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Bucarestinos

Obras

Obras

Bucarest tiene decenas de calles abiertas, con las tripas al aire. Unas veces son producto de faenas más o menos planificadas, otras son agujeros que se crean de manera natural, empiezan como un bache y acaban en una sima de la que no se ve el final. En cualquier caso, las obras suelen eternizarse inexplicablemente y a veces los boquetes se convierten en auténticos vertederos de basura.

 

En muchas ocasiones, las zonas de trabajo acumulan maquinaria y material durante meses. Perfectamente valladas al principio, van perdiendo su buen aspecto inicial y acaban con las zanjas rellenas de todos los materiales inimaginables. Cuando ha sido necesario disponer pasarelas para el paso de peatones, estas acaban convertidas en trampas mortales, con hierros oxidados acechando para transmitir el tétanos al menor despiste y ratas merodeantes del tamaño de un caballo (sólo hay que visitar Lipscani para comprobarlo).

 

Paseando el otro día por una de tantas calles, me encontré este espectáculo. Una zanja recorría la vía de punta a punta, un obrero, armado sólo con una pala, realizaba un trabajo indescifrable aunque a todas luces inútil, mientras unos niños jugaban en la cabina de la excavadora que contemplaba parada la escena. Sin duda, las obras allí iban a durar mucho, mucho tiempo.

Good

Good

Durante mi fugaz visita a Madrid he tenido tiempo (siempre intento sacarlo de algún sitio) para ir al cine. En esta ocasión, una película de la que no había oído ni hablar: Good

 

Good, basada en una obra escrita por C.P.Taylor, explica el drama de un hombre honesto que poco a poco se va hundiendo en las redes del nazismo, convertido sin quererlo en su mentor profesional. John Halder es un profesor de literatura que, tentado por las altas esferas del poder hitleriano, va ascendiendo en el escalafón social y político, gracias a su defensa en una obra de ficción de la eutanasia compasiva. Halder, que al principio de la película vive una existencia compleja con una madre enferma y una mujer emocionalmente inestable, abandona sus responsabilidades – y, de paso, cualquier atisbo de ética - ante las promesas de promoción del nazismo. Especialmente sangrante es la relación del protagonista con su amigo judío, con quien intercambia razones que a muchos les sonarán familiares (a buen entendedor…)

 

Aunque debería ser emotiva, la película es algo fría y no acaba de arrancar como una producción que podría haber sido de primera división. En cualquier caso, me parece interesante cualquier aproximación a los ciudadanos alemanes que pertenecieron a la zona gris, esa que se benefició del totalitarismo, mirando hacia otro lado cuando convino y gozando de sus ventajas como títeres grotescos mientras los desafectos eran simplemente eliminados. Muchos deberían ver esta película y recordar la frase del escritor irlandés Edmund Burke: Todo lo que se necesita para que el mal triunfe es que los hombres buenos no hagan nada.

 

No hace falta volver a la Alemania nazi, simplemente hay que asomarse a la ventana de casa.

Resultados electorales

Resultados electorales

Dejaré de lado que la participación en Rumania no ha llegado al 28 %. Obviaré que los socialistas (PSD) y los demócrata-cristianos (PD-L) han quedado empatados o que los liberales (PNL) no han cosechado entre los desaciertos del gobierno de coalición. Pero lo que no puedo dejar de comentar es el espectáculo de Elena Basescu, la niñita de papá.

 

Sin ningún tipo de programa y por su cara bonita, ha obtenido un 3,5 % de los votos, por lo tanto, ya tiene su asiento en Bruselas. La jugada le ha salido de muerte. Como no podía ir primera en las listas del PD-L, la elementa se inventa un partido y la pandi de turno va y le da un escaño en Bruselas. ¿Qué tipo de Democracia es esta en la que una niñata medio analfabeta, sólo por que le han salido bien las cirugías estéticas, ha obtenido un escaño en el Parlamento Europeo?

 

Para más INRI, obtenido el jugoso puesto, ha ido directa a la sede central del partido de papi a recoger su nuevo carné del PD-L, con el Sr. Presidente de la nación babeando a sus espaldas y el Primer Ministro, Emil Boc, recibiéndola en las escaleras de entrada al edificio. Vuelves a una casa de la que nunca has salido, le ha dicho el gacho ¡Qué vergüenza de país!

 

Para empeorar las cosas, el fascistoide Vadim Tudor y el payaso Gigi Becali también tienen sus puestos asegurados en Bruselas. Todo un despropósito.

Elecciones europeas

Elecciones europeas

Se acercan las elecciones europeas y Bucarest se ha llenado de carteles electorales más o menos afortunados.

 

Evidentemente, se presentan los partidos de siempre: liberales (PNL), demócrata-cristianos (PD-L), socialistas (PSD), etc., sin embargo, como ocurre en otros países de Europa, parece que es el momento de presentar también a los frikies de la política.

 

Entre los partidos tradicionales, cabe destacar el eslogan empleado por los liberales de Crin Antonescu (por no hablar de la foto de campaña, un grupo de gente situada en diferentes planos, pegados todos con PhotoShop, ¿tanto trabajan que no pueden ni juntarse para la foto?): Bani pentru români. Bani europeni (Dinero para los rumanos. Dinero europeo). No haré más comentarios, el texto lo dice todo, sin embargo, me parece curioso que en Cluj, por ejemplo, el PD-L utilice un eslogan similar (Bani pentru Cluj. Bani europeni). Vamos, que todos tienen puesto el ojo en las arcas de Bruselas.

 

Sin dejar el PD-L, mención aparte merece el Sr. Theodor Stolojan. Tras las elecciones generales de noviembre de 2008, este buen señor fue designado primer ministro por el presidente Traian Basescu pero sólo duró en su cargo cinco días pues dimitió para sorpresa de todos. Ya había hecho algo parecido en 2004 a causa de ciertos problemas salud (nerviosos, según las malas lenguas), aunque parece que los aires de Bruselas y, sobre todo, las jugosas dietas, lo han animado a volver al ruedo político. En el cartel electoral sale en mangas de camisa, con un puñado de tierra en las manos y un campo de fondo preparado para ser sembrado, todo muy bucólico y pastoril.

 

Vamos ahora a por los frikies. En segunda posición, Elena Basescu, la hija del presidente Traian Basescu y candidata por el EBA. Licenciada en Económicas y con un Máster en Políticas (bien, eso dice ella), es una habitual de la noche bucarestina y ha hecho sus pinitos en las pasarelas. Es lícito reconocer que está como el queso (por eso ilustra este post), pero también cabe decir que no tiene programa alguno y sólo hay que consultar su web de campaña para comprobarlo (www.ebasescu.com). Se pasea por Bucarest rodeada de otras modelos, repartiendo folletos del EBA y haciéndose fotos con los más salidos del lugar.

 

En primera posición, sin duda, el PRM (Partidul România Mare) o Partido de la Gran Rumania, un partido de tendencias ultranacionalistas (si, chico, ni aquí nos libramos de eso…) encabezado ahora por Gigi Becali, el Jesús Gil rumano, y por Corneliu Vadim Tudor, un populista xenófobo y ultraderechista, aunque antiguo incondicional de Ceauşescu. Su lema: Una pareja de cristianos y patriotas que expulsarán a los ladrones de Rumania. Ni más ni menos.

 

Por nuestra parte, el pasado domingo María y yo nos acercamos a la Embajada de España para votar. Por suerte, no teníamos que elegir entre ninguno de éstos. Y quien no se consuela es porque no quiere.

Cementerio Bellu

090523_Visita al Cementerio Bellu por ti.

El Cementerio Bellu es, quizás, el más famoso de Bucarest. Debe su nombre al barón que en 1853 cedió los terrenos para su construcción, Barbu Bellu, por entonces Ministro de Justicia y de Cultos Religiosos.

 

Desde 1858, momento en que abrió sus puertas, el cementerio ha albergado a los más famosos escritores, poetas, políticos y actores de Rumania, además de a muchos anónimos ciudadanos. Entre ellos se encuentran el escritor Ion Luca Caragiale, el político C.A. Rosetti, el inventor Aurel Vlaicu o el gran poeta Mihai Eminescu.

 

Hasta el siglo XIX, los bucarestinos pudientes eran enterrados en los jardines que rodeaban las iglesias de la ciudad, mientras que los pobres eran sepultados en cementerios situados en las afueras. A pesar de ello, el terreno ofrecido por el Barón Bellu, entonces fuera de los límites de Bucarest, captó la atención de las grandes familias del momento. El primero en comprar una parcela fue el político C.A. Rosetti para su hija Elena, como así consta en los archivos. A partir de ahí, familias como los Cantacuzino-Rafoveanu (1863), los Scarlat Rosetti (1865), los Vacarescu, los Ghica, los Florescu, los Filitti y otras enterraron allí a sus difuntos, en tumbas y panteones decorados por los artistas más reputados de la época.

 

El pasado sábado fuimos con los enanos a visitarlo y lo que más les gustó fue saltar de tumba en tumba, corriendo por encima de ellas. Poco respetuoso, quizás, pero muy divertido.

Crucea de Piatra

Crucea de Piatra

Leyendo Los depravados príncipes de la Vieja Corte, del que pronto espero hacer una pequeña reseña, he sabido de un famoso burdel de entreguerras llamado La Cruz de Piedra (Crucea de Piatra). De hecho, La Cruz de Piedra era el nombre de un pequeño barrio de burdeles aparentemente lujosos, llevados como si de empresas familiares se tratase, situado entre las calles Vitan y Dristor.

 

Las aspiraciones al lujo pronto quedaron atrás y las casas de lenocinio se transformaron en lugares de poca clase, frecuentados por todo tipo de clientes, desde estudiantes hasta hombres ya maduros, escritores como Ion Barbu, sirvientes, porteadores y crápulas en general. No faltaron personajes ilustres entre sus visitantes e incluso en la época se comentó que el rey Carol II tuvo un romance con una famosa prostituta del lugar llamada Hambre Negra (Foamea Neagra), cuyo nombre revelaba su apariencia delgada, débil y con una cara desnutrida, con los pómulos y el mentón muy  marcados.

 

Muchas de las prostitutas del barrio eran jóvenes – incluso menores de edad - especialmente pobres que habían abandonado su casa para ganar algo de dinero. El lugar estaba protegido por la policía, que incluso tenía un edificio propio llamado Casanova, cuyos beneficios compartía con las prostitutas que ejercían allí. Además, la policía se encargaba de evitar altercados y mediar en las relaciones de prostitutas y clientes con los vecinos.

090515_Crucea_de_Piatra_2 por ti.

Aunque la ley establecía que los prostíbulos debían ser cerrados, no concretaba nada sobre la actividad de la prostitución, por lo que el barrio creció ante la mirada pasiva de las autoridades. A los burdeles se los denominó genéricamente “edificios con habitaciones donde se ejerce la prostitución” e incluso en cada una de las puertas del inmueble cada chica colocaba su tarjeta de visita: “Daniela, recibe de 5 a 7”. Los medios de comunicación del momento afirman que por aquél entonces se cerraron 13 prostíbulos, aunque las mujeres siguieron trabajando en habitaciones particulares.

 

La Cruz de Piedra conoció también algún crimen misterioso, como el que afectó a varias prostitutas rusas que aparecieron muertas en las inmediaciones del lugar y que más tarde fueron acusadas de ser espías del NKVD soviético; al parecer, según concluyó la investigación policial, informaban a Rusia de las confesiones de alcoba de muchos oficiales rumanos que las frecuentaban.

Rumba rumana

Un único nombre: Pepe. Su canción: Cine, cine.

 

Freakismo en estado puro.

 

Su vídeo es impagable. Motero-rumbero rodeado de llamas, enfundado hasta las cejas con cuero, se pregunta dolorido: ¿Quién te quiere más que yo?

 

¿Puede afirmarse que la rumba catalana tiene fieles seguidores entre la gañanería rumana? Juzgad por vosotros mismos.

 

Como decimos aquí: Ce tare!

 

Fanta Shokata

Fanta Shokata

¡Soy adicto a la Fanta Shokata!

 

Lo reconozco. La probé hace algunos años, en uno de nuestros viajes de verano a Rumania y me gustó tanto que incluso me llevé tres botellas de dos litros a España, para ir bebiéndolas en ocasiones señaladas.

 

La Fanta Shokata es una de las 70 variedades mundiales de Fanta. En Rumania, pero también en otros países balcánicos, se vende esta modalidad de refresco, basado en una bebida tradicional llamada socată, hecha por fermentación de flores de saúco en limonada.

090509_Sambicus nigra por ti.

La socată  casera se prepara mezclando en un gran recipiente  unos 170g de flores secas de saúco, el jugo de 3 limones y su piel, 2,5 kilos de azúcar y 10 litros de agua. La mezcla debe fermentar durante 4 ó 5 días a temperatura ambiente, normalmente en un lugar fresco y seco como un sótano.

 

Primer semáforo eléctrico de Bucarest

Primer semáforo eléctrico de Bucarest

Esta instantánea fue tomada en 1929 por el fotógrafo Nicolae Ionescu en la confluencia de Calea Victoriei con Regina Elisabeta y representa uno de los adelantos de la época: el primer semáforo eléctrico de la ciudad.

 

Es curioso, sin embargo, que se mantenga la figura del policía, lo que me hace pensar que las autoridades no se fiaban mucho del invento.

Bucarest en la Segunda Guerra Mundial

Bucarest en la Segunda Guerra Mundial

Esta vez, dos fotos históricas, comentadas por mi amigo Luis, auténtica enciclopedia se sabiduría militar. Por un lado, soldados alemanes fotografiándose frente al Círculo Militar de Calea Victoriei. Por el uniforme, Luis data la fotografía en 1942, aunque admite que el cuello de los uniformes podría situarla también en 1941. Me informa que en 1943, los alemanes cambiaron la gorra cuartelera (ganó una visera) y simplificaron el uniforme (los pliegues de los bolsillos) y en algunas unidades se cambiaron las botas de caña por botas atadas y polainas.


Los soldados de la fotografía no llevan insignias ni condecoraciones. El de la derecha, que fuma un cigarrillo, es un Gefreiter (un cabo).  Los otros parecen soldados rasos, posiblemente de infantería. Visten uniforme de faena (no llevan ninguna insignia) y parece que son los chóferes de los tres coches aparcados detrás. Los soldados alemanes llevaban muchísimas insignias cosidas o prendidas en el uniforme. Éstos, no. No están de paseo (o son unos afortunados chóferes de retaguardia). Posan delante de un Mercedes Benz 170 V, un modelo bastante frecuente entonces. El coche de detrás a la derecha parece otro Mercedes Benz, más grande.
 

Respecto a la siguiente fotografía, fue tomada el 30 de agosto de 1944, durante la entrada de las tropas soviéticas en Bucarest. Según Luis, el vehículo podría ser fruto de los acuerdos de Préstamo y Arriendo con la Unión Soviética. De este modo, la tanqueta sería un Universal Carrier Mk II*, también conocido como Bren Carrier, de fabricación inglesa, o un T16 (la versión fabricada en Canadá). Luis se inclina por la versión canadiense, por ser el modelo más exportado. Los rusos lo utilizaban en las compañías de reconocimiento, junto con los automóviles blindados (BA-64).  

30 Ag 1944 Soviéticos en Bucarest por ti.

 

Vistas desde la Torre Galata

Constantinopla-Estambul

Constantinopla-Estambul

Hemos visitado dos ciudades: Constantinopla y Estambul. Podréis decir que son la misma, pero no.

 

La oculta tras la grafía musulmana, la bizantina, se levanta en los lugares más evidentes, aunque también en los más recónditos. Son piedras, al fin y al cabo, pero ¡qué piedras! Santa Sofía - ¡tanta belleza! -, San Sergio y San Baco, la cisterna-basílica, San Salvador de Cora o de las murallas de Teodosio, a las que he trepado por una de sus torres para contemplar la ciudad desde lo alto, esa ciudad que se ondula hacia el Mármara y que no puede disimular su grandeza. Y entonces surge la otra, la musulmana, la que trajo la Mezquita Azul, Topkapi, el Bazar de las Especias o la imponente Süleymaniye, la que derribó las murallas romanas y que se sólo se detuvo a las puertas de Viena. Después, una lenta y grandiosa decadencia hasta el padre de los turcos, Atatürk, elegante, omnipresente.

 

Una flor no hace primavera, a pesar de lo cual, Estambul me habla del éxito de un sistema que ha funcionado en un país islámico, es decir, ¡que todavía es posible! Mi rotundo no a la integración de Turquía en la UE se tambalea. No puedo decir que ahora defienda el , pues hay mucho más que considerar, sin embargo, ahora entiendo bien que una apuesta de este calibre sería un interesante espaldarazo a una política de tolerancia en el mundo islámico. ¿Debe Europa asumir un socio básicamente asiático para enviar este mensaje a ese mundo? Esa es la gran pregunta.

 

Pero Estambul es más que todo eso, es olor y sabor, de los pequeños rincones, del laberinto que la conforma, es un café con poso, una plaza recoleta, unos abuelos sentados al sol, el sonido familiar de la música mística sufí, es un mercado de pescado recién salido del Mármara, la amabilidad de los desconocidos, la llamada del almuecín, los cajones de especias, unos hipnóticos derviches danzantes, un té humeante…

 

Estambul es todo eso y debe ser más, todo lo que me ha quedado por conocer.

 

Más Konada

Más Konada

En la zona de descarga de mercancías de la Piaţa Cotroceni

Cutremur!

Cutremur!

Tenía que ocurrir…

 

Hoy, a las 20.20 h, hemos sentido el primer terremoto de nuestra vida. Han temblado las paredes, los muebles, la pantalla del ordenador, el agua en los vasos, todo. Ha durado unos tres segundos, muy poco excepto si lo vives en persona y te da tiempo a darte cuenta de lo que pasa.

 

Aunque, en el fondo, no ha sido nada, ¡uf!

 

Busto de Mustafá Kemal Atatürk

Busto de Mustafá Kemal Atatürk

Frente al Teatro Odeon y al Hotel Majestic de Bucarest se levanta un busto en recuerdo a Mustafa Kemal Atatürk, curioso homenaje teniendo en cuenta las difíciles relaciones que han tenido Rumania y la Sublime Puerta durante siglos. A pesar de todo, entiendo el gesto pues Atatürk es, sin lugar a dudas, uno de los personajes más influyentes de esta parte del continente y, especialmente, de los movimientos democráticos y secularizadores del mundo islámico.

 

Gazi Mustafa Kemal Paşa nació en 1881 y su carrera pública empezó como oficial del ejército turco y destacado estadista en la Batalla de Gallípoli de la Primera Guerra Mundial. A pesar de sus esfuerzos, los males endémicos del decadente Imperio Otomano lo arrastraron a la derrota, viéndose inmediatamente amenazado por las amenazas aliadas de desmembración. En estas circunstancias, Mustafa Kemal lideró el Movimiento Nacional Turco y dirigió hábilmente la Guerra de Independencia Turca (Kurtuluş Savaşı) que culminó con el establecimiento de la República de Turquía.

 

Como presidente de la República, Mustafa Kemal introdujo reformas de gran alcance que dejaron atrás el anquilosado sistema imperial y permitieron establecer un estado laico, moderno y democrático que dejó de ser una amenaza para los países balcánicos (de ahí el reconocimiento que supone este busto en un lugar tan destacado). Posiblemente no existiría siquiera el debate de la integración de Turquía en la UE sin la extraordinaria intervención de Mustafa Kemal. A pesar de ello, contrariamente a que ocurrió en tantos países europeos (como España), el Ejército turco sigue siendo el garante de la herencia democrática y secular del sistema kemalista, cosa que lastra su política y sus posibilidades de ingreso en la Unión.

 

Atatürk significa Padre de los Turcos y fue el sobrenombre que la Gran Asamblea Nacional Turca dio a Mustafa Kemal en noviembre de 1934, como reconocimiento a su ingente labor.

El antiguo Teatro Nacional de Bucarest

El antiguo Teatro Nacional de Bucarest

Desde septiembre de 2006, el Hotel Novotel de Calea Victoriei tiene abiertas sus puertas al público, ocupando el lugar del que fuera el Teatro Nacional de Bucarest, recuerdo reflejado en la originalidad de su fachada.

 

El Gran Teatro de Bucarest fue inaugurado el 31 de diciembre de 1852 con la opereta Zoe sau Amantul împrumutat (Zoe o el amante prestado) y no adquirió la categoría de Teatro Nacional hasta que fue declarado como tal por el gobierno Mihail Kogălniceanu en 1864. Fue construido en un estilo barroco, tenía más de 300 localidades en platea, tres pisos con palcos y una galería desde la que los estudiantes podían asistir gratuitamente a las representaciones, además de un vestíbulo espectacular con unas impresionantes escaleras de mármol de Carrara.

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El teatro fue sin duda un centro de referencia cultural de la ciudad y contribuyó significativamente a la fama de París del Este que tenía Bucarest, sin embargo, su destino fue trágico pues quedó casi totalmente destruido durante los bombardeos de la Luftwaffe del 24 de agosto de 1944.

 

A pesar de la posición que ocupaba en Bucarest, durante los siguientes 60 años el lugar languideció, llegando incluso a verse sustituido por la decadente cafetería Anda, con su terraza ocupada principalmente por taxistas. En 2002, el Grupo Accor compró el terreno y, con muy buen gusto, recuperó la fachada del antiguo Teatro Nacional, incorporándola al edificio de cristal que constituye el actual Novotel.

Cuéntame

 Ceaucescu tradicional 2 por ti.

En Vama he conocido a Constantin. Es un señor ya mayor, con una tripa tan enorme como la sonrisa que no se le abandona en ningún momento. Está medio sordo pues, durante los años de la dictadura comunista, escuchó las noticias de Radio Europa Libre con la oreja pegada al aparato por miedo de subir demasiado el volumen.

Hoy su hijo lo recuerda así con nostalgia, pegado a la radio, mientras nos explica que durante las visitas de Ceauşescu a Bucovina, los responsables de la fábrica de madera donde trabajaba obligaban a los trabajadores a vestirse con sus trajes tradicionales y los formaban en el patio de madrugada en espera del dictador. Allí se helaban de frío en invierno y se tostaban bajo el sol en verano, hasta que Ceauşescu simplemente pasaba de largo o se paraba a dar algunas palmaditas en la espalda. "Al menos, todos teníamos trabajo", dice.

En Maramureş, Ludovic me contaba que durante la dictadura su padre subió al monte a matar un cordero. Lo hizo en secreto pues no estaba permitido, pero un policía lo descubrió y amenazó con denunciarle al Comité Local del Partido por actividades anticomunistas. Su padre le ofreció una parte del cordero y el hambre hizo el resto. Oficialmente, nunca se supo de esta historia.

De Konada

De Konada

En la calle Sf. Elefterie, en un buzón

Mariscal Antonescu

 

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En un container cerca de la Academia Militar de Bucarest fotografié ayer esta pintada: Antonescu, héroe nacional. ¿Quién fue Antonescu?

 

Debido a los difíciles equilibrios entre nazis y soviéticos, Rumania sufrió dramáticas cesiones territoriales en verano de 1940 que sellaron el fin del régimen monárquico del rey Carol II (Rumania perdió 99.738 km² de su superficie y 6.821.000 habitantes, casi un tercio del territorio y de la población del país). Poco después, Carol II nombró a Antonescu para formar gobierno pero presionado por él, acabó abdicando en su hijo Mihai I.

 

El general Ion Antonescu se proclamó entonces Conducător y redujo drásticamente los poderes del nuevo rey. Aunque intentó formar un gobierno con el Partido Nacional Campsino y con el Partido Nacional Liberal, fue rechazado por éstos y acabó estableciendo un Estado nacional-legionario entre sus colaboradores y los fascistas de Horia Sima. Se instauró entonces un régimen dictatorial en el que los legionarios de Sima intentaron conquistar mayores cuotas de poder mediante acciones violentas, incluyendo el asesinato de prominentes políticos como Nicolae Iorga o Ghorghe Argeşanu.

 

090416_Ion_antonescu

 

Desbordado por los acontecimientos, Antonescu pidió ayuda a Hitler para acabar con los legionarios y éstos respondieron con una abierta rebelión entre el 21 y el 23 de enero de 1941. Con la ayuda de los alemanes, Antonescu aplastó la rebelión y formó un gobierno que cayó totalmente en los brazos de Hitler, amenazado además como estaba por la cercana Unión Soviética. En estas circunstancias, Antonescu vio una oportunidad perfecta para recuperar territorios perdidos, especialmente Besarabia (la actual República de Moldavia), así que se añadió al Pacto Tripartito y participó junto a alemanes, italianos y húngaros en la invasión de Ucrania y el sur de Rusia, hasta que fue rechazado en Stalingrado.

 

Viendo que la suerte del Eje cambiaba junto al Volga, el rey Mihai empezó a conspirar contra él junto a los principales líderes campesinos y liberales y en agosto de 1944 se produjo un golpe de Estado que acabó con la detención de Antonescu y su entrega a los soviéticos. En junio de 1946, moría fusilado frente a un pelotón, no sin antes gritar: “La historia me juzgará”

 

No debe olvidarse que el régimen de Antonescu fue culpable de la matanza de cientos de miles de judíos y de miles de gitanos aunque, por lo que se ve en la fotografía, todavía hay algunos que lo recuerdan con nostalgia, quizás suspirando por una nueva Gran Rumania. En cualquier caso, la difícil situación de Rumania durante la Segunda Guerra Mundial convierten a Antonescu en un personaje sumamente interesante.

Târgul de Florii

Târgul de Florii

La fiesta de Florii es la que da el pistoletazo de salida a las celebraciones de la Semana Santa Ortodoxa, aunque sus raíces, como siempre ocurre en las fiestas de Rumania, se hunden en la historia precristiana pues tiene su más remoto origen en los rituales paganos llamados Floralia, dedicados a la diosa de las flores, Flora.

 

Este festival romano se fecha hacia el 238 a .C. y solía tener lugar hacia el primero de Mayo. Durante cinco días se llevaban flores en la cabeza, se celebraban rituales para la fertilidad, se jugaban juegos y se liberaban animales domésticos. Era una celebración típica de primavera que adoptó y adaptó después el cristianismo.

 

Este día celebran su onomástica las llamadas Florica, Viorica, Liliana, Dalia (es decir, aquellas mujeres que tienen nombre de flor). Los creyentes van a la iglesia con ramas de sauce para que, una vez bendecidas, alejen la enfermedad de sus casas. Otra tradición dice que las chicas más jóvenes que duerman esa noche con flores de albahaca bajo sus almohadas, soñarán con el chico que las desposará ese año.

 

El domingo fuimos con el Avi y Marga a ver las celebraciones que tenían lugar en la Catedral Ortodoxa del Patriarcado de Bucarest. Estaba a rebosar de gente, todos con sus ramas de sauce preparadas. Los enanos no pararon de perseguirse y reír, así que nos marchamos en seguida pues sus carcajadas se oían desde todas partes - interior de la catedral incluida - y no iban a tono con el recogimiento del momento.

 

Después, comilona en el City Grill de Lipscani con César y Simona. De nuevo, un ejemplo de los enanos de lo que significa portarse bien en un restaurante y comer como limas. ¡Además, lo pasamos en grande!