera hora todo estaba preparado y el recorrido de la manifestación no autorizada – aunque con un recorrido que publicaba ya ayer toda la prensa – estaba casi totalmente despejado. El Bulevard Magheru, normalmente abarrotado a las 11 h, lucía así esta mañana.

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A lo lejos he empezado a oír sirenas, silbatos y megafonía. Una masa informe, aparentemente poco organizaba, se acercaba desde Piaţa Romană. Un camión la precedía lanzando consignas.

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Encabezando la marcha, Victor Ponta, líder del Partido Social-Demócrata, con una bandera rumana a modo de bufanda. La gente ha empezado a llegar, miles de personas gritando contra el gobierno. Los principales lemas eran: “¡Ladrones!”, “¡Abajo el Gobierno!” o “¡Abajo Basescu!”. Algunos, muy jóvenes, gritaban “¡Revolución!”. Otros adaptaban consignas que se emplearon durante la Revolución del 89, aunque cambiando Ceauşescu por Basescu.

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Entre los manifestantes, gentes de todo tipo, aunque mayoritariamente funcionarios venidos de distintos puntos del país. Esta mañana, en la oficina, se sorprendían de que los españoles entendamos una huelga general como un parón que afecta a todos, empleados públicos y privados. Aquí, todas las tiendas están abiertas pero los manifestantes, a diferencia de España, no increpan a los trabajadores de empresas privadas, sólo les animan a añadirse a la marcha. Veo una gran pancarta del Bloque Nacional de Revolucionarios, cuyos miembros portan banderas agujereadas, como en 1989.

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La marea humana se extiende desde Piaţa Universitate hasta Piaţa Victoriei. Se dirige hacia el Parlamento.

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Mascarilla facial

Mascarilla facial

Que la belleza exige ciertos sacrificios parece una obviedad, sin embargo, todo tiene sus límites. Ayer, avituallándonos en el súpermercado, nos topamos con esta máscara de barro de la marca Montagne Jeanesse, que en una interpretación libre al español podría traducrise como El Circo de los Monstruos Marinos de las Profundidades de las Fosa de Las Marianas.

Al parecer, el contenido del sobrecito proviene del Mar Muerto, cosa que me extraña poco a la vista de la fotografía que lo ilustra. La pobre mujer, víctima, sin duda, de la búsqueda compulsiva de la excelencia, se ha embadurnado la cara con un barro azul de origen más que dudoso (por mucho que se insista en lo del Mar Muerto). No contenta con su aspecto, ha colocado una hoja fresca de plátano sobre cada ojo y encima, un canapé de paté del malo, trufado de grasa y coronado por ramitas de coral blanco.

El paquetito afirma que la plasta limpia los poros „en profundidad”, aunque más bien parece que los tapone y sustituya la suciedad existente con nuevas capas de porquería. Otro de los beneficios anunciados es la reducción del stress y, aunque dudo de cómo un mazacote facial de tal calibre puede reducir el stress, estoy totalmente seguro de que no se refiere al stress ajeno de aquéllos que contemplan a la parienta con semejante aspecto.

A los valientes que quieran enfrentarse al Mud Pac, puedo decirles donde encontrarlo.

Alea iacta est

Alea iacta est

Suetonio afirma que César pronunció esta frase poco antes de iniciar su rebelión contra el Senado romano al cruzar el río Rubicón, frontera entre la Galia Cisalpina e Italia, dando lugar así al inicio de la guerra civil. Plutarco dice que César usó una frase en griego de una obra de Menandro, uno de sus autores favoritos. Sea como fuere, el sentido es claro: La suerte está echada.  

Mañana, 27 de octubre, se vota una nueva moción de censura contra el gobierno Boc (en la imagen). El acoso contra el gobierno no vendrá sólo de la pinza formada por socialistas y liberales en la sala del Parlamento. A las puertas de la Casa Poporului, se espera que unos 80.000 manifestantes reclamen el fin del gobierno del Partido Democrático Liberal.

En esta ocasión y sin que sirva de precedente, los cinco mayores sindicatos rumanos se han puesto de acuerdo para convocar una gran manifestación contra las medidas de austeridad que ayude a tumbar al gabinete. A las 10 de la mañana se reunirán frente a la sede del gobierno en Piaţa Victoriei y, con permiso de la autoridad o sin él, marcharán hasta las puertas del Parlamento para apoyar a la oposición en su intento de derrocar al gobierno. El plan de los manifestantes es esperar hasta las 17.30 h, momento en que se conozca el resultado de la votación de la moción de censura, bloqueando las puertas de acceso al recinto.

No quiero anticipar qué ocurrirá si fracasa la moción, aunque ocurra lo que ocurra, mañana será un día movidito.

La arquitectura nacional rumana

La arquitectura nacional rumana

Aún a sabiendas de que algún lector va a torcer el gesto, no tengo reparos en afirmar que Bucarest debe ser un destino turístico de primera línea para cualquier arquitecto que se precie. Entre las joyas arquitectónicas de la ciudad, muchas desgraciadamente en estado de abandono, destacan los edificios diseñados según el llamado estilo nacional rumano, una ecléctica mezcla que da como resultado una de las arquitecturas más interesantes de Europa.

Museo del Campesino

Las ideas de la Ilustración despertaron en las élites culturales rumanas del siglo XIX un interés especial por su historia, su cultura y su idioma. En el caso del pueblo rumano, culturalmente desfavorecido por la falta de Estado propio, la recreación de la historia nacional facilitó a estas élites sentar las bases de una construcción nacional que apenas empezaba. El estilo nacional rumano nació así poco después de la independencia de Rumanía, en la década de 1880, como reinterpretación y síntesis de los elementos formales que caracterizan a la arquitectura tradicional rumana especialmente reflejada en edificios válacos del siglo XVIII – especialmente el Palacio de Mogoşoaia construido por el príncipe Constantin Brâncoveanu (ver De paseo por Mogoşoaia del 15/03/2009) - y moldavos de los tiempos del reinado del rey Esteban el Grande (siglo XV).

MUZEE

Elementos bizantinos y post-bizantinos con influencias góticas y barrocas se mezclan con los tradicionalmente rumanos y con soluciones adoptadazas por los alarifes otomanos, especialmente la decoración tallada. Así, se obtienen bellísimos edificios de piedra o ladrillo con columnas de fuste corto, arcos conopiales y capiteles con relieves vegetales y zoomórficos que adornan porches, galerías y torretas, ventadas lobuladas y marcos trabajados con motivos semejantes, barandillas con tracería y medallones cerámicos multicolores bajo las cornisas. El aspecto recio, casi militar, de estas edificaciones se inspira en las culas, torres fortificadas que servían de morada a los boyardos de Valaquia y que en el siglo XIX se consideraban puramente rumanas (aunque las había también en Serbia y Bulgaria).

Ayuntamiento

El arquitecto Ion Mincu fue el principal responsable de la creación del estilo nacional rumano. Tras terminar sus estudios en la Escuela de Bellas Artes de París, recibió el encargo de Iacob Lahovary, un importante miembro del Partido Conservador, de reformar una de sus casas. Con este objetivo, Mincu estudió en detalle la arquitectura vernácula de iglesias y palacios cercanos a Bucarest y en 1886 construyó la Casa Lohavary, que causó una gran impresión entre los círculos intelectuales de Bucarest (a continuación, detalle de la cornisa del porche). Aquél fue el pistoletazo de salida para la construcción de decenas de edificios que crearon un conjunto de extraordinaria belleza y que todavía hoy puede admirarse en Bucarest.

Casa Lahovary detalle porche

Nuevo embate contra el gobierno

Nuevo embate contra el gobierno

El Partido Social Demócrata de Rumanía (PSD) junto a toda la oposición presentaron ayer en el Parlamento una moción de censura contra el Gobierno de Emil Boc. El texto, firmado por 209 parlamentarios, lleva por título “Moción de la mayoría de Rumanía, moción popular” y en él se exponen los motivos que han llevado a socialistas, liberales, conservadores y nacionalistas húngaros a presentar la moción y una serie de medidas para salir de la crisis política, económica y social en la que vive inmerso el país.

De este modo, la oposición pide la revocación del recorte del 25 % de los salarios públicos y de la subida del IVA en 5 puntos, hasta el 24 %. También se proclama la necesidad de renegociar las condiciones de devolución del crédito con el FMI, la Banca Mundial y la Comisión Europea o de evitar el pago de impuestos a las pensiones por debajo de los 1.000 lei (unos 250 €). Mucho más cercanas a un brindis al sol son las propuestas para mejorar la transparencia de las licitaciones públicas o para evitar la corrupción y el clientelismo, especialmente considerando que los gobiernos socialistas y liberales no se han caracterizado precisamente por su honradez. Otro de los objetivos prioritarios de la oposición es la mejora en los procesos de absorción de fondos europeos, que actualmente están anclados en alrededor del 10 % de los fondos disponibles.

El asunto tiene su enjundia pues aunque la oposición no alcanza los 236 votos necesarios para que la moción prospere, algunos miembros del partido del gobierno ya han anunciado que la apoyarán, algo inaudito en la política española. Aprovechando la turbulencia política, el líder socialdemócrata, Victor Ponta, ha llamado a la huelga general el mismo día de la votación de la moción, es decir, el 27 de octubre.

Un hecho curioso fue que cuando el día 16 se anunció la presentación de la moción de censura, antes incluso de conocerse su contenido, se proclamó ya el día 25 de octubre como el más adecuado para votarla. En tiempos del comunismo, cada 25 de octubre, Día de las Fuerzas Armadas de la República Socialista de Rumanía, se celebraba “la liberación del último palmo de territorio rumano bajo la ocupación hitleriana” (en referencia al 25 de octubre de 1944, cuando los ejércitos ruso y rumano expulsaron a las últimas tropas nazis del país), por tanto, la oposición pretendía establecer un chocante paralelismo entre dos situaciones totalmente distantes. Imagino que alguien les avisó de que probablemente se habían pasado tres pueblos así que, finalmente, retrasaron el día de la votación.

Creepy Animation Night 2

Creepy Animation Night 2

Hacía semanas que teníamos las entradas para la Creepy Animation Night 2 y el viernes, ¡por fin!, llegó el día. Desde hace 5 años, anualmente se organiza en Bucarest un festival internacional de dibujos animados que, a decir de los expertos, cada vez tiene más fuerza.

Durante una semana, varios cines de la ciudad programan montones de cortos, anuncios, vídeo clips y largometrajes de animación de los más variopintos países. Además, en cada edición existe un país invitado (este año ha sido Hungría), un festival invitado (Festival Animafest de Zagreb), una escuela de animación invitada (MOME de Budapest) y un artista invitado (Alex Budosky de Nueva York). Paralelamente a las proyecciones, se realizan talleres para niños y adultos, proyecciones retrospectivas, charlas y exposiciones.

Desde el año pasado, una de los eventos especiales de mayor éxito es la Creepy Animation Night, una sesión de noche dedicada a cortos de dibujos animados de terror. Parecía un acontecimiento diseñado especialmente para nosotros así que no podíamos fallar.

Acabada la semanal laboral, el cine Patria acogió a toda la modernería de Bucarest: ropas extravagantes, pelos de colores y rastas, peinados retro, actitudes afectadas, algunos frikies entrados en carnes con camisetas de los Simpson y muchos curiosos, la mayoría extranjeros. La noche estaba organizada en tres proyecciones de una hora interrumpidas por una sesión de 45 minutos de un tal DJ Matze que, junto al artista visual Andrei Fantana, pretendía darnos una lección sobre lo mucho que encajan la ilustración por ordenador con la música electrónica. Pero yo ya estoy viejo para estas lides y a mi me pareció un auténtico coñazo inacabable y, encima, con pretensiones (aunque los modernos bucarestinos aguantaron estoicos, impasible el ademán, pues debían considerarlo una prueba de fuego para su pose).

Los cortos fueron otra cosa. Títulos tan sugerentes como El origen de las criaturas, Sangre de mi sangre, Las gemelas de la calle Poniente o La Noche de las bicicletas vivientes arrancaron los aplausos de un público bastante entregado. La calidad era buena, aunque algunas obras eran demasiado espesas para mi gusto, sin embargo, al ser historias cortas, no había tiempo para el aburrimiento. Fue una gran noche y aunque ya no estamos para trotes tan nocturnos, el año que viene repetiremos con una ingesta previa de café y coca-cola.

Chişinău

Chişinău

Esta semana he estado en la República de Moldavia por motivos laborales así que he tenido la oportunidad de pasar un par de días en su capital, Chişinău. Algún día explicaré el origen de esta estrecha franja de tierra al este de Rumania con nombre de país de Tintín, sin embargo, hoy me centraré en su capital.

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En Chişinău habitan casi 800.000 habitantes que se alojan en edificios de poca altura levantados en medio de un enorme bosque. Desde lejos, la capital de Moldavia parece un lugar que emerge entre los árboles (de hecho, es la capital europea con mayor proporción de espacios verdes), lo que la convierte en un lugar especialmente amable. En centro se articula a ambos lados de la Avenida de Ştefan cel Mare şi Sfînt (es decir, de Esteban el Grande y Santo, rey de la Moldavia medieval entre 1457 y 1504), con una mezcla de edificios viejos y modernos, entre los que destacan los imponentes edificios del gobierno.

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Las calles de Chişinău están repletas de animados peatones, tiendas de todo tipo (algunas muy modernas), puestos ambulantes de libros, baratijas y antigüedades domésticas y árboles, muchos árboles. Pocos edificios están restaurados pero su aspecto confiere a la ciudad un aire tan decadente como elegante.

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Tres cuartas partes de la ciudad fueron destruidas durante la Segunda Guerra Mundial, por lo que quedan pocos edificios antiguos (su famoso Arco del Triunfo, que en realidad es un campanario, o su catedral son dos de los pocos ejemplos que quedan), lejos del centro muchas villas son modernas, abundan los bloques y los edificios de estilo totalitario, sin embargo, quizás por la ausencia de cables y de un cierto orden de corte soviético, la ciudad no inspira lástima sino mucho interés, invita a pasearla.

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En los muchos parques la gente abarrota los bancos, charlando, comiendo o simplemente disfrutando del buen tiempo. Durante mi paseo, a lo lejos, escuché unas voces a través de un altavoz. Un grupo de poetas rumanos y moldavos hacían un homenaje conjunto al fallecido poeta de Bucovina, Grigori Vieru, leyendo en voz alta sus poemas. Ancianos y jóvenes escuchan atentos, algunos muy emocionados.

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Chişinău me ha dejado un buen sabor de boca, quizás nunca será un importante destino turístico europeo pero, vistos los desastres urbanísticos que dejó el comunismo, siempre será un bonito contrapunto y un lugar al que me apetezca volver.

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Decoración urbana

Decoración urbana

Entre 1949 y 1989 debido, en gran medida, a la industrialización y al proceso de cooperativización, la población de Bucarest creció desde menos de un millón de habitantes hasta más de dos millones. Hacia 1977 la mitad de la población de Rumanía, unos 10 millones de personas, vivía en las ciudades. Así, principalmente entre 1965 y 1989, una gran parte de los cascos antiguos de las ciudades fueron demolidos y sustituidos por enormes bloques de hormigón (ver Bloques, de 12/10/2009, y Ceauşima, de 04/08/2010) donde alojar a las masas de trabajadores.

En el afán constructivo del régimen comunista, se atendió más bien poco a detalles que embelleciesen los edificios, primando la velocidad de construcción frente a la belleza de las formas, sin embargo, no todo fueron paredes uniformes y colores apagados, la arquitectura totalitaria también dejó un espacio a los mosaicos que cubrían algunas fachadas, aunque siempre para recordar al ciudadano las bondades del sistema.

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En el Liceul Teoretic Tudor Vladimirescu (Bl Iuliu Maniu, nº 15), muy cerca de la Universidad Politécnica,  se levanta una de tantas escuelas construidas entonces, sin embargo, uno de estos mosaicos embellece la fachada principal. Dos jóvenes, un hombre y una mujer, se elevan hacia el cielo escoltados por la paloma de la paz que lleva en el pico una rama de laurel. A su alrededor, unas órbitas bien trazadas y, sobre ellos, el satélite Sputnik con una tesela roja representando la estrella roja.

 

¡Felicidades, Don Mario!

¡Felicidades, Don Mario!

Llegando de comer he leído la noticia de que Mario Vargas Llosa ha ganado el Premio Nobel de Literatura y me he alegrado mucho.

Me gusta Vargas Llosa como escritor y como persona y recuerdo con emoción cuando, en septiembre de 2007, una amiga común me lo presentó junto a su mujer durante la entrega del Premio a la Tolerancia y él insistió en hacerse una foto con los enanos.

Insisto, ¡muchas felicidades!

Una báscula interbélica

Una báscula interbélica

El pasado domingo hice un nuevo descubrimiento. El parque Cismigiu, donde habíamos ido a pasar la mañana con los enanos, alberga los tres últimos ejemplares de básculas públicas de la ciudad. Una de ellas, la que se cruzó en nuestro camino, se colocó allí hace más de 70 años y a lo largo de su vida ha funcionado con hasta 10 tipos de moneda distintos, incluidos los actuales 50 bani pues todavía revela el peso de quien tenga curiosidad por saberlo. Fue testigo del animado Bucarest interbélico, de las bombas de los aliados y de la Luftwaffe, del exilio del rey Mihai, del ascenso del comunismo y de su caída y recibió igual de impasible la democracia pues las básculas no entienden de política.

Esta báscula es un modelo de la empresa alemana Sielaff, fundada a finales del siglo XIX cerca de Berlín por el ingeniero Max Sielaff, que patentó en Europa las primeras máquinas que funcionaban con monedas (básculas, cajas de música, máquinas expendedoras de chocolatinas, etc.). Hasta tal punto fueron populares estas máquinas que el conocido fotógrafo del período interbélico, Nicolae Ionescu, tomó en los años 20 esta curiosa fotografía en la Piaţa Sf Gheorghe, en el centro de la ciudad, donde además de otra báscula por aquel entonces existía también una tienda que llevaba el nombre de Matilda (clickar para ver en detalle).

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Según la web de la empresa Sielaff, este modelo podría tener unos 100 años de antigüedad, lo que la convertiría en una pieza de museo que, como tantas otras joyas de la ciudad, corre el peligro de degradarse hasta ser irrecuperable.

El misterio del pedestal

El misterio del pedestal

Desde hace días vengo fijándome en la construcción de un enorme pedestal frente al emblemático edificio de la Fundación Rey Carol I, en la Piaţa Revoluţiei.

Hasta el momento de la instauración del régimen comunista tras la Segunda Guerra Mundial (1948), se levantó en ese mismo lugar una estatua ecuestre del rey Carol I (en realidad, Karl Eitel Friedrich Zephyrinus Ludwig de Hohenzollern-Sigmaringen), que gobernó Rumanía entre 1866 y 1914, precisamente en el tumultuoso momento de su formación como estado nacional independiente.

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Carol I siempre ha sido una figura muy apreciada y respetada en Rumanía, debido especialmente a su sabia manera de gobernar el país, por lo que deduzco que el misterioso pedestal podría volver a sostener una copia de aquella impresionante estatua.

 El tiempo lo dirá pero personalmente me gustaría que así fuera.

De huelgas

De huelgas

Mientras en España se inaugura una huelga general de dudoso resultado, en Rumania seguimos sin rumbo. No es que aquí no se realicen huelgas, el problema es que aquí no son capaces de ponerse de acuerdo ni para protestar. 

Desde hace aproximadamente un mes se convocan manifestaciones periódicas en la Piata Victoriei, frente a la sede del Gobierno, para protestar por la precaria situación del país, sin embargo, cada concentración la convoca unilateralmente un sindicato determinado o asociación de trabajadores y cada una es igual de escasa que la anterior (hace unos días, la más numerosa, agrupó a unos 20.000 funcionarios, aunque otro día se reunieron 6.000, otro 2.000, otro varios cientos) y, por tanto, no surten el más mínimo efecto. Ayer mismo unas 8.000 personas protestaron por las bajadas salariales en el sector público convocados por el Bloque Nacional de Sindicatos, otro sindicato más que agrupa a trabajadores del sector público y del privado.

Otro cantar fue lo que ocurrió hace unos días cuando unos 6.000 policías se concentraron en el lugar habitual para increpar a Basescu y Boc por la reducción del 25 % de su salario. Muy honestamente, portaban pancartas donde, entre otras cosas, confesaban que la disminución de sus ingresos aumentaría la corrupción. La manifestación, no autorizada, acabó con escándalo. Basescu y Boc renunciaron a su escolta policial y el ministro de Interior, Vasile Blaga, y varios jefes policiales dimitieron, siguiendo la estela de destituciones de varios ministros de hace ahora unas semanas.

En estas circunstancias, en Rumanía se respira un cierto aire de descomposición y deriva. Los sindicatos anuncian nuevas protestas para la semana próxima (aunque nunca unitarias, cada uno por su lado), la oposición eleva el tono y el ambiente se vuelve cada día más tenso.

 

Sobre motocicletas

Sobre motocicletas

Me parece totalmente obsceno que la policía utilice motos que no llevaba ni Robocop, en un país donde muchos abuelos se ven arrastrados a la mendicidad para sobrevivir tras las draconianas medidas impuestas por el gobierno.

 

Drácula: voivoda y vampiro

Drácula: voivoda y vampiro

El pasado domingo visitamos con los enanos la última exposición temporal del Museo Nacional de Arte de Rumanía titulada Drácula: voivoda y vampiro.

El tema central de la exposición es el voivoda Vlad III Ţepeş, llamado también El Empalador o el Hijo del Diablo, epítetos que han creado a su alrededor una oscura leyenda aunque su crueldad no distase demasiado de la de sus contemporáneos. Vlad fue prţincipe de Valaquia entre 1456 y 1462 (y muy brevemente en 1474, tras años de reclusión en Budapest), tiempo en que gobernó el país con mano de hierro, limitó el poder de los boyardos y se enfrentó a los turcos en sus intentos de expansión hacia el corazón de Europa.

En las salas del museo pueden verse piezas bastante interesantes alrededor de la figura de Vlad Ţepeş como su famoso retrato conservado en el castillo de Ambras en Innsbruck u otro de cuerpo entero, muy posterior, procedente del castillo de Esterházy. También hay láminas con escenas truculentas de empalamientos, algunos objetos litúrgicos, libros, retratos de nobles de la época, un curioso icono donde Vlad comparte escena con Jesucristo, muchas armas y algunos maniquíes ataviados de guerreros medievales (destaca la armadura del rey de Hungría, que aunque parece de un niño, consigue distraer la atención de la escasa estatura con una cojonera acrobática de lo más sobresaliente).

Las dos últimas salas están dedicadas al mito del vampiro pues, al parecer, Bram Stoker se inspiró en Vlad III Ţepeş para escribir su famosa novela Drácula. Una pantalla proyecta continuamente la película Nosferatu y otra mezcla escenas bastante kitch de películas de los 70 sobre el tema. Algunos carteles de películas (uno de ellos diseñado por Andy Warhol), fotogramas, cruces, una cabeza de ajo, un lobo y un búho disecados e incluso un par de Caprichos de Goya completan la colección.

Los enanos disfrutaron mucho la primera parte de la exposición, mirando con atención los cuadros del príncipe, las armas y los dibujos, sin embargo, la parte dedicada al vampiro les dio bastante miedo y en seguida optaron por retirarse. La curiosidad les podía y no dejaban de mirar de lejos las escenas proyectadas en las pantallas, pero las sórdidas imágenes los atemorizaron y quisieron marcharse. Matilda sí se atrevió a entrar en la sala de proyección aunque pronto dio media vuelta.

La muestra, aunque bastante escasa, es muy curiosa y no cerrará sus puertas hasta el 10 de octubre, así que todavía hay tiempo para darse un garbeo.

Un último trimestre musical de aúpa

Un último trimestre musical de aúpa

Musicalmente hablando, los últimos meses del año no serán aptos para corazones sensibles. Me veo incapaz de priorizar a alguno de los artistazos que anuncia el cartelón que esconde parte de la fachada de la Sala Palatului así que, para no perpetrar una injusticia contra las musas de la canción, comentaré los conciertos que se avecinan cronológicamente.

A mediados de octubre aterriza en Bucarest la ya mítica Jennifer Rush. Quizás algún insensato se pregunte quién es esta mujer con dos salchichas Purlom por labios y un solo ojo, fotografiada con racha de Levante, a lo que yo le respondería: ¿Acaso no te emocionaste nunca con el temazo Si tú eres mi hombre…?, ¿no se te erizaron los vellos con aquél sentido …yo soy tu mujer? No sé qué más baladas entonará esta leyenda de la música ligera, sinceramente tengo mucha curiosidad, aunque sólo el directo de Si tú eres mi hombre bien vale el precio de la entrada.

Una curiosidad parecida me asalta con el concierto de finales de noviembre que realizarán a dúo Sabrina y Samantha Fox. Boys, boys, boys será ineludible pero, ¿qué más cantarán? Aunque en este caso siempre tienen el recurso de sacarse un pecho que, a buen seguro, permanecerá tan radiante como en aquél mítico Fin de Año de 1987 gracias a las propiedades imperecederas de la silicona. Nunca escuché ni una sola canción de Samantha Fox, aunque ella bien puede acompañar las tonadas de Sabrina con el ritmo de sus senos sin necesidad de decir ni mu. En este caso basta con repetir Boys, boys, boys e ir haciendo combinaciones de pechos expuestos de ambas artistas. El público lo agradecerá.

La traca final la pondrá pocos días después Demis Roussos, a quien yo daba por muerto hace años y de quien guardaba nostálgicos recuerdos sobre sus túnicas para obesos mórbidos a lo Homer Simpson. La Parca nos lo ha devuelto para entonar el Triki, triki, triki mon amour en el mismo corazón de Rumania. Gracias a algún cassete de mi padre me vuelven a la memoria otras canciones, así que creo que el Sr. Roussos sí podrá alargar el concierto sin tener que mostrar ninguno de sus atributos, a Dios gracias.

Y es que, hasta finales de año, en Bucarest estamos sembrados.