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Rumania en la Primera Guerra Mundial (IV): Reorganización y contraataque

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Tras la caída de Bucarest, con el gobierno y el Rey exiliados en Iaşi, Brătianu formó un nuevo gobierno de unidad nacional en la Nochebuena de 1916, integrado por liberales y los conservadores demócratas de Take Ionescu. Consciente del hundimiento de la moral nacional y de las dificultades extremas de la población y temeroso del estallido de turbulencias sociales- especialmente tras la revolución rusa de marzo de 1917 -, Brătianu se concentró en impulsar una reforma agraria y electoral que consiguiese recuperar los ánimos de los rumanos.

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Los reyes Fernando y María en  Iaşi

A principios de mayo, la Cámara de Diputados recibió la propuesta de facilitar las expropiaciones de propiedades, incluyendo tierras de la Corona, grandes propietarios e instituciones públicas y privadas, para repartirlas entre los campesinos y de implantar el voto universal para todos los hombres mayores de 21 años. El proyecto fue rápidamente aceptado e inmediatamente se votó a favor de la correspondiente reforma constitucional, sancionada después por el Rey.

Brătianu desplegó paralelamente una intensa campaña de relaciones exteriores, especialmente con el gobierno provisional en Petrogrado, surgido tras la revolución de febrero y la abdicación del zar Nicolás II. Su principal objetivo era mantener la cooperación militar rumano-rusa en el frente de Moldavia y el flujo de suministros de los aliados occidentales a través de los puertos rusos, para lo cual se desplazó a Petrogrado a principios de mayo. Allí se entrevistó con varios miembros del gobierno y, aunque salió satisfecho de los acuerdos conseguidos, también comprobó angustiado la precaria situación del gobierno del príncipe Lvov y la falta de cooperación con el Soviet de la ciudad, que cada día demostraba más capacidad de influencia.

A lo largo de ese período y hasta junio de 1917 se produjo una recuperación del ejército rumano en unas circunstancias muy complicadas debidas a las inclemencias de un invierno especialmente duro, a una epidemia de tifus exantemático, a las enormes pérdidas de caballos, que afectaron tanto al arma de caballería como a la logística del ejército, y a la sistemática falta de armamento.

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General Henri Berthelot

En la reorganización del ejército rumano tuvo una especial relevancia el jefe de la misión militar francesa en el país, general Henri Berthelot, quien al frente de un equipo de 1500 personas, contribuyó enormemente a la instrucción de las tropas en nuevas armas y tácticas, sobre todo en lo referente a la guerra de trincheras. Tras una nueva llamada a las armas, se reclutaron unos 700.000 nuevos soldados, de los que 460.000 se integraron en unidades regulares de combate con mayor potencia de fuego que el año anterior, gracias a los suministros provenientes de Francia.

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Tropas rumanas en Mărășești (1917)

Entre julio y agosto de 1917 se han retomado las luchas en el frente de Moldavia, donde el ejército rumano, comandado de nuevo por Averescu, ha iniciado una ofensiva exitosa cerca de Mărăști con el objetivo de rodear y eliminar el 9º Ejército de Mackensen o, en su defecto, mantenerlo ocupado e imposibilitado de desplazarse a otro frente.

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Artillería rumana en la batalla de Mărăști

A finales de julio, en el norte, las tropas de los Poderes Centrales tomaron Tarnopol, en Galizia, debido a la debilidad y a los conatos de motín de las fuerzas rusas, por lo que la ofensiva rumana se detuvo, situación que aprovechó Mackensen para contraatacar en Mărășești. A principios de agosto, la ofensiva germano-húngara se inició con fuerza, sin embargo, pronto fue detenida por los rumanos, causando enormes bajas entre los atacantes. A principios de septiembre, ante la imposibilidad de conseguir un avance significativo, Mackensen ordenó el fin del ataque y transfirió parte de sus tropas al frente italiano, dando fin a las grandes batallas del frente moldavo de 1917.

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Tropas rumanas durante la batalla de Mărășești

Encabezando esta entrada se muestra una fotografía del estado actual del Mausoleo de los Héroes de Mărășești, por el que tantas veces pasó el autor en su viaje a su querida Vama, en Bucovina.

08/04/2017 20:29 legiovhispana #. Historia No hay comentarios. Comentar.

Bucarest reclamaba la guerra

Este es, sin duda, un interesantísimo documento que ilustra perfectamente la serie de entradas que estamos dedicando a la intervención de Rumania en la Primera Guerra Mundial.

Las imágenes corresponden al período de neutralidad que precedió a la entrada del país en la guerra - por tanto, ¡tienen ya más de cien años! - y muestran el clima de entusiasmo bélico que se vivía en Bucarest en aquellas fechas, donde las tropas eran vitoreadas por las calles y los manifestantes exigían la entrada en la contienda con pancartas que rezaban “Queremos la guerra” (Vrem razboi), “Viva el Ejército” (Traiasca armata) o “Transilvania nos reclama” (Ne cheama Ardealu), mientras líderes estudiantiles enardecían a las masas con discursos a favor de la intervención.

08/04/2017 19:25 legiovhispana #. Historia No hay comentarios. Comentar.

Realidades alternativas y posverdades rumanas

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La terrible plaga del populismo, que denomina posverdades o realidades alternativas a las mentiras de toda la vida, también azota Rumania. El populismo rumano, como en el resto de Europa, se alimenta de la desesperación e intenta romper y aislar, tribalizar, alejarse de todo proyecto común y regresar a las esencias, ese refugio idealizado del nacionalismo que ofrece paz, felicidad y prosperidad a cambio de nada. 

En Rumania, paradójicamente, la piñata preferida del populismo ultranacionalista, a la que arrear todos golpes, es la Unión Europea, por lo que muchos medios de comunicación y predicadores varios no dudan en echar mano de posverdades y realidades alternativas – falsedades, vamos - para acusarla sin decoro de todos los males del país.

Una de las invenciones más repetidas allí es que Rumania es contribuidora neta al presupuesto de la UE pues, según dicen, aporta más de lo que recibe. Nunca se proporcionan datos para sustentar semejante argumento, parece una verdad absoluta, sin embargo, la realidad es muy distinta. Acudiendo a los datos oficiales publicados por la Comisión Europea para cada uno de los países miembros de la UE, puede diseñarse el siguiente gráfico, de elaboración propia:

 

A partir de estos números, es fácil calcular que, entre los años 2000 y 2015, la contribución neta de la UE a Rumania asciende a 24.678 millones de euros y en todos los años ha sido positiva a favor de Rumania. ¡Nunca Rumania ha aportado a la UE más de lo que ha recibido!

Otra de las tergiversaciones recurrentes es que, tras la adhesión de Rumania a la UE, el 70 % de la tierra cultivable ha sido adquirida por oscuras corporaciones extranjeras que intentan dominar el país. A falta de datos oficiales del gobierno de Rumania, de acuerdo con un estudio realizado por el Transnational Institut para la Comisión de Agricultura de la UE, entre el 20 y el 30 % del terreno arable rumano pertenece a personas, físicas o jurídicas, del resto de Europa – entre las que se cuentan, por ejemplo, el Bardeau Holding, una empresa asociada al conde austríaco Andreas von Bardeau, un fondo de inversión del banco holandés Rabobank o la empresa italiana Generali -, mientras que un 10 % del terreno es propiedad de entidades ajenas a la UE – como la compañía libanesa Maria Group, por citar alguna -, lo que sumaría un máximo de 5 millones de hectáreas sobre un total de más de 13 millones de hectáreas cultivables.

De nuevo, los datos contradicen las farsas del populismo ultranacionalista rumano, tan en boga también en otros países del Este de Europa, como Hungría y Polonia, y que tanto amenaza el proyecto común de la Unión Europea.

07/04/2017 20:07 legiovhispana #. Actualidad Hay 1 comentario.

¿Qué está pasando en Rumania? ¡Estallido y victoria!

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Como recordarán mis pacientes lectores, hace unos días escribí sobre la fallida candidatura de Sevil Shhaideh al cargo de Primer Ministro de Rumania. Ante la inesperada posición de Iohannis, el PSD, con el ínclito Liviu Dragnea a la cabeza, optó por proponer un nuevo candidato, Sorin Grindeanu, un Matemático especializado en Informática, antiguo Ministro de Comunicación, que fue rápidamente aceptado por Iohannis e invitado a formar gobierno. Grindeanu es un hombre de partido que, gracias al amparo del líder socialdemócrata, Ilie Sârbu, ascendió desde la organización juvenil del partido en Timiș hasta la presidencia del Consejo Regional. Su asalto al puesto de Primer Ministro no tenía, sin embargo, un mentor tan evidente, aunque sin duda era un hombre del agrado de la élite del PSD, con Dragnea a la cabeza.

Tras pocos días de echar a andar, el Gobierno amagó con una modificación del código penal que, aparentemente, beneficiaría a miembros del PSD acusados o condenados por corrupción. Mucho se habló durante días sobre el tema, la calle se fue calentando y las manifestaciones empezaron a sucederse, con decenas de miles de ciudadanos protestando a pesar de las gélidas temperaturas. A pesar de ello, repentinamente, con alevosía,  nocturnidad y evitando cualquier debate en el Parlamento, la noche del 31 de enero se publicó la Ordenanza de Urgencia 13/2017, que modificaba tanto el Código Penal como el Código de Procedimiento Penal.

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Con la mirada atónita, clavados ante el televisor mientras cenaban, los rumanos comprobaron cómo el gobierno socialista había promulgado una ordenanza que, de fapto, despenalizaba el nepotismo y los delitos de corrupción con un montante inferior a 44.000 €, reducía drásticamente penas, obligaba al cierre de expedientes abiertos y amnistiaba a una serie de delincuentes ya encarcelados. Por poner un ejemplo y para que mis lectores españoles entiendan bien el alcance del asunto, es como si, tras ganar las elecciones de diciembre, el PP hubiese promulgado velozmente una ley para liberar y exonerar a los implicados en la trama Gürtel.

Y volviendo a Rumania, ¿a quién beneficiaba esta ordenanza de urgencia? No entraré en demasiados detalles, pues entiendo que mis lectores no están familiarizados con la política rumana, pero si uno repasa los nombres que menciono en mi entrada anterior sobre política, algunos personajes favorecidos les sonarán familiares. El primero de todos, Liviu Dragnea, que evitaría un caso de malversación de caudales públicos por valor de unos 25.000 €. Nicuşor Constantinescu, mentor de la rechazada Sevil Shhaideh, quedaría exonerado de un caso de abuso en servicio cuyo perjuicio para el estado se ha evaluado en 2,5 millones de euros. También varios inculpados por la tragedia del incendio del Club Colectiv, con el alcalde del sector a la cabeza, Cristian Popescu Piedone, serían automáticamente perdonados. La lista continua y sus delitos ascienden a decenas de millones de euros, pero no quiero aburrir al lector.

Manifestaţii în Piaţa Victoriei (Foto: arhivă AFP/Daniel Mihăilescu)

Sea como fuere, la indignación corrió como la pólvora por las redes sociales y, gracias a una sociedad civil que cada día tiene más fuerza, se sucedieron las concentraciones en toda Rumania, siendo las de Bucarest las más numerosas, con centenares de miles de personas agolpadas frente de la sede del Gobierno, en la céntrica Piața Victoriei. Durante 4 días, el pulso ha sido intenso pero los manifestantes no se han acobardado, siendo cada día más constantes, numerosos y más originales en sus reclamaciones, incluyendo alusiones a Juego de Tronos o La Guerra de las Galaxias, enormes mensajes proyectados en los edificios circundantes, protestas matutinas protagonizadas por familias con niños o desfiles de peleles de los líderes socialistas ataviados como presos. El momento culminante de la manifestación ocurrió, quizás, el día 3 por la noche cuando, a las 22.00 h en punto, tras un silencio sepulcral, los presentes entonaron al unísono el himno nacional de Rumania. Por su parte, el presidente Iohannis intentó frenar la aplicación de la ordenanza en el Tribunal Constitucional, aunque ya se sabe que los tiempos de la justicia son demasiado lentos, especialmente cuando las pasiones están tan encendidas.

Cinco días después de intensas manifestaciones, Grindeanu apareció nervioso ante las cámaras para anunciar que, junto a sus ministros y miembros del Tribunal Constitucional y del Consejo Superior de la Magistratura, iba a encontrar una solución para evitar que las disposiciones de la polémica ordenanza entrasen en vigor e informar que se iba a reunir con el resto de partidos para tramitar un proyecto de ley con mayor consenso. La Piața Victoriei estalló de júbilo, hubo gritos de alegría, abrazos y algunas lágrimas, aunque pasada la euforia inicial, la mayoría de los allí presentes o de los que los apoyan todavía recelan de las intenciones del Gobierno por lo que, mientras escribo estas líneas, todavía se congregan alerta 150.000 personas frente a la sede del Gobierno.

A pesar de la victoria, las espadas siguen en alto.

05/02/2017 19:50 legiovhispana #. Política No hay comentarios. Comentar.

Sobre el metro de Bucarest

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El metro de Bucarest es una infraestructura que, con sus limitaciones, funciona considerablemente bien y, sobre todo, tiene unos precios muy asequibles. Para que se hagan una idea, un billete con 2 viajes – el mínimo que es posible adquirir – cuesta 1,1 € y una tarjeta para 10 desplazamientos, 4,4 €.

Se trata de una red subterránea – excepto en la estación de Berceni - con 4 líneas, llamadas magistrale, que fue inaugurada el 19 de diciembre de 1979 con la M1, entre las estaciones de Semănătoarea y Timpuri Noi. A principios del año 2014, el metro de Bucarest se extendía a lo largo de 69,25 Km y 51 estaciones, con una distancia media entre ellas de 1,5 Km y unos 700.000 viajes individuales diarios, de lunes a viernes.

Ya desde 1900, las autoridades locales de Bucarest mostraron su inquietud sobre la necesidad de disponer de una línea de metro, sin embargo, curiosamente, el estudio de viabilidad que encargaron concluyó que una infraestructura así sólo sería necesaria para la ciudad ¡a finales del siglo XX! A pesar de ello, el joven ingeniero Dimitrie Leonida hizo un primer proyecto, en forma de trabajo de fin de carrera, hacia 1908, pero desgraciadamente no pasó de los papeles.

En 1929 se retomó la idea, aunque fue rápidamente descartada frente al transporte de superficie; más tarde, a finales de los años 30, en un momento de ebullición urbanística de la ciudad, volvió a resurgir pero, a pesar del interés que despertó incluso en el rey Carol II, el estallido de la Segunda Guerra Mundial la dejó de nuevo en el cajón del olvido.

En los años 50 se elaboró un nuevo estudio de viabilidad pero, por influencia de la escuela urbanística soviética, que entendía el metro como una instalación de defensa frente a los bombardeos, se proyectó a una instalación a una profundidad de entre 20 y 40 metros, por lo que se convirtió en una empresa inviable económicamente.  

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Ceaușescu participă en la inauguración del tramo Timpuri Noi-Republica (1981)

No fue hasta 1975 cuando empezó la construcción de la red de metro, debido principalmente a las nuevas necesidades de transporte provocadas por la edificación de grandes barrios residenciales, alejados del centro de la ciudad y más próximos a los centros industriales, como Militari, Berceni y Titan Balta-Albă. Para su diseño y construcción se emplearon únicamente ingenieros y materiales rumanos, suponiendo un verdadero desafío técnico por hallarse en un estrato acuífero y en terreno arenoso, que en ocasiones obligó a congelarlo para poder realizar galerías. En los años 80 se construía a una velocidad de 4 Km/año, lo que constituía un récord a nivel mundial. A pesar de todo, la planificación del metro tampoco escapó de los caprichos de la pareja Ceauşescu, que sólo aceptó la construcción de la parada de Piaţa Romană, iniciada en secreto, por presión popular o evitó la llegada del metro hasta Drumul Taberei por considerarlo un barrio burgués que no lo merecía.

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Durante la época comunista, se sucedieron las inauguraciones en el metro

A diferencia de las redes de metro de otras ciudades de Europa del Este, en Bucarest se priorizó la velocidad de construcción y la modernidad, por lo que muchas estaciones tenían un aspecto muy simple, sin ornamentos, y eran algo oscuras, especialmente por las limitaciones energéticas que sufrió el país en los años 80, problema que actualmente sólo se ha resuelto a medias en algunos casos.

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Aspecto actual de una estación del metro de Bucarest

Piata Romana, eliminada inicialmente por capricho de Elena Ceausescu

Antes de la caída del régimen comunista, estaban en funcionamiento 3 líneas de metro y, desafortunadamente, la llegada de la democracia sólo supuso una exasperante ralentización en la extensión de tan necesaria infraestructura. En el año 2000 se inauguraron 4 estaciones de la cuarta línea (M4), un total de 4 Km que tardaron 11 años en alcanzar los 6,62 Km que tiene actualmente. En 2017 se espera inaugurar la M5, cuya construcción está retrasada y, en 2021, las autoridades confían en que el metro llegará al aeropuerto de Otopeni.

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Obras de la M5, en las que trabaja la empresa española FCC

05/01/2017 20:16 legiovhispana #. Bucuresti No hay comentarios. Comentar.

Henrieta Delavrancea Gibory: arquitectura moderna en femenino

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Mucho he escrito en este blog sobre los estilos arquitectónicos bucarestinos, con especial énfasis en su riqueza de edificios vanguardistas inspirados en el movimiento De Stijl y en las ideas modernas de Le Corbusier.

En la construcción de este patrimonio único, tuvo una significativa contribución la arquitecta Henrieta Delavrancea Gibory, nacida en Bucarest a finales de 1897. Henrieta vivió su infancia en el seno de una familia de la alta sociedad bucarestina pues su padre, Barbu Ştefănescu Delavrancea, un destacado abogado, escritor y poeta, fue alcalde de la ciudad, diputado y ministro. En casa de los Delavrancea era habitual recibir a los miembros más granados de la sociedad cultural y política rumana, entre los que destacaba el arquitecto Ion Mincu, creador del estilo nacional rumano, quien se convirtió en un temprano mentor de Henrieta.

En 1913, ingresó en la Escuela Superior de Arquitectura, donde compartió estudios con el posteriormente célebre Horia Creangă. Desgraciadamente, la entrada de Rumania en la Primera Guerra Mundial interrumpió temporalmente los estudios de Henrieta, quien no dudó en alistarse en el Ejército como enfermera voluntaria. Allí conoció a su futuro marido, el oficial francés Émile Gibory, con el que se casaría en 1919, en el mismo momento en que Walter Gropius lanzaba su manifiesto y el programa de la Escuela Bauhaus en Weimar. Después de una breve estancia en París, tras la firma del armisticio por el que Rumania salió de la contienda, la familia Gibory regresó a Rumania, trasladándose a vivir a la zona montañosa de Buzău, donde Henrieta entró en contacto por primera vez con la arquitectura tradicional y realizó sus primeros trabajos, dos villas en Eforie Sud, hoy desaparecidas.

En 1924, decidió retomar sus estudios, por lo que se trasladó de nuevo a Bucarest, coincidiendo con la edificación de las primeras obras modernas de la ciudad, diseñadas por el pionero arquitecto Marcel Iancu. A pesar de no haber finalizado todavía sus estudios, en 1925, Henrieta diseñó y comenzó la construcción de su propia villa, en el número 149 de la actual calle Mihai Eminescu, donde viviría el resto de su vida.

Casa de la familia Delavrancea Gibory

Henrieta se graduó en 1927, siendo la cuarta mujer arquitecto de la historia de Rumania, tras Ada Zăgănescu, Virginia Andreescu y Mimi Friedman. Mientras en Suiza, Le Corbusier organizaba el Primer Congreso Internacional de Arquitectura Moderna, los trabajos de Henrieta tras terminar sus estudios estuvieron muy influenciados por el movimiento neo-rumano, como puede todavía comprobarse en el edificio del ayuntamiento de Oraviţa (1927), en la casa Blanche Bernay, (C/Victor Babeş, 10, Bucarest), construida en 1928, o en obras desaparecidas como la casa Alecu Ureche.

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Casa Blanche Bernay

En 1934, la vila “Vânturile, valurile” (Vientos y olas), construida para el general Gheorghe Rasoviceanu en Balcic – hoy, en territorio Búlgaro -, inicia una serie de 22 casas de vacaciones en la costa del Mar Negro que son, sin duda, su creación más significativa. Entre ellas, destacan también las casas Pilat y Constantiniu, espectacularmente situadas sobre terrazas frente al mar y con un tratamiento de volúmenes ya profundamente moderno, o la casa Popescu, que a la volumetría moderna añade las características ventanas en voladizo, tan típicas de la arquitectura balcánica.

Casa Constantiniu (Balcic), hoy desaparecida

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Casa Popescu (Balcic)

En Balcic, Delavrancea no se limitó a idear villas privadas, pues también diseñó el ayuntamiento de la localidad y la residencia de los guardas de fronteras y el salón de té del Palacio Real - hoy tristemente demolido -, una preciosa y ecléctica síntesis entre modernidad y tradición, con elementos celtas, bizantinos, rumanos, balcánicos y orientales, maravillosamente integrada en el paisaje de la conocida como Costa de Plata.

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Pabellón de los Guardias de Frontera (Palacio de Balcic)

Muchos otros trabajos sobresalen por su moderno diseño y su reinterpretación de formas y motivos tradicionales, como las casas Prager y Cantuniari en Bucarest. Una mención especial merece la Casa Vâlcovici, cuyo cubismo se atenúa por la interferencia de algunos planos curvos y cilíndricos.

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Casa Cantuniari, actualmente alberga la embajada de Venezuela

Foto: casa Valcovici str Londra

Casa Vâlcovici

No hay duda que sus contactos con la arquitectura vanguardista de los años 30, así como su amistad con Horia Creangă, contribuyó también a su propio concepto de la arquitectura en otros edificios como el Instituto de Higiene y el cinema Capitol en Bucarest, los inmuebles Arapu y Solly Gold o la Residencia Petroşani en Eforie.

Foto: cinematograful Capitol (fatada si holul de acces fara sala)

El lamentable estado actual del Cinema Capitol...

Foto: cinematograful Capitol (fatada si holul de acces fara sala)

... y su proyecto, que vio la luz tal cual a finales de los años 30

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Inmueble Arapu, que todavía puede admirarse hoy,

aunque con algunas modificaciones

La Segunda Guerra Mundial interrumpió bruscamente muchos trabajos de Henrieta y su situación empeoró progresivamente, llegando a subsistir gracias a la venta de galletas. Acabada la contienda, en 1948, consiguió emplearse como arquitecta proyectista en el Ministerio de Sanidad y, entre otros trabajos, colaboró en la edificación del Hospital Clínico Fundeni y en el Instituto Oncológico del Hospital Filantropía, hoy abandonado y en un lamentable estado de ruina. Desgraciadamente, en ninguno de estos edificios atisba ni un ápice de la capacidad creativa de Delavrancea.

Dibujo del bloque Macavei, hoy visitable en Bucarest

Tras el terrible terremoto que asoló Bucarest en el año 1977, aprovechado por Ceaușescu para derribar centenares de edificios e imponer su programa de sistematización arquitectónica del que surgió, entre otros, la imponente Casa Poporului, una octogenaria Henrieta se unió a un grupo de intelectuales para frenar, sin éxito, el demoledor plan de la tiranía comunista. Dedicó los últimos años de su vida a restaurar la iglesia de San Jorge El Nuevo de Bucarest, trabajo que dejó inacabado al sorprenderle la muerte en 1987, en la misma casa que ella había diseñado y construido 62 años antes.

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Instituto de Higiene (Bucarest)

Si Bucarest tiene muchos motivos para ser visitada, descubrir la arquitectura de Henrieta Delavrancea es, sin duda, uno de ellos. Si, además, el visitante puede desplazarse a Balcic, el viaje será completo y habrá valido totalmente la pena.

01/01/2017 19:50 legiovhispana #. Historia Hay 3 comentarios.

¡Feliz 2017!

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Desde estas líneas, quiero desear a mis fieles lectores un muy feliz año nuevo, lleno de alegría y éxitos.

En el primer día del 2017 que estrenamos, no olviden beber un buen vaso de vino tinto pues, según la tradición rumana, renueva la sangre para todo el año.

Para quienes no la conozcan, recomiendo la lectura de mi entrada sobre Creencias y supersticiones rumanas sobre... Año Nuevo. ¡Vale la pena!



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