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Esteban III El Grande de Moldavia (I)

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Para cerrar el año 2021, quiero dedicar la última entrada a un príncipe medieval, que despierta todavía un gran cariño y provoca una sonrisa nostálgica entre los habitantes de Moldavia: Esteban III El Grande (conocido en rumano como Ștefan cel Mare)

Tras el reinado de su abuelo, Alejandro I El Bueno (1400-1432), Moldavia cayó en un período de debilidad, violencia e incertidumbre política debido al enfrentamiento entre pretendientes al trono y a las constantes injerencias de Hungría y Polonia en el devenir del principado. Precisamente, tanto Iancu de Hunedorara, regente de Hungría, como Vlad III Ţepeş de Valaquia, apoyaron a Esteban en sus pretensiones al trono moldavo, consiguiendo derrotar en la batalla de Doljeşti a Pedro III Aaron (1451-1452, 1454-1457), a quien se recuerda por ser el primer príncipe moldavo que pagó tributo a los otomanos y por haber sido el asesino del padre de Esteban, Bogdan II (1449-1451).

En 1457, empezó el más largo reinado de un príncipe rumano que, además, acumuló gran número de éxitos: refuerzo de la autoridad principesca en detrimento de los boyardos, desarrollo del comercio, especialmente en los mercados moldavos, consolidación del poder militar de Moldavia través del refuerzo del ejército y de la construcción de fortalezas, freno a las aspiraciones húngaras, polacas y otomanas sobre el territorio moldavo y construcción de gran cantidad de iglesias – muchas de las cuales son hoy Patrimonio de la Humanidad -, una tras cada victoria, según la tradición.

Esteban ofrece a Cristo la iglesia de Voroneţ

Una vez coronado, Esteban persiguió a Pedro III Aaron hasta territorio polaco, donde había encontrado refugio después de su derrota. En 1459, tras dos años de guerra, selló la paz con los polacos, consiguió el reconocimiento de facto de su soberanía y adquirió la imponente fortaleza de Hotin. A pesar de ello, Pedro III Aaron consiguió huir al territorio de los sículos, en Transilvania. Asegurado el norte, Esteban centró su interés en recuperar la fortaleza de Chilia, situada en la desembocadura del Danubio, al sur de su principado, que había sido cedida por Moldavia a los húngaros unos años antes. La fortaleza fue tomada en 1462.

La fortaleza de Hotin, hoy en territorio ucraniano

Un año antes de su victoria en Chilia, Esteban realizó una fracasada incursión en Transilvania, en busca de Pedro III Aaron, refugiado en la corte del voivoda, que provocó la ira de Matías Corvino, rey de Hungría. El apoyo que, en 1467, Esteban III prestó a los insurrectos transilvanos contra la política fiscal y centralizadora de Matías fue la gota que colmó el vaso, así que decidió devolver a Moldavia a su antigua soberanía magiar. El mismo rey húngaro, acompañado de Pedro III Aaron y un gran ejército, arrasó durante unos meses el territorio moldavo hasta que fue detenido por Esteban III en la batalla de Baia (15 de diciembre de 1467), en la que los húngaros fueron derrotados y Matías Corvino quedó gravemente herido, aunque Pedro III se escabulló de nuevo. Aquel fue el último intento de Hungría de recuperar el territorio moldavo y obtener así también una salida al Mar Negro. Dos años después, Pedro III Aaron, con apoyo de los sículos, todavía intentó un último ataque sobre Moldavia para recuperar el trono, pero fue derrotado, capturado y decapitado.

Recreación moderna de la batalla de Baia (Biserica Albă, Baia)

31/12/2021 11:52 legiovhispana #. Historia

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