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Târgul de Florii

Târgul de Florii

La fiesta de Florii es la que da el pistoletazo de salida a las celebraciones de la Semana Santa Ortodoxa, aunque sus raíces, como siempre ocurre en las fiestas de Rumania, se hunden en la historia precristiana pues tiene su más remoto origen en los rituales paganos llamados Floralia, dedicados a la diosa de las flores, Flora.

 

Este festival romano se fecha hacia el 238 a .C. y solía tener lugar hacia el primero de Mayo. Durante cinco días se llevaban flores en la cabeza, se celebraban rituales para la fertilidad, se jugaban juegos y se liberaban animales domésticos. Era una celebración típica de primavera que adoptó y adaptó después el cristianismo.

 

Este día celebran su onomástica las llamadas Florica, Viorica, Liliana, Dalia (es decir, aquellas mujeres que tienen nombre de flor). Los creyentes van a la iglesia con ramas de sauce para que, una vez bendecidas, alejen la enfermedad de sus casas. Otra tradición dice que las chicas más jóvenes que duerman esa noche con flores de albahaca bajo sus almohadas, soñarán con el chico que las desposará ese año.

 

El domingo fuimos con el Avi y Marga a ver las celebraciones que tenían lugar en la Catedral Ortodoxa del Patriarcado de Bucarest. Estaba a rebosar de gente, todos con sus ramas de sauce preparadas. Los enanos no pararon de perseguirse y reír, así que nos marchamos en seguida pues sus carcajadas se oían desde todas partes - interior de la catedral incluida - y no iban a tono con el recogimiento del momento.

 

Después, comilona en el City Grill de Lipscani con César y Simona. De nuevo, un ejemplo de los enanos de lo que significa portarse bien en un restaurante y comer como limas. ¡Además, lo pasamos en grande!

Otro escenario de la Revolución

Otro escenario de la Revolución

El Museo Nacional de Arte de Rumania, situado en el edificio que fue el Palacio Real, sufrió importantes daños durante los acontecimientos de diciembre de 1989, de hecho, el edificio quedó casi arrasado por un incendio y numerosos cuadros fueron destruidos por el fuego, el impacto de las balas o por la climatología. En la confusión de aquellos días, casi 50 pinturas, 400 borradores y cientos de objetos de arte desaparecieron. Tras más de diez años de reconstrucción del edificio y de restauración de las obras que se salvaron del saqueo, el Museo volvió a abrir sus puertas al público en el año 2000 con salas dedicadas al arte europeo en general y al arte rumano moderno y contemporáneo.

 

A pesar de los trabajos de rehabilitación, las huellas de la batalla que se libró alrededor del antiguo palacio real siguen visibles en la parte trasera del edificio, junto a la Sala Palatului, donde se distinguen claramente los impactos de bala contra la fachada.

En el metro

En el metro

Cualquier día. Metro de Bucarest.

 

Una voz humana, no grabada, advierte: “El próximo tren en dirección Dristor 2 no admite pasajeros

 

Más lentamente de lo habitual, un tren cubierto de graffitis entra en la estación de Eroilor, la gente que espera en el andén no pierde ni un segundo en apiñarse silenciosa y automáticamente ante las puertas cerradas de los vagones.

 

La misma voz vuelve a repetir: “El tren detenido en la estación, en dirección a Dristor 2, no admitirá pasajeros. Por favor, aléjense de las puertas

 

Como movidos por una provocación, la gente todavía se acerca más a las puertas del tren. Se empujan, se estrujan en el poco espacio disponible, todo muy silencioso.

 

La voz, con un tono de hartazgo, repite más contundente: “Ya se ha advertido que el tren en dirección Dristor 2 no admite viajeros. ¡Apártense de las puertas!

 

El tren empieza a moverse lentamente, del mismo modo que entró en la estación. La gente se aparta entonces del límite del andén. Murmullan, maldicen por lo bajo, todo muy silencioso.

Churro, mediamanga o mangotero

Churro, mediamanga o mangotero

Recuerdo perfectamente este juego, lo había disfrutado de lo lindo en el patio del colegio, hace ya muchos años.

 

Se formaban dos equipos, unos se colocaban agachados en fila y el primero hacía las funciones de soporte, manteniéndose de pie, con la espalda contra la pared. Colocados, empezaba la diversión cuando el otro equipo debía saltar sobre la hilera de desdichados y quedar a horcajadas sobre la espalda de los que “paraban”. Una vez estaban todos encima, el primer jugador en saltar preguntaba al otro equipo: "Churro, mediamanga, o mangotero, adivina lo que tengo en el puchero". Y, mientras pronunciaba estas palabras, colocaba una mano sobre su brazo opuesto en una de las tres posibles posiciones.

 

Cualquiera de los que aguantaban el peso del equipo contrario podía elegir una opción, si la adivinaba, “paraba” el equipo que había saltado y, si no era así, volvería a “parar” su equipo. Obviamente, si los infelices que estaban debajo se caían antes de acabar el proceso, volvían a “parar”.

 

Creo que en España el juego está prohibido en las escuelas, por eso de la espalda de los niños y los juegos violentos. Ahora los chavales están demasiado protegidos por padres y educadores atenazados por lo políticamente correcto y demasiado ocupados en cogérsela con papel de fumar. ¿En qué momento se volvió todo el mundo tan imbécil?

 

Por suerte, en los parques de Bucarest todavía se ven juegos divertidos y niños que se lo pasan bien haciendo precisamente de lo que son: de niños.

 

Lo que queda de Lenin

Lo que queda de Lenin

Hasta 1989 una estatua monumental del Lenin presidía el paseo de entrada a la Casa de la Prensa (hoy Prensa Libre) en Bucarest.

090315_Lenin en Bucarest por ti.

 

Poco después de la Revolución, la estatua fue retirada y abandonada tras la tapia del Palacio de Mogoşoaia.

 

Hoy pasa los días boca abajo, en espera de tiempos mejores.

Mărţişor

Mărţişor

Mărţişorul es una fiesta tradicional que anualmente se celebra en Rumania, Moldavia y Bulgaria. Su nombre proviene de Mărtie, marzo en rumano, y celebra la llegada de la primavera o, más alegóricamente, la victoria del bien sobre el mal.

 

Las mujeres reciben de los hombres pequeños objetos decorativos (llamados "mărţişoare") atados con un hilo blanco y rojo, amuletos de la fortuna que deben llevarse colgados de la blusa un par de semanas. También es costumbre regalar un pequeño ramillete de galantos, flores típicas de estas fechas. En Bucovina, solía regalarse una moneda de oro o plata que se colocaba durante doce días a modo de medalla alrededor del cuello. Transcurrido ese tiempo, la persona debía comprar queso con la moneda, para garantizar una buena salud a lo largo del año.

 

Sobre su origen, Mărţişorul tendría sus ancestros en las fiestas en honor al dios tracio Marsyas Silen y en las celebradas por los romanos en honor a Marte.

Viejo tolstóiano

Viejo tolstóiano

Metro de Bucarest.

 

Uno de los personajes de Anna Karennina o el propio Tolstói discute vehemente con su vecino de asiento. No se puede llevarle la contraria, no se debe.

Suspiros de España

Suspiros de España

Volviendo ayer a casa, junto a la guardería de los niños, ahí estaban, un par de flamenquitos, recordándome lo lejos que está España.

Puesto de francotirador

Puesto de francotirador

Volviendo a los ecos de la Revolución, detrás del Hotel Novotel, en Calea Victoriei, precisamente muy cerca del Palacio de los Teléfonos, se observa lo que fue uno de los puestos de francotirador que aterrorizaron a la población civil los días posteriores a la huida del dictador.

 

Por lo impactos de bala que rodean el ventanuco desde donde el tirador disparaba, el terrorista fue descubierto y su fuego respondido. Utilizo la expresión terrorista pues fue el término que se acuñó durante esos días.

 

Todavía hoy persiste el misterio sobre quiénes fueron esos terroristas. Fusilado Ceauşescu y su mujer, tomó el poder el Frente de Salvación Nacional encabezado por Ion Iliescu. Durante los últimos tiempos del régimen comunista, Iliescu había caído en desgracia, sin embargo, durante mucho tiempo fue considerado el heredero natural del tirano. Casualmente, cuando las aguas volvieron a su cauce tras la Revolución, Iliescu se convirtió en Presidente de Rumania en tres legislaturas.

 

De la lectura  del libro de Peter Siani-Davies, The Romanian Revolution of December 1989, y de las conversaciones con algunos amigos rumanos, todo me lleva a pensar en un golpe de palacio disfrazado de Revolución, aunque con  terroristas convenientemente empleados para que la revuelta no barriese a todos los antiguos miembros de la Nomenklatura rumana, Iliescu incluido.

Paradojas bucarestinas

Paradojas bucarestinas

Sastrería

Sastrería

Si te consideras un imbécil,

tan auténtico como elegante,

no dudes en vestirte

en la sastrería Pedante.

Ecos de la Revolución

Ecos de la Revolución

Bucarest está llena de recuerdos de la Revolución de diciembre de 1989 y me he propuesto ir descubriéndolos en nuestros paseos por la ciudad. Muy cerca del Palacio Real y de la antigua Sede Central del Partido Comunista de Rumania, allí donde Ceaşescu ofreció su último discurso, se levanta el edificio llamado Palacio de los Teléfonos, primer rascacielos de Bucarest (53 metros) construido entre 1929 y 1934 por los arquitectos norteamericanos Weeks y Froy.

 

Junto a la entrada lateral de la Victoriei, una lápida de mármol recuerda a uno de los mártires de la Revolución: “25 de diciembre de 1989. En el 4º día de la Revolución rumana nuestro colega ha sido asesinado con sólo 22 años. Adrián Nutu. Abril 1967 – Diciembre 1989”

 

Nutu fue uno de los centenares de bucarestinos que murieron abatidos por el ejército, la policía o por misteriosos francotiradores que disparaban desde ventanas y terrados los días posteriores a la inicio de la revuelta.

 

Sólo dos generales octogenarios han sido recientemente condenados a 15 años de prisión por los 1.104 asesinatos ocurridos aquellos días.

 

Ceauşescu en Lipscani

Ceauşescu en Lipscani

Escaparate de anticuario en Lipscani. Entre cuadros de paisajes de dudoso gusto y naturalezas muertas, bronces de sobremesa, abrecartas oxidados, fotografías y cachivaches varios aparece la sonrisa beatífica de Nicolae, como si se tratase del retrato póstumo de un abuelo al que todos echaban de menos, perdido en alguna mudanza o malvendido por unos parientes descastados.

Eclecticismo comercial

Eclecticismo comercial

¿Qué te apetece una bolsa de patatas fritas? ¡Ven a nuestro magazin mixt!

 

¿Qué te apetece un abrigo de visón? ¡Visita nuestro magazin mixt!

 

¿Qué te apetece una Coca-cola? ¡Compra en nuestro magazin mixt!

 

¿Qué te apetece un gorro de piel de conejo? ¡Lo encontrarás en nuestro magazin mixt!

 

¿Qué te apetece una sopa de sobre? ¡La tienes en nuestro magazin mixt!

 

Sin duda, esta tienda en Lipscani entiende la palabra mixt en sus más amplias acepciones.

De Konada

De Konada

Calle Dr. Davila, en el morro de una furgoneta semiabandonada.

Gimnasio

Gimnasio

Hace meses que no subo a una bicicleta y la falta de deporte empieza a pasarme factura. Convencido, ayer fui al gimnasio más cercano a casa, situado en la planta baja del hotel Marriot, para informarme sobre sus instalaciones y sobre las distintas modalidades de abono.

 

El lugar es de lujo, de eso no hay duda, aunque algo pequeño y abarrotado, con máquinas que apenas dejan paso. Puedes abonarte hasta a cuatro programas que incluirían todas las instalaciones – máquinas, piscina/jacuzzi, aerobic, bicicleta -, de lo contrario, dependiendo de a qué programas te matricules, se van eliminando posibilidades y, por tanto, se va restringiendo tu acceso a todo el gimnasio. A ello hay que sumarle que hay dos modalidades de acceso: todo el día o medio día. Pues bien, si quieres abonarte con total libertad, para ir cuando quieras y disfrutar de todas las posibilidades durante un año, debes pagar trincu-trincu, 2000 €. La opción más barata y restrictiva tiene un coste de 800 € anuales. No veas la cara que se le puso a la amable azafata de recepción cuando le consulte si se podía pagar mensualmente, ¡qué vulgaridad!, pareció decir.

 

Mirando a los ya abonados, entendí quiénes podían permitirse la matrícula de la Health Academy The Grand en un país donde el sueldo medio sigue siendo de unos 450 €: expatriados a los que les sobra el dinero, rubias mantenidas e inflamadas de botox, ejecutivos que no dejan el móvil ni durante la clase de spinning, mafiosillos de medio pelo, nuevos ricos del boom inmobiliario y niñ@s de papá. Las perlas de la nueva economía rumana.

 

A mi no me verán por allí, aún temeroso del tráfico bucarestino, he decidido comprarme una bicicleta.

 

Camino del trabajo

Camino del trabajo

Ya no queda nieve en Bucarest, fue un espejismo que duró un par de días, lo suficiente para esconder las miserias de la ciudad y ofrecernos su mejor cara.

 

Biserica Sfântul Elefterie, en la calle Dr. Lister (Cotroceni), neobizantinismo en estado puro. 

Iglesia italiana

Iglesia italiana

El Boulevard Nicolae Bălcescu esconde una de esas curiosidades que tanto abundan en Bucarest. Aunque parezca el producto de la política comunista de esconder las iglesias entre bloques de edificios, la Iglesia italiana fue construida antes, entre 1915 y 1916, y hoy se encuentra encajonada entre grandes bloques, dando al menos un toque de color al gris ceniza que la rodea. Especialmente impresionante es el Jesucristo manga que te recibe en la fachada principal, en el dintel la puerta principal.

 

Junto a la iglesia, a la derecha, se levanta un edificio de 1930 que alberga la Fundación Ion I. Dalles y una librería que ofrece desde libros viejos hasta fotografías antiguas de la ciudad (que te hacen suspirar por la belleza perdida), pasando por algunas joyas de anticuario, libros sobre Rumania y las novelas más reciente de la literatura rumana y universal (en rumano, eso sí). La fundación Dalles es, sin duda, uno de los centros culturales de referencia en esta ciudad.

Logística en Carrefour

Logística en Carrefour

Semanalmente visitamos Carrefour para aprovisionarnos. Aunque no ofrece los precios más baratos de Bucarest, la calidad y la variedad es más que aceptable e incluso encuentras pequeñas joyas como latas de berberechos (que te alegran un vermouth de fin de semana) o una fabada de marca desconocida pero de tan correcto como nostálgico sabor.

 

Durante nuestra última visita todo marchaba a la perfección hasta que, posiblemente contra la voluntad del director del centro, se abrió la gran puerta que comunica el supermercado con el almacén, mostrando a los desdichados clientes sus más ocultos secretos.

 

¡Qué derroche de logística! Al mozo de almacén deberían nombrarlo empleado del mes por encontrar los benditos berberechos entre semejante desorden y, de paso, al responsable podrían darle unas palmaditas en la espalda en dirección a la puerta de salida.

Oportunidad de negocio

Oportunidad de negocio

Paseando por la calle, en perezoso camino a la oficina después de una opípara mesa, di de bruces con la que, sin duda, es la mejor oportunidad de negocio que he visto hasta hoy en Rumania.

 

Compramos pelo”, dice el anuncio. ¿Cómo una frase tan sencilla puede esconder un futuro profesional tan prometedor? Dándole vueltas al asunto, he decidido renunciar a mi puesto en la empresa (mi futuro requiere jornada completa), dedicarme a cultivar mi cabellera y, periódicamente, vender parte de mí a tan generosos compradores. El anuncio exige una pelambrera superior a los 25 cm. Si el cabello crece a razón de 1 mm diario, debo esperar algo menos de 8 meses (pues ya tengo algo de riqueza acumulada) para alcanzar la longitud deseada y hacerme de oro.

 

Os preguntaréis cómo viviré entre un corte y el siguiente. Ay, piltrafillas, cómo se nota vuestra inutilidad para el azaroso mundo de los negocios: ¡Pues de las rentas!