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Adrian Nastase, culpable y mártir

Adrian Nastase, culpable y mártir

Para los que no conozcan al pájaro, hasta hoy mismo Adrian Nastase era un diputado del Partido Socialdemócrata de Rumanía (PSD) que, entre diciembre del año 2000 y diciembre del año 2004, ocupó el puesto de primer ministro del país.

Durante muchos años, las acusaciones contra el Sr. Nastase por financiación ilegal del PSD, corrupción, soborno y chantaje han sido constantes, sin embargo, él nunca ha perdido su eterna sonrisa sardónica ni le han faltado argumentos para defenderse, especialmente el que afirma que todo responde a una torticera cacería política del presidente Basescu.

La estrella del Sr. Nastase comenzó a declinar a partir de 2007, cuando la Agencia Nacional Anticorrupción tomó cartas en los asuntos y acabó llevándolo a juicio. Desde entonces hasta hoy, el pueblo rumano ha asistido, sin demasiadas esperanzas de que se hiciese justicia, a una romería de entradas y salidas de los juzgados, de juicios y recursos, protagonizados por un sujeto impecablemente trajeado y siempre muy seguro de sí mismo.

A pesar de todo, esta mañana, el Tribunal Superior de Casación y Justicia ha condenado definitivamente al Sr. Nastase a dos años de cárcel ejecutables de inmediato y el villano ha acabado por perder la compostura. Cuando la policía se ha presentado en su casa – construida en unos terrenos de lujo, comprados a precio de ganga -, el Sr. Nastase la ha recibido con una pistola de 9 mm en la mano (me pregunto por qué la tendría en su hogar) y, según dicen ahora mismo las noticias, sólo la pericia de un agente ha evitado que se volase la tapa de los sesos. Otras fuentes, menos compasivas, afirman que se ha disparado en el cuello para evitar la vergüenza de entrar en la cárcel.

Sea como fuere, mientras escribo, el todopoderoso Nastase está ahora en la mesa de operaciones y la prensa cercana a los socialistas no para de clamar contra los jueces que lo han condenado y contra el presidente Basescu. De la condena, ni una palabra.

A las puertas del hospital ha aparecido Víctor Ponta, el recientemente elegido primer ministro, cuya carrera política en el PSD se inició a instancias de Adrian Nastase. Por un momento, ha olvidado la acusación confirmada que pesa sobre él de haber plagiado casi íntegramente su tesis doctoral y, muy compungido, ha sollozado que sólo espera que el Sr. Nastase se salve “por el bien de sus hijos”. Todo ha sido tan dramático que nadie se ha acordado de preguntarle por su dimisión.

Otros políticos socialistas se agolpan en las puertas del Hospital de Floreasca pero ni un solo miembro de la familia ha pasado a visitar al herido.

2 comentarios

Luis. -

Antiguamente, cuando un líder patrio era pillado en falta, se presentaban sus amigos en casa, le dejaban un revólver sobre la mesa y le decían que ya sabía lo que tenía que hacer. Luego, según la versión de los hechos, el líder patrio en cuestión se encerraba en su despacho y, limpiando una arma que era un recuerdo de la campaña de los Dardanelos, por decir algo, se volaba la tapa de los sesos en un lamentable accidente. Hoy, en cambio, se han perdido muchas y muy buenas costumbres, ésta entre ellas.

Que el caballero Nastase llevara consigo una Makarov e intentara ventilar sus ideas pegándose un tiro no nos remite al pasado, sino a un presente oscuro y mediocre. Éstos son otros tiempos y ya no se estila el honor.

Cesar -

Nastase... y sus interesantes " aficiones" han sido siempre objeto de muuuuchas especulaciones...
Como siempre, un post excelente.
Cesar