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Bucarestinos

Bucuresti

Ingenio gerontológico

Ingenio gerontológico

Veía el otro día por la televisión que la pensión más baja de Rumania asciende a la impresionante suma de 3 lei, es decir, unos 75 céntimos de euro. Tan lamentable marca correspondía a la señora Ioana Rosca de Rozavlea (Maramures), aunque indica perfectamente el nivel de renta de algunos abuelos rumanos y, sobre todo, el maltrato al que los somete el Estado.

 

En estas circunstancias, es de imaginar que muchos jubilados se ven incapaces de comprarse el calzado más adecuado para cada temporada, sobre todo ahora que unos zapatos con suela de piel implican un elevado riesgo de resbalón mortal a cada paso.

 

Como las privaciones aumentan el ingenio, ya he visto a muchos venerables ancianos colocarse unos esparadrapos en las suelas para evitar los traspiés y parece que la idea  funciona pues los veo caminar con mayor soltura que otros mucho más jóvenes y aparentemente mejor calzados.

Bucarest: The Melting City

Bucarest: The Melting City

Por fin han comenzado a subir las temperaturas en Bucarest y las montañas de nieve van en franca retirada, sin embargo, lo que aparentemente es una buena noticia, ha convertido la ciudad en un lugar impracticable.

 

Los desagües siguen bajo el hielo por lo que la nieve, al deshacerse, no tiene por donde escurrirse y forma grandes lagos sucios por todas partes. Los inconvenientes son principalmente dos: en primer lugar, al caminar sueles calcular mal su profundidad y meter el pie hasta el colodrillo, especialmente cuando vas maqueado para alguna reunión importante, y mientras maldices en arameo, aparece el segundo inconveniente, un coche se arrima demasiado a la acera a una velocidad excesiva y te ducha de barro ya hasta la coronilla, para no dejar sobre tu ropa ni un espacio libre de agua y porquería.

 

Si la mala suerte te acompaña, es posible que algún carámbano de los que cuelgan de las cornisas de todos los edificios de Bucarest se desprenda en ese preciso instante y te rompa la crisma. No tengo estadísticas de muertos en la ciudad por esta causa, pero estoy convencido que debe haber un verdadero holocausto anual de sufridos ciudadanos debido a la lluvia de hielo punzante que se acaba de iniciar.

 

Para empeorar las cosas – si cabe – la inmundicia vuelve a aflorar entre la nieve, así que pronto volveremos a gozar en plenitud de las vistas que ofrece la deficiente recogida de basura y el inexistente servicio de limpieza de calles de Bucarest.

 

En estas circunstancias, es normal que los centros comerciales estén abarrotados de gente que desea pasear tranquila y sin miedo a morir o simplemente a ensuciarse.

 

La cosa se ha puesto fea y parece que todavía durará unos días más. Paciencia.

 

 

Hace algunas noches, en el centro de Bucarest

La que ha caído

Cuando parecía que la nieve iba en retroceso, sobran las palabras...

En casa...

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Nuestra calle...

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Llegando a la oficina...

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Yendo a comer...

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Peligro

Peligro

Museo de la Aviación

Museo de la Aviación

Probablemente uno de los museos más desconocidos e interesantes de Bucarest sea el Museo de la Aviación, situado en el número 2 de una calle con nombre tan evocador como Fábrica de Glucosa.

 

El museo tiene una parte al aire libre y dos hangares que demuestran lo muy orgullosa que está Rumania de los pioneros del aire que ha aportado a la historia de la Humanidad. Aurel Vlaicu, Smaranda Brăescu o Henri Coandă, entre muchos otros, están representados allí, junto a fotografías, dibujos, explicaciones – desgraciadamente sólo en rumano - pinturas, dioramas y aparatos voladores de todo tipo.

 

Mención especial merece el museo al aire libre, donde descansan decenas – no demasiadas – de aviones civiles y militares así como helicópteros, desde un MIG-15 de principios de los 50 hasta el MIG-29 de finales de la Unión Soviética, calcado al F-14 norteamericano que popularizó la película Top Gun. El visitante puede pasear entre ellos libremente, tomar fotografías o entrever la cabina del piloto, aunque las inclemencias del tiempo están pasando factura a alguna de las máquinas que se exponen.

 

Muy al fondo del gran jardín, como intentando pasar desapercibido, se haya la pieza más interesante - desde un punto de vista histórico - de la exposición: se trata del helicóptero que trasladó a Ceauşescu desde la sede del Comité Central del Partido Comunista Rumano en Bucarest hasta Snagov cuando estalló la Revolución en la capital. No hay ningún cartel que lo indique, aunque un amable guardia, que nos acompañó durante el paseo, nos lo enseñó muy orgulloso. Es una pena que se haya abandonado de este modo a una parte de la Historia rumana pues bien merecería una restauración y un lugar protegido en el hangar principal junto a algún vídeo explicativo del dramático momento que se vivió a finales de diciembre de 1989 en Rumania.

100111_Huida Ceausescu en helicóptero

 

Sea como fuere, este museo bien vale una visita y así lo demostraron los enanos, que disfrutaron un montón subiendo a las cabinas de los aparatos de guerra y paseando por la exposición (aunque a Matida le diesen algo de miedo los maniquíes vestidos de piloto). Lástima la cantidad de perros sueltos que vagan por la exposición al aire libre y que los guardias tuvieron que ahuyentar armados con palos. César y yo hemos prometido una nueva visita pues quedó mucho en el tintero.

Siesta de riesgo

Siesta de riesgo

Así dormía hace unas semanas este buen hombre, como un bendito, en una de las avenidas con más tráfico de Bucarest.

"Parcs i jardins"

"Parcs i jardins"

Fundició Ductil Benito es una empresa ubicada en Manlleu que en el año 1992 inició sus actividades en áreas tan diversas como el de las aguas residuales, los prefabricados de hormigón o los equipamientos urbanos. Ya en el año 2001, entró en el sector de juegos infantiles para parques y en el alumbrado público, entre otros.

 

Alguien de esta empresa merece un reconocimiento pues no sólo consiguió llenar los parques de Bucarest con sus columpios sino que, lo que es todavía más curioso, supo vender tapas en catalán para arquetas de servicios (tipo alumbrado público o alcantarillado) al consistorio de la ciudad.

 

Valga este ejemplo situado cerca de la puerta de mi oficina.

¡Frío, frío!

¡Frío, frío!

En Rumania existen 83.800 bloques de viviendas con 3,1 millones de pisos. La mayoría de estos edificios no tienen aislamiento térmico por lo que el 57 % de la energía que se emplea para calentarlos se pierde. Así las cosas, en invierno sus habitantes se congelan y en verano de achicharran.

 

Desde el año 2002 existe un programa para la rehabilitación térmica de estos edificios, sin embargo, las trabas burocráticas y una ley mal hecha hizo que durante años sólo pudiesen beneficiarse del programa una media de entre 25 y 30 bloques anuales. Viendo la desastrosa gestión del programa, el año pasado se publicó una ordenanza de urgencia (¡sólo 6 años después!) que ha conseguido reducir el período de implementación de los proyectos, ha establecido ayudas estatales para familias con dificultades económicas y para asociaciones de vecinos con pocos recursos financieros y ha asegurado unos estándares superiores de calidad de las obras realizadas.

 

Hoy Bucarest y muchas otras ciudades se han cubierto de andamios que cubren los bloques en pleno proceso de rehabilitación. La imagen es chocante pues primero los envuelven con centenares de paneles de poliestireno extruido de 7 cm de grosor (el Porexpán de toda la vida), después remozan la fachada y la pintan con colores pastel (crema y melocotón principalmente) que contrastan con el gris tóxico circundante.

 

Sea como fuere, celebro que el programa por fin de sus pasos más efectivos pues permitirá a muchos rumanos pasar un inverno más cálido, ahorrar energía y dar un alivio a sus maltrechos bolsillos.

A vueltas con Lenin

A vueltas con Lenin

Como ya comenté en algún post anterior, la estatua de Lenin que durante años se erigía frente a la Casa Scânteii yace hoy tirada tras el muro del Palacio de Mogoşoaia. Junto a ella, también abandonada, está la estatua de Petru Groza, Primer ministro del primer gobierno comunista tras la Segunda Guerra Mundial.

 

Un artista visual (así se autodefine) llamado Mihai Zgondoiu tuvo hace unos meses la ocurrencia de pintar la cara de Lenin y las manos de Groza con un estridente color rosa para señalar, mediante el contraste de colores, las divergencias entre el comunismo y la democracia. La obra de Zgondoiu fue efímera pues esa misma noche alguien devolvió el color oscuro a la cara y las manos de las estatuas.

 

Independiente del choque visual que supone ese rosa chicle en ambas estatuas, sinceramente, ¿no sería mejor devolverlas a un parque – tipo los que se han construido en Alemania o Hungría - como recuerdo de una época? Se esté a favor o en contra del comunismo, ambos monumentos representan un pasado que existió y que debe preservarse como parte de la Historia de Rumania. Este tipo de ocurrencias estéticas pueden ser muy impactantes e incluso irónicas, sin embargo, no aportan nada un país que debe enfrentarse a su pasado con mayor serenidad.

Aparcacoches

Aparcacoches

En Bucarest, como en Madrid, está muy extendida la costumbre de algunos personajes normalmente lúgubres de controlar los sitios libres de aparcamiento. Cuando acercas tu coche con la intención de estacionar, guían tu maniobra con una amabilidad algo impostada esperando una propina por sus inestimables servicios. Aquí, a diferencia de Madrid, puedes enviarlos a tomar viento fresco y no sueles tener problemas, por lo que darles dinero es cuestión del humor que tengas.

 

Hoy he salido en coche de la oficina a hacer un recado urgente y mientras giraba el volante para aparcar, de la nada ha surgido un chaval gitano harapiento y con una gorra de lana calada hasta las cejas. Muy amablemente me ha indicado cómo aparcar con aspavientos y gritos de “Hai, hai!” (¡Adelante, adelante!) y me ha saludado con una sonrisa desdentada mientras salía corriendo al banco.

 

Cuando he regresado, feliz por el éxito de mi pequeña misión, le he dado 2 lei (unos 0,5 €) y cuál ha sido mi sorpresa cuando me ha cogido la mano y con una reverencia dieciochesca me la ha besado, ha dado vivas a la madre que me parió, a mis hijos y a toda mi parentela. Mientras me alejaba abochornado y me metía en el coche, el mozo se ha puesto a besar la puerta del coche, la ventana, a acariciar la puerta. Cuando he arrancado, jugándose el tipo ha saltado en medio de la avenida, ha detenido el tráfico y me ha dado vía libre.

 

Dicen por aquí que da suerte tocar a un gitano, ya veremos…

Bucarest. Años 60

Ministerio de Transporte por ti.

Plaza de Gara de Nord, con el Ministerio de Transporte al fondo

Casa Scanteii por ti.

Casa Scînteii, con la imponente estatua de Lenin frente a su fachada

 

Centro de exposiciones por ti.

Cuarto pabellón de muestras. Exposición nacional de economía

Baneasa por ti.

 

Aeropuerto internacional de Baneasa

Bloques

Bloques

Inicialmente fueron una buena idea. Viviendas modernas con ascensor, agua corriente y calefacción centralizada durante todo el año y para todo el mundo. No hay duda que parte del sueño comunista se materializó con su construcción. Torres prefabricadas de cemento se alzaron a las afueras y en el centro de Bucarest y el proletariado ocupó flamantes apartamentos que nunca ante pudo ni soñar.

 

Pero los años han pasado y los bloques siguen ahí, aunque ahora ya no son aquellas estructuras de ensueño. Ahora son una plaga gris que asola la ciudad, estropea su paisaje y esconde las joyas arquitectónicas que aún resisten a una descabellada política urbanística.

091012_Bloques 2 por ti.

Os adjunto algunas fotografías que ilustran el urbanismo marxista de los años 60 en Bucarest. En dos de ellas se ve la plaza que se abre a espaldas del antiguo Palacio Real, con la Sala Palatului a la izquierda. En la otra, una imagen de bloques recién construidos situados en la calle 1 Mai.

 

Trăiască 23 August” (¡Viva el 23 de agosto!) hace referencia a la entrada del Ejército Rojo en Bucarest el 23 de agosto de 1944, Día de la Liberación en la época comunista; la postal es un recuerdo sindical que felicita a los trabajadores por su labor y les desea futuros éxitos.

 

Valgan estas fotografías para recordar que, en su momento, los bloques que hoy afean Bucarest tuvieron buenos momentos y que, con un poco de esfuerzo, mantenimiento y una capa de pintura blanca podrían recuperar.

 

091012_Bloques 3 por ti.

 

Wellness Club

Wellness Club

Lejos de las chicas travestizadas de tanto botox y los mafiosillos pegados a un móvil hasta en la cinta de correr típicos de los gimnasios bucarestinos, el Wellness Club de Plaza Romania parece un gimnasio normal, de esos al que la gente va simplemente a hacer deporte. Bien, sí, hay cachas que se miran constantemente al espejo para comprobar si la última abdominal les llevó definitivamente a la perfección hercúlea, sin embargo, el resto del personal es simplemente corriente, unos con más mollas que otros, pero normales, al fin y al cabo.

 

La búsqueda de gimnasio terminó al semana pasada y después de un año de sedentarismo irredento, ayer me subí de nuevo a la bici de spinning y no morí en el intento. Los últimos cinco minutos se me hicieron eternos, es verdad, pero conseguir aguantar dignamente una clase dura de 50 minutos. Mañana será algo más fácil.

 

De nuevo, movimiento.

Sarcófagos

Sarcófagos

En la esquina de Calea Victoriei con el Boulevard Dacia, en los jardines del palacio de  la Academia Rumana, pueden verse estos tres sarcófagos romanos, procedentes de las excavaciones arqueológicas de la zona de Dobrogea y datados entre los siglos II y III, que pertenecieron a la colección privada del Primer Ministro Mihail Kogălniceanu (6 de septiembre de 1817 – 1 de julio de 1891).

 

Excepto el del centro, son sepulcros bastante sencillos, de estilo asiático, esculpidos en piedra caliza, con una espacio reservado para una inscripción actualmente ilegible y con la tapa en forma de techumbre a la manera de los templos de la época. El sarcófago central, el más grande, tiene una evidente inspiración arquitectónica y en su tapa destacan el relieve de una calavera y en sus esquinas las akroterias decoradas con leones acompañados de ornamentos florales. Posiblemente se trate de un trabajo hecho en alguno de los famosos talleres de Asia Menor, quizás en Dokimeion (Frigia). La decoración con leones era propia de los sarcófagos provenientes de los talleres de la ciudad de Roma por lo que es posible que quien hizo el encargo, perteneciente a la nobleza local, proviniese de la capital del Imperio o tuviese una estrecha relación con ella.

 

Los sarcófagos fueron un medio de inhumación común en el Imperio romano a partir del siglo II. Anteriormente, en la Época Republicana y a principios del Imperio, los enterramientos en sarcófagos no eran comunes entre los ciudadanos romanos, que practicaban la incineración y colocaban las cenizas y los huesos en urnas u osarios.

 

Bucarest: Dog City

Bucarest: Dog City

En el año 2001, el actual presidente de Rumania, entonces alcalde de Bucarest, Traian Basescu, diseñó una campaña para la eliminación física de los miles de perros que vagabundeaban por la ciudad. Su elevado número, el hambre que padecían y su actitud violenta los había convertido en un problema sanitario y de seguridad de primer orden. Pero, ¡ah!, llegó Brigitte Bardot y detuvo una campaña que hubiese solucionado una plaga que hoy está totalmente fuera de control. La exactriz no se llevó ni un chucho a su casa, simplemente, llegó, vio y venció, aunque dejó a los bucarestinos con el problema.

 

Bucarest tiene 30.000 perros callejeros que muerden a unas 100 personas diariamente (datos hospitalarios, pues probablemente los ataques son más). El fenómeno estuvo más o menos bajo control hasta 2008 pues legalmente se podía sacrificar a todos aquellos que no tuviesen dueño declarado (y así se hacía, aunque con cierto disimulo), sin embargo, ese mismo año se publicó una ley que sólo permite eliminar a aquellos que estén enfermos terminales, así que la población perruna se ha desbordado.

 

La política de esterilización y adopción de la Administración para la Supervisión de los Animales no ha servido absolutamente de nada pues nadie quiere adoptar un chucho y acaban dejándolos libres tras mantenerlos encerrados un tiempo en las perreras municipales.

 

Nos contaba una amiga hace poco que, mientras fuma un cigarrillo en el balcón de su casa, suele ver cómo muchos vecinos que llegan en coche del trabajo deben esperar dentro del vehículo hasta 20 minutos a que se despeje el panorama, pues jaurías enteras esperan a que salgan para atacarlos. Muchas mañanas, no se atreve a salir de su casa pues los perros esperan en la entrada del edificio.

 

Con el inverno, los ataques aumentan pues los perros pasan más hambre. Veremos qué ocurre.

Facultad de Derecho

Facultad de Derecho

La Facultad de Derecho de la Universidad de Bucarest últimamente se encuentra en mi camino diario a casa, aunque como suelo pasar en coche, hasta hace poco no he tenido ocasión de echarle la foto que debía coronar este post.

 

El edificio se encuentra en la Cetatea universitară, un proyecto iniciado por el rey Carol II. En un enorme espacio verde, el arquitecto Petre Antonescu – diseñador de monumentos tan emblemáticos para la ciudad como el Palacio Creţulescu o el Arco del Triunfo - construyó entre 1933 y 1935 este elegante edificio. De estilo neoclásico severo y concebido en ángulos rectos, tiene un impresionante cuerpo central precedido de una larga escalera que termina en una fachada con altas pilastras. Entre ellas, lo más curioso para mi, las estatuas esculpidas por Ion Jalea y Costin Georgescu de los más grandes juristas de la Antigüedad:

 

- Licurgo: de existencia incierta, este legislador espartano diseñó la reforma militarista de la sociedad espartana y estableció la severa normativa que gobernó la ciudad durante siglos.

-  Solon: poeta y legislador ateniense, estableció en la ciudad ática el Sistema Timocrático según el cual los ciudadanos se dividían en cuatro clases según  sus rentas, lo que les otorgaba unos derechos y unos deberes determinados. La Timocracia fue el final del sistema de castas en Atenas.

-  Cicerón (¡no podía faltar!): jurista, escritor, político y orador romano. Durante su vida ostentó varios cargos políticos (incluso el de Cónsul) desde los que defendió fervientemente el sistema republicano (de ahí sus Catilinarias contra el conspirador Lucio Sergio Catilina y sus Filipicas contra las aspiraciones de Marco Antonio), actitud que le valió su asesinato a manos de unos hombres enviados por Marco Antonio.

- Papiniano: considerado por Mommsen el mayor de los jurisconsultos romanos, destacó por su independencia de criterio y por su constante búsqueda de la imparcialidad. Su defensa de la justicia lo condenó a muerte por orden del emperador Caracalla, al negarse a justificar el crimen contra Geta, también aspirante al trono del Imperio.

- Justiniano: llamado El Grande, fue uno de los destacados emperadores del Imperio Bizantino, especialmente por su reforma y compilación de leyes - Novus Iustinianus Codex - y por la gran expansión militar que desarrolló en Occidente bajo la idea de Renovatio imperii romanorum. La Iglesia Ortodoxa lo venera como santo el día 14 de noviembre.

 

Curiosa elección la de los personajes para ilustrar la fachada de la Facultad de Derecho. Aunque no hay duda de las raíces greco-romanas de la legislación europea, quizás cabría haber elegido también algún personaje más acorde con los tiempos, tipo Montesquieu, John Locke o Benjamin Franklin.

 

En cualquier caso, el edificio es interesante y bien vale un paseo para verlo.

550 años

550 años

Esta semana se celebra el 550 aniversario de la fundación de Bucarest. La ciudad se ha llenado de escenarios, carteles conmemorativos y gente vestida de las más variopintas maneras (de época, de campesino o de soldado de la Primera Guerra Mundial, entre otros), para recordar la onomástica.

 

Así las cosas, esta nos ha parecido la mejor ocasión para visitar el Museo de Historia y Arte de Bucarest, situado en el antiguo palacio de la familia Şuţu, que se levanta muy cerca de la Universidad. Sin duda es este uno de los edificios más bonitos de la ciudad. Construido entre 1832 y 1834 por el pater familias, Costache Şuţu, mantiene su estilo original compuesto de  neogótico y neoclásico, al que Grigore Şuţu, hijo de Costache, añadió una impresionante entrada principal y una marquesina de hierro forjado y cristal. En este palacio se celebraron las más célebres recepciones de la ciudad durante todo el siglo XIX, a las que siempre asistieron la flor y nata del momento.

 

Hoy en día se exponen muchísimas piezas de todo tipo, entre monedas, uniformes, fotografías, cuadros, pinturas y esculturas. Personalmente, me han impresionado las pequeñas esculturas neolíticas antropomorfas y, entre ellas, la de la diosa de la fecundidad Vidra. Había otras piezas romanas, dacias y griegas muy interesantes. Curiosa también la toga judicial del escritor y político C.A. Rosetti y, sobre todo, el acta fundacional de la ciudad, con fecha de 20 de septiembre de 1459 y con la impresionante firma del mismísimo Vald Tepeş, Dracul.

 

Después de la visita, hemos ido a tomar algo a un bar de modernos frente a la Universidad y al parque Cişmigiu para jugar en los columpios antes de comer.

Basura

No es difícil verlo por aquí. Muchos no tiran la basura, simplemente la dejan caer.

 

Abren la ventanilla del coche y lanzan un paquete de tabaco arrugado o una lata de refresco con perfecto tiro parabólico sobre el vehículo, depositan bolsas del basura junto al río para que sea el encargado de alejarla de sus casas con la próxima riada, amontonan la porquería en lugares inhóspitos, no siempre demasiado alejados de sus puertas, tiran colillas, bolsas de plástico o papeles, dejan excrementos de perro aquí y allá, por todos lados pero, ¿qué pasaría si algún día el mar, receptor mayoritario de toda esa inmundicia, decidiese devolver el golpe con la misma moneda?

Casa Scanteii

Casa Scanteii

Muchos de los que habéis visitado Bucarest confirmáis que debió ser una ciudad bonita, sin embargo, ahora está demasiado maltratada para valorarlo. No sólo se trata de sus edificios neoclásicos o barrocos, también aquéllos que se construyeron en la época comunista tienen su encanto. Os recomiendo que visitéis el siguiente link - Bucuresti in Epoca de Aur - para comprobarlo:

 

http://www.muzeuldefotografie.ro/2009/08/bucuresti-in-epoca-de-aur/#more-2108

 

Por haber ya escrito un post sobre otra fotografía parecida a la primera que allí se muestra, he decidido publicarla de nuevo para mostrar ese Bucarest perdido; fue tomada posiblemente en los años 60, de la Casa Scanteii – hoy Casa de la Prensa -, y se puede observar la etapa de un tour ciclista, con la estatua de Lenin al fondo – la misma que hoy yace tras la tapia del Palacio de Mogosoaia - y unos pioneros como público.