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Política

Rebelión geriátrica

Rebelión geriátrica

Las draconianas medidas que ha tomado el gobierno Boc (de quien, por cierto, ya se dice que va a dimitir en breve debido, precisamente, a su desacuerdo con el presidente Basescu sobre la aplicación de éstas) han levantado ampollas entre los afectados. Se habla de movilizaciones de maestros, personal de la administración y conductores del transporte público, entre otros, sin embargo, los que se han movilizado primero han sido los jubilados.

 

En ciudades como Galati, Iasi o Bucarest, los abuelos han formado piquetes, han cortado calles y se han manifestado airados en lugares estratégicos para protestar por la bajada anunciada de un 15 % de su pensión. Al grito de “Abajo Basescu” o “Respetad a los abuelos del país”, han demostrado su oposición a una medida que, sin ninguna duda, condenará a muchos a la mendicidad, sumándolos a los que desgraciadamente ya se han visto obligados a practicarla.

 

En la capital, los ancianos no se han conformado con gritar pues se han enfrentado a las fuerzas del orden, han roto el cordón policial y han llegado hasta la puerta del Palacio Cotroceni, lugar donde el presidente Basescu suele hacer sus recepciones más importantes. No he visto las imágenes en televisión ni quiero verlas, prefiero imaginarlos en plan la toma del Palacio de Invierno, esgrimiendo sus bastones, al asalto, entre alaridos, dentaduras volando en el fragor de la lucha y mostrando muchas más gónadas que la mayoría de los jóvenes idiotizados que seguirán poblando embobados los malls de Bucarest durante el fin de semana hasta que ya no puedan comprar nada.

 

¡Bravo por los jubilados rumanos!

 

Si el gobierno Boc necesita dinero que lo busque en las cuentas corrientes de todos aquéllos que tienen Ferraris, Maseratis y Hummers, pues detrás de cada uno de esos coches se esconde un delito.

Pan y cebolla

Pan y cebolla

Que en Grecia está la cosa muy calentita no lo digo yo, sólo hay que mirar la televisión para darse cuenta. El estricto plan del gobierno heleno, dictado por el FMI y la Unión Europea, ha sacado a medio país lleno de rabia a la calle. Se podrán hacer muchas otras cosas para salir de esta crisis – entre ellas, buscarles las cosquillas a especuladores y banqueros oportunistas que, con la que está cayendo, todavía no quieren bajarse del tren -, sin embargo, también me parece que es la hora de apretarse el cinturón, ahora bien, ¡todos!

 

¿Qué ocurre mientras en Rumania? Ante su difícil situación económica y para evitar un inminente colapso de la economía, a mediados del año pasado recibió un préstamo de 20.000 millones de euros del FMI y de la Unión Europea (muy lejos de los 110.000 millones de Grecia) y, a cambio, se comprometió a poner en marcha un plan de medidas para reducir el déficit público hasta el 5,9 % del PIB.

 

Varias veces han venido los técnicos del FMI a ver cómo andaban las cosas por estos lares y a cantarles las cuarenta a los miembros del gobierno de Emil Boc, así que según anunció ayer el presidente Basescu, a partir de junio las pensiones bajarán un 15 %, los sueldos de los funcionarios un 25 %, la prestación de paro se reducirá un 15 %, el IVA subirá hasta el 24 %, se revisarán las subvenciones a la agricultura, se reducirán las ayudas a la energía térmica y se eliminarán algunos programas sociales.

 

Vamos, que aquí sólo le aprietan el cinturón al ciudadano rumano. De reducir los sueldos de los políticos (que rondan los 7.000 € mensuales - pingües comisiones ilegales a parte – cuando el sueldo medio ronda los 400 €), de controlar sus propiedades (pisos en la Costa Azul, Ferraris, Maseratis, terrenos, joyas…), de meterlos en cárcel por la cantidad de dinero que se han llevado calentito (mucho entrar y salir del juzgado con grandes sonrisas pero de acabar en la trena, nada de nada), de reducir el número de diputados y senadores (se anunciaron despidos de funcionarios, sí, pero ninguno de políticos) o de controlar el gasto inútil (como regalarle millones de euros a la República de Moldavia o gastar a espuertas en la campaña electoral), no se ha dicho ni palabra.

Ciudadanos de honor

Ciudadanos de honor

Mircia Gutău, exalcalde de Râmnicu Vâlcea, tiene el honor de encabezar uno de los pocos expedientes por corrupción que se han cerrado con una condena en Rumania, sin embargo, esta no es la única distinción que disfruta tan egregio personaje: también es el primer condenado por recibir sobornos, actualmente en la prisión de Colibaşi, que recibe el título de Ciudadano de Honor de su ciudad, la misma que él esquilmó.

 

La historia de Mircia Gutău no es nada original: lo trincaron cuando recibía 50.000 € de manos de un empresario para recalificar unos terrenos. Con el objetivo de otorgarle semejante título, el Consejo Local ha cambiado incluso los criterios de atribución para que el sufrido exfuncionario pueda recibir este reconocimiento aún estando entre rejas. 20.000 ciudadanos a los que les gusta que les roben han apoyado con su firma esta noble iniciativa.

 

Más cachondo es el exconsejero de Biled, Lucian Torj (en la foto, desencajado llegando al tribunal), condenado por proxenetismo y blanqueo de dinero, que lloriqueó hace unos días ante el tribunal para que lo liberasen de la prisión de Timisoara porque su celda no tiene ventilación y el pobre hombre sufre de asma. No pidió que lo cambiasen a una celda mejor acondicionada, ¡no!, pidió directamente que lo liberasen.

 

 

Actividad (política) paranormal

Actividad (política) paranormal

El pasado viernes, el derrotado candidato socialista Mircea Geoana declaró muy serio en Antena 3 que Basescu había utilizado a personajes con capacidades paranormales para perjudicarlo durante el debate previo a las elecciones presidenciales.

¡Toma ya!

 

Ni corto ni perezoso, Geoana afirmó que tanto en los servicios secretos occidentales como en los de los países exsoviéticos existen departamentos completos encargados de esta materia y que Basescu tiene entre sus colaboradores a algunos con capacidades extrasensoriales, de hecho, dice que los reconoció durante el debate e incluso los sitúa a la derecha de su cámara. Más prudente, afirma que no sabe exactamente qué le hicieron, sin embargo, confirma que en ciertos momentos de la discusión política se sintió “sin energías” (sic), lo que le provocó vacilaciones, titubeos y falta de concentración. Al espectáculo espiritista se ha unido la mujer de Geoana, que ha confirmado los ataques sobrenaturales contra su marido. Más prosaico, el inefable Iliescu los ha criticado a ambos.

 

Sin duda, entre las excusas para un mal debate electoral, la del ataque de agresivos mentalistas es la mejor que he escuchado nunca.

 

El gobernante más importante es...

El gobernante más importante es...

Ahora que todavía estamos enlodados en lo más turbio de la política rumana, cabe comentar los resultados de la encuesta que publiqué hace un par de semanas en la que preguntaba: ¿Quién ha sido el gobernante más importante de la historia de Rumania?

 

Para la mayoría de los encuestados, los dos políticos más importantes de Rumania fueron Alexandru Ion Cuza (37,5 %) y Vlad Tepeş Dracul (37,5 %). Los que han votado al Príncipe de Valaquia y Moldavia (al que pronto dedicaré un post) posiblemente lo han hecho por su destacado papel modernizador de la sociedad rumana a mediados del XIX, sin embargo, los que han votado por Vlad El Diablo (pues lo de El Empalador es cosa del morbo) lo han hecho arrastrados por el marketing de tan sangriento personaje.

 

Igualados con un 12,5 % han quedado Ştefan cel Mare, el batallador rey de Moldavia, y Mihai Viteazul, príncipe de Valaquia, Transilvania y Moldavia que por un muy breve período – menos de seis meses hasta su asesinato - unió los tres reinos que hoy constituyen Rumania.

 

Nadie ha votado por el mariscal Antonescu ni, lo que es más sorprendente, por Nicolae Ceauşescu, lo que nos indica que el siglo XX no ha sido pródigo enn grandes hombres políticos para Rumania. Por lo que llevamos de siglo XXI, el tema sigue igual.

Y ahora, ¿qué?

Y ahora, ¿qué?

Por fin se ha celebrado la segunda vuelta de las elecciones presidenciales rumanas, aunque el panorama ha quedado poco claro. Vayamos por partes.

 

En los días previos al domingo, día de la cita electoral, las encuestas otorgaban una cierta ventaja – no demasiada – a Mircea Geoana, candidato del PSD apoyado por todos los partidos excepto el PDL de Basescu. La particular encuesta que colgué en este blog, poco representativa por el escaso número de participantes, dio unos resultados similares, así que todo parecía atado y bien atado.

 

El día de las elecciones la participación algo mayor que durante la primera vuelta presagiaba una intensa batalla electoral. Con las urnas cerradas y tras varias denuncias de fraude y turismo electoral (Rumania está considerado por Transparencia Internacional como el país más corrupto de la UE), la mayoría de las encuestas daban de nuevo vencedor a Geoana por un margen muy estrecho, sin embargo, ambos contendientes salieron eufóricos ante sus incondicionales a cantar victoria. A pesar de todo, nos fuimos todos a dormir pensando que Geoana iba a ser el nuevo presidente de Rumania, incluso algunos periódicos internacionales lo adelantaron ya en sus portadas del día siguiente.

 

Pero, ¡ah, sorpresa! La mañana trajo nuevas noticias y según el primer escrutinio Basescu se mantenía en su puesto de Presidente. Tras algún desconcierto matutino, la Oficina Electoral Central confirmó a medio día el resultado: El viejo marino había superado al ex embajador por un 0,7 %. Como dato interesante y digno de análisis cabe destacar que la diáspora rumana ha votado masivamente a Basescu (130.000 votos frente a los 30.000 de Geoana).

 

Los socialistas han denunciado un fraude masivo y han impugnado los resultados electorales. Klaus Johannis ha comunicado oficialmente que él no será Primer Ministro en un gobierno presidido por Basescu y Emil Boc ha anunciado – demasiado optimista, según mi opinión – que, tras la confirmación del nuevo Presidente, en una semana pueden formar un nuevo gobierno.

 

La pregunta que ahora viene a la mente de la mayoría de los rumanos es: Y ahora, ¿qué? El escenario político ha quedado más o menos igual que antes del bloqueo político del país. Basescu es presidente, el PDL está en minoría en el parlamento y el resto de partidos políticos se oponen ferozmente a ambos. ¿Serán capaces de llegar a algún acuerdo político y desbloquear el crédito de 2.500 millones de euros del FMI?

 

Hoy, el ex primer ministro liberal, Calin Popescu Tariceanu, ha hecho un gesto conciliador hacia Basescu para intentar alcanzar un acuerdo político. Quizás sea el primer paso para reeditar el pacto entre demócratas y liberales. Ya veremos.

 

Elecciones presidenciales: Primera vuelta

Elecciones presidenciales: Primera vuelta

Después de semanas de aburridísimos debates donde más que aportar ideas los tertulianos se abonaron al “Y tú más”, por fin se celebraron ayer las elecciones presidenciales entre decenas de denuncias de irregularidades.

 

En primer lugar, cabe destacar la buena fe de los votantes que se acercaron a los colegios electorales y esperaron más de 5 horas para ejercer su derecho. En Rumania, para votar recibes una única y gran papeleta con los logos de todos los partidos y en la mesa electoral te dan un sello con el que marcas a tu elegido resguardado tras la cortinilla de una cabina. Después, debes firmar una declaración según la cual no vas a votar por segunda vez en otro colegio (esto es así porque el censo rumano no es fiable, así que el turismo electoral, con autobuses arriba y abajo, está a la orden del día). Para complicar y ralentizar más todavía el asunto, ayer también se celebró un referéndum para decidir si los ciudadanos querían reducir el número de legisladores (de 471 a 300) y si preferían un parlamento unicameral.

 

Las primeras encuestas – pues el resultado oficial no se sabrá hasta esta tarde – han dado una victoria a Traian Basescu (entre el 32 y el 34 %), seguido de Mircea Geoana (entre el 30 y el 32 %) y de Crin Antonescu (alrededor del 22 %), lo que deja un escenario bastante interesante. El resto de candidatos ni se acercan a estos números, destacando la derrota del inefable alcalde de Bucarest, Sorin Oprescu, y del ultraderechista desequilibrado, Vadim Tudor.

 

Así las cosas, hasta la segunda vuelta que se celebrará el próximo 6 de diciembre, demócratas y socialistas deberán dorar la píldora a los liberales para captar su voto. Todo está en el aire pues aunque los liberales odian por principio a los socialistas, también echan pestes de Basescu después del trato que les reservó durante su antigua alianza y especialmente a su antiguo presidente y primer ministro, Calin Popescu Tariceanu. Aunque parece que la consigna oficial hasta ahora era apoyar a Geoana en la segunda vuelta, el partido liberal está muy dividido y los números están demasiado ajustados como para no aprovechar la oportunidad que les han brindado estas elecciones.

Por lo demás, el sí ha arrasado tanto para reducir el número de senadores y diputados y para incorporar el sistema unicameral, aunque el referéndum no es vinculante.

¿Comunismo o democracia?

¿Comunismo o democracia?

En la última encuesta publicada en el blog pregunté a los lectores si, tras 20 años de la Revolución rumana, consideraban que el comunismo era mejor que la democracia. Los resultados reflejan que un 40 % de los encuestados cree que la democracia es mucho mejor que el comunismo, sin fisuras, mientras que un 30 % mantiene una postura más crítica y, aunque apoya al sistema democrático como más positivo, asume que también tiene problemas asociados.

 

Lo curioso de los resultados es que el 30 % que prefiere el comunismo demuestra una adhesión inquebrantable, sin el menor atisbo de crítica, simplemente cree que es mejor. Nadie ha opinado que el comunismo tenía también sus inconvenientes lo cual me hace pensar en que, más que de una postura política, se trata de fe.

 

Resultados de la encuesta y nuevo parte

Resultados de la encuesta y nuevo parte

Hace unos días publiqué la primera encuesta del blog en la que preguntaba las preferencias de los lectores sobre los candidatos a Primer Ministro. Los resultados reflejan que un 88,9 % de los que respondieron a la pregunta preferían a Klaus Johannis, candidato de la oposición, frente a Lucian Croitoru, candidato de Basescu. Me permití una pequeña maldad al incluir entre las respuestas al propio Basescu – pues no es candidato a Primer Ministro -, aunque parece que a nadie le resulta positivo que el actual Presidente acaparase todavía más poder.

 

Lejos de compartir el sentir de los ciudadanos - pues mi particular encuesta refleja el sentir de la mayor parte de la población, tantos por ciento arriba, tantos por ciento abajo -, tras la negativa del Parlamento rumano a aceptar a Croitoru como Primer Ministro, Basescu se ha descolgado proponiendo al actual alcalde del sector 3, un popular abogado de 47 años llamado Liviu Negoita, como nuevo candidato. Basescu defiende que, como Klaus Johannis, Negoita ha ganado las elecciones a las que se ha presentado con un número de votos superior al 80 % y que, además, gestiona un sector con tres veces más habitantes que el alcalde de Sibiu, por lo tanto, será tres veces mejor (argumento que, curiosamente, también valida al actual alcalde de Bucarest y candidato a la presidencia de Rumania, Sorin Oprescu).

 

En estas circunstancias, la oposición ya ha anunciado que repetirá su voto en contra del candidato presidencial, así que en aproximadamente una semana asistiremos de nuevo al patético sainete de los últimos días. Sea como fuere, Basescu habrá ganado tiempo para que su partido, el PD-L, gobierne de forma interina hasta las presidenciales de finales de noviembre, que parece ser lo único que realmente le preocupa (¿será que la oposición tenía razón cuando lo acusaba de querer manipular las elecciones desde el gobierno?).

 

Lo más dramático de este lamentable espectáculo es que, visto el percal, el FMI y la Unión Europea han aplazado el pago del nuevo tramo del préstamo que han concedido a Rumania hasta que no se forme un nuevo gobierno, lo que amenaza el pago de las pensiones y los sueldos de los funcionarios.

Escena política

Escena política

Políticamente poco ha cambiado en Rumania en los últimos días aunque, si cabe, la situación se ha complicado un poco más. Aunque Klaus Johannis tiene el apoyo del 65 % del Parlamento, como predije en mi anterior post, Basescu se ha negado a ratificarlo y ha sugerido que para capear la crisis social, económica y política es indispensable tener un Primer Ministro experto en economía. Como no podía ser de otro modo, él tenía el mejor candidato, así que el pasado día 15 designó a Lucian Croitoru para formar un nuevo gobierno antes del día 25, momento en que deberá someterse a votación en el Parlamento.

 

Lucian Croitoru es doctor en Economía y tiene un posgrado por la Facultad de Planificación y Cibernética Económica (ahí es nada…). Tiene 52 años y hasta su nombramiento ha sido consejero del gobernador del Banco Nacional de Rumania. Entre 2003 y 2007 fue el representante en Rumania del Fondo Monetario Internacional motivo por el cual Basescu cree que podrá lidiar mejor que nadie con los organismos internacionales que han dado créditos al gobierno rumano para superar la crisis.

 

Ante esta propuesta, Crin Antonescu, líder los liberales, ya ha dicho que su partido apoyará a Klaus Johannis, postura apoyada también por los socialistas, es decir, que lo más probable es que el día 25 de octubre se rechace el gobierno propuesto por Croitoru, manteniéndose la crisis política hasta después de las elecciones presidenciales.

 

Sin gobierno

Sin gobierno

Pasó lo que tenía que pasar y ayer el Gobierno del PDL de Emil Boc cayó tras prosperar la moción de censura presentada por el Partido Nacional Liberal (PNL) y la Unión de los Magiares (UDMR). El gobierno de coalición entre los conservadores y el Partido Socialdemócrata (PSD) sólo ha durado 10 meses.

 

Ahora, el presidente Basescu – también del derrotado PDL - debe encargar y aprobar la formación de un nuevo Ejecutivo, cosa que conociendo su historial pinta difícil. En estas circunstancias, los socialistas, los liberales de Antonescu, el Partido Conservador y los nacionalistas húngaros proponen a un candidato independiente para sustituir a Boc, el actual alcalde de Sibiu (Hermannstadt), Klaus Johannis.

 

Lo curioso del personaje es que enlaza muy bien con mi anterior post sobre Herta Müller. Klaus Werner Johannis nació en Sibiu en 1959 en el seno de una familia sajona, es decir, es un rumano de etnia germana de Transilvania. Estudió física, fue profesor y entró en política de la mano del DFDR o Foro Democrático Alemán de Rumania, un partido que se presenta sólo en Sibiu. Aunque la minoría germana de Sibiu es muy minoritaria (alrededor del 1,6 % de la población), Johannis ganó las elecciones a la alcaldía del año 2000 con un 88,7 %, en 2004 con un 87,4 % y repitió el éxito en 2008 con un 83,3 %.

 

Durante su mandato en Sibiu, Johannis consiguió que la ciudad fuese declarada Capital Cultural Europea en 2007, restauró el precioso centro histórico, las infraestructuras de la ciudad y mejoró las servicios públicos, empezando por la propia administración.

 

Muchos rumanos, como mi amiga de Brasov a la que hacía referencia en el anterior post, estarán hoy esperanzados con esta propuesta. Parece que ha llegado la hora de los alemanes. Por mi parte, me parece le mejor candidato.

Siguen cayendo chuzos

Siguen cayendo chuzos

Tras la huelga del lunes, ayer se organizó una gran manifestación frente al Palacio Victoriei - sede del Gobierno - a la que, según los sindicatos, asistieron unos 30.000 funcionarios. Bien, ya serían menos, aunque iban bien uniformados con sus gorritas y sus banderolas. A diferencia de España, donde los manifestantes suelen ataviarse de rojo, aquí los colores predominantes fueron el azul cielo y el blanco supongo que porque el rojo es de infausto recuerdo.

 

El panorama pinta tremendo pues ya es oficial que el Gobierno de Emil Boc se enfrentará en breve a una moción de censura presentada por los liberales y los nacionalistas húngaros que los socialdemócratas respaldarán. Es decir, que tal y como están las cosas, nos vemos abocados a unas nuevas elecciones generales a dos meses de las presidenciales.

 

Se anuncia todavía más parálisis, que se sumará a la ya habitual de este país.

Caen chuzos de punta

Caen chuzos de punta

Decían mis tías abuelas, Angelita y Mercedes, tanto cuando llovía como cuando la cosa se ponía fea, que caían chuzos de punta. Siempre me gustó esta expresión y creo que define muy bien la situación política y social de Rumania.

 

A finales de la semana pasada, la coalición gubernamental antinatura formada por el  PDL (centroderecha) y el PSD (socialista) saltó echa pedazos por un envite del presidente Basescu que no tardaron en responder los socialistas.

 

Cuando todavía las televisiones estaban comentando el asunto, que si eran galgos o podencos, más de ochocientos mil funcionarios secundaron la huelga convocada ayer por los sindicatos. El paro afectó a todo el sector público, incluidos hospitales y escuelas, que protestaba por las medidas de austeridad exigidas por el Fondo Monetario Internacional a cambio de créditos con los que afrontar la crisis económica. El de ayer fue el mayor paro en Rumania desde la caída del sistema comunista en 1989.

 

Esta misma semana el Ejecutivo del Primer Ministro Boc, en minoría tras la espantada de los socialdemócratas, deberá enfrentarse a una moción de censura. Si esta prospera, caerá el Gobierno a dos meses de las elecciones presidenciales y, para acabar de complicar el panorama, ya se ha anunciado una huelga general para el día 15 de octubre. Es decir, que todo apunta a unas elecciones generales. Con este panorama, el periódico Adevarul, uno de los más destacados del país, abre su edición digital con un artículo sobre los 500 millonarios de Rumania.

 

¿Qué podemos esperar de una clase política sólo preocupada por sus juegos de poder y sus bolsillos y de un pueblo asqueado y totalmente ensimismado con los escaparates de los centros comerciales?

 

Desgraciadamente, temo que acabe como acabe este otoño caliente, todo seguirá igual.